El tratado Nuevo START, el último acuerdo de control de armas nucleares entre Estados Unidos y Rusia, expiró, eliminando límites sobre sus arsenales estratégicos y mecanismos de verificación mutua. Este pacto, firmado en 2010 y extendido hasta 2026, obligaba a ambas naciones a no superar las 1.550 ojivas nucleares desplegadas, 700 lanzadores activos y 800 totales, incluyendo misiles balísticos intercontinentales, submarinos y bombarderos.
La caducidad genera inquietud en la comunidad internacional ante el riesgo de una nueva carrera armamentista nuclear, en un contexto de tensiones geopolíticas agravadas por conflictos como la guerra en Ucrania. Estados Unidos y Rusia concentran más del 90% de las ojivas nucleares mundiales, con un total estimado de más de 10 mil artefactos entre ambos.
Tratado nuclear era por 16 años
Según datos del Instituto Internacional de Estudios para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Estados Unidos posee 1.770 ojivas desplegadas y un inventario total de 5.177, mientras que Rusia cuenta con 1.718 desplegadas y 5.459 en total. El mundo alberga alrededor de 12.200 ojivas nucleares operativas, de las cuales más de 9.600 están listas para uso. La expiración implica la ausencia de restricciones legales por primera vez en más de 50 años, desde los acuerdos iniciales de desarme post-Guerra Fría.
Sin el tratado, cesan las inspecciones en sitio, intercambios de datos y notificaciones, lo que reduce la transparencia y aumenta el potencial de malentendidos estratégicos. Expertos señalan que ambas potencias podrían reactivar ojivas almacenadas o expandir sistemas de lanzamiento, elevando el riesgo de proliferación nuclear.
Rusia defendió su postura de no incluir a China
El secretario general de la ONU, António Guterres, calificó el momento como "grave" para la paz internacional, urgiendo a retomar negociaciones para un acuerdo sucesor que restablezca límites verificables. Rusia lamentó la caducidad, pero defendió su postura de no incluir a China en futuras discusiones, argumentando que Pekín, con unas 600 ojivas, no alcanza el nivel de los arsenales rusos y estadounidenses.
Por su parte, la administración de Donald Trump insistió en involucrar a Pekín, lo que impidió una extensión.Históricamente, el Nuevo START sucedió al START I de 1991 y representaba un pilar de estabilidad estratégica. Su fin se aceleró tras la suspensión rusa en 2023, citando apoyo occidental a Ucrania.
Organizaciones como la ONU y SIPRI advierten que, sin controles, las tensiones globales podrían escalar, con un riesgo nuclear "el más alto en décadas". Ambas naciones han acordado reanudar diálogos militares de alto nivel, aunque sin compromisos inmediatos para un nuevo pacto.
