El representante de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Michael Waltz, defendió este lunes ante el Consejo de Seguridad de la ONU la intervención militar en Venezuela que derivó en la captura de Nicolás Maduro, calificándola como una “operación policial” destinada a hacer cumplir acusaciones por narcotráfico vigentes desde hace décadas.
Durante una sesión de urgencia del Consejo de Seguridad, Waltz sostuvo que el operativo no constituyó una ocupación ni una acción de guerra contra el Estado venezolano, sino una medida puntual de aplicación de la ley dirigida contra lo que definió como un “presidente entre comillas”. En ese contexto, cuestionó el rol de la Organización de las Naciones Unidas al tratar a Maduro como un jefe de Estado democráticamente electo.
El diplomático estadounidense afirmó que Nicolás Maduro es responsable de ataques contra intereses de Estados Unidos, de acciones de desestabilización en el hemisferio occidental y de la represión ilegítima del pueblo venezolano, argumentos que, según indicó, sustentan la legalidad del operativo.
Waltz reiteró que Estados Unidos no está ocupando Venezuela y que la intervención respondió exclusivamente a la necesidad de ejecutar procesos judiciales abiertos en territorio estadounidense contra Maduro y su entorno.
Comparaciones históricas y proceso judicial
En su intervención, Waltz comparó la captura de Maduro con la del exdictador panameño Manuel Noriega en 1989, señalando que ambos casos se trataron de operaciones dirigidas contra personas acusadas de delitos graves, y no de acciones contra Estados soberanos.
El embajador aseguró que existen “evidencias abrumadoras” que respaldan las acusaciones presentadas por Estados Unidos y que estas se expondrán públicamente durante el proceso judicial que enfrentan Maduro y su esposa, Cilia Flores.
Según Waltz, Maduro no ejercía como un jefe de Estado legítimo, sino como un actor criminal que habría manipulado el sistema electoral venezolano para mantenerse en el poder durante años.
Narcotráfico, crimen organizado y actores internacionales
El representante estadounidense afirmó que Maduro habría liderado el denominado Cártel de los Soles, con el propósito de utilizar el narcotráfico como herramienta contra Estados Unidos. En ese marco, mencionó presuntos vínculos con organizaciones criminales como el Tren de Aragua, señaladas por Washington como responsables de facilitar el flujo de drogas hacia territorio estadounidense.
Waltz acusó además al Gobierno de Maduro de convertir a Venezuela en una base de operaciones para actores internacionales considerados hostiles por Estados Unidos, incluyendo organizaciones como Hezbolá, así como de mantener relaciones con funcionarios de países rivales, entre ellos Irán.
“No vamos a permitir que el hemisferio occidental se utilice como plataforma para adversarios y competidores de Estados Unidos”, afirmó, subrayando que las mayores reservas energéticas del mundo no deben quedar bajo control de actores hostiles a Washington.
Derechos humanos y crisis migratoria
Para cerrar su intervención, Waltz hizo referencia a denuncias de violaciones a los derechos humanos durante el Gobierno de Maduro y señaló que más de 8 millones de venezolanos han abandonado el país, lo que, según indicó, ha generado impactos de desestabilización en países vecinos y ha dado lugar a la mayor crisis de refugiados del mundo.
Finalmente, reprochó que mientras millones de venezolanos en el exterior habrían recibido la noticia de la operación con satisfacción, el Consejo de Seguridad de la ONU mantiene una postura crítica frente a la intervención, que Estados Unidos continúa defendiendo como una acción legítima de cumplimiento de la ley.
