El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reveló este viernes que su administración mantiene negociaciones con las autoridades cubanas y sugirió que estas podrían culminar en una "toma de control amistosa" de la isla, en el contexto de las tensiones por el bloqueo energético impuesto por Washington. La declaración se produjo en la Casa Blanca, antes de partir a un mitin en Texas, destacando la crisis económica en Cuba como factor impulsor de las conversaciones.
Trump enfatizó que el Gobierno cubano "está en grandes problemas, no tienen dinero, no tienen nada", pero confirmó que "están hablando con nosotros". Agregó: "Quizás tengamos una toma de control amistosa de Cuba. Podríamos muy bien terminar teniendo una toma de control amistosa de Cuba después de muchos, muchos años". Mencionó que ha oído hablar de cambios en Cuba desde su infancia y que el secretario de Estado, Marco Rubio, gestiona las discusiones.
Donald Trump motiva un acercamiento con Cuba
Las negociaciones se enmarcan en un historial de relaciones tensas entre EE.UU. y Cuba, marcadas por el embargo económico vigente desde 1960, endurecido durante la administración de Donald Trump con medidas como restricciones a remesas y viajes. En 2019, EE.UU. activó el Título III de la Ley Helms-Burton, permitiendo demandas contra empresas que operan en propiedades expropiadas por el régimen cubano.
Recientemente, el bloqueo energético ha agravado la crisis en la isla, con escasez de combustible y apagones generalizados, lo que podría motivar el acercamiento de La Habana. Expertos indican que una "toma amistosa" podría implicar un acuerdo de transición política o económica, aunque no se han detallado términos específicos. Cuba, bajo el gobierno de Miguel Díaz-Canel desde 2018, enfrenta protestas internas por la inflación y la escasez, exacerbadas por sanciones estadounidenses y la pandemia de COVID-19.
Cuba designado como estado patrocinador del terrorismo
La Casa Blanca no ha proporcionado más detalles sobre el avance de las charlas, pero Trump subrayó el potencial para un cambio histórico. Esta declaración surge en un momento de atención global a Latinoamérica, con EE.UU. vigilando también situaciones en Venezuela y Nicaragua.
Analistas destacan que cualquier acuerdo requeriría aprobación congressional y podría alterar el equilibrio regional.En contexto, las relaciones EE.UU.-Cuba experimentaron un breve deshielo bajo Barack Obama en 2014-2016, con reapertura de embajadas, pero Donald Trump revirtió muchas políticas al asumir en 2017, designando a Cuba como estado patrocinador del terrorismo en 2021. La actual propuesta de "control amistoso" representa un giro potencial, enfocado en resolver la prolongada confrontación bilateral.

