El sector pesquero de Manta y a nivel nacional atraviesa una situación crítica tras el reciente incremento en el precio del diésel. Armadores y pescadores advierten que muchos barcos ya no pueden salir a faena porque los costos superan ampliamente los ingresos esperados, lo que pone en riesgo miles de fuentes de empleo directo e indirecto.
A partir del 12 de abril de 2026, los combustibles clave para el sector pesquero y transporte en Ecuador aumentaron de precio. El diésel subió aproximadamente 13 centavos, fijándose en USD 2,962 por galón, mientras que la gasolina Extra y Ecopaís subieron a USD 3,024 por galón, afectando los costos operativos hasta el 11 de mayo.
Voces desde Asoaman
George Pino, armador pesquero y presidente de la Asociación de Producción Pesquera de Armadores de Manta (Asoaman), describió la realidad con crudeza: "Seguimos de tumbo en tumbo. Desapariciones de barcos, piratas, delincuencia, vacíos... y ahora la subida del combustible. Créalo que no solamente afecta al sector pesquero artesanal, afecta al sector industrial, al ciudadano común. A todos nos está afectando", subrayó.
Pino detalló que, con el último incremento, el costo de autonomía de un barco nodriza ha aumentado en aproximadamente 20 mil dólares por viaje. "Antes llegábamos a 40 o 45 mil dólares en combustible, carnadas y despachos. Hoy solo el diésel se ha sumado 20 mil dólares más. Ya no podemos trabajar", afirmó.
Según sus cifras, en Manta operan alrededor de 250 embarcaciones nodrizas que acompañan a las lanchas artesanales en pesca oceánica, generando cerca de 25 mil plazas de empleo directas. "Más del 50 % de la flota está paralizada. Los barcos que aún salen lo hacen prácticamente a pérdida", lamentó.
El dirigente también denunció que el sector ha sido golpeado por malas leyes, inseguridad en altamar y la imposibilidad de exportar en algunas pesquerías, como la tiburonera, que lleva dos años sin poder hacerlo. "El sector pesquero fue el que nunca paró después del terremoto y dio soberanía alimentaria al país. Hoy somos el sector más golpeado y el menos escuchado", expresó.
Jhon Vera, otro dirigente pesquero, coincidió en el diagnóstico: "Estamos trabajando a pérdida. Usted va a Playita Mía y ya no encuentra la cantidad de pesca que encontraba anteriormente. Estamos en un déficit bastante alto".
Impacto en toda la cadena productiva
El incremento del diésel no solo afecta a los armadores y pescadores. Toda la cadena se resiente: transportistas, fábricas de hielo, comercializadores y, finalmente, el consumidor final, quien verá encarecidos los productos del mar.
"Al momento de que algo se incremente en nuestra cadena de valores, vamos a tener que incrementarlo al consumidor final también", explicó Pino.
Muchos armadores indican que, de continuar esta situación, en las próximas semanas la flota pesquera podría paralizarse en más del 70 %. "Los barcos que ya van llegando, se van quedando. No podemos seguir trabajando a pérdida", agregaron.
Posición oficial de ATUNEC
Por su parte, la Asociación de Atuneros del Ecuador (ATUNEC) valoró la apertura al diálogo del Gobierno Nacional ante el incremento del diésel. En una reciente reunión con el ministro Juan Carlos Vega, el sector expuso un análisis comparativo internacional de medidas adoptadas por otros países para mitigar este tipo de afectaciones, subrayando la importancia de evaluar alternativas que permitan sostener la competitividad de la industria atunera ecuatoriana.
ATUNEC también trató temas regulatorios clave para el fortalecimiento del sector, como la Tarjeta Amarilla y los avances del proyecto SIFA, que incluyen la contratación de inspectores y la implementación del SIAP para garantizar control, trazabilidad y cumplimiento de estándares internacionales.
Desde ATUNEC reiteraron su disposición para trabajar de manera articulada con las autoridades, a la espera de la definición de próximos pasos y líneas de acción que permitan mitigar el impacto de esta coyuntura y asegurar la sostenibilidad del sector pesquero nacional.

