Caminar hoy por las calles del centro histórico de Manta es toparse con una ciudad que parece detenida en el tiempo, pero para mal. El antiguo edificio del Banco del Pacífico, en la avenida 3, lleva años vacío, con ventanas rotas y un cartel de “se vende” que nadie quita. A su alrededor, decenas de casas muestran pintura saltada, balcones oxidados y techos hundidos.

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Matilde Yamberla, que vive hace 30 años entre calle 9 y avenida 10, lo dice claro: “Esto está feísimo. Los turistas pasean por aquí, dan una vuelta y se llevan una imagen horrible de Manta. Las casas parecen embrujadas, llenas de telarañas y con los techos a punto de caerse”.

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Al fondo el edificio donde funcionó por varios años el Banco del Pacífico, avenida 3 y calle 12.

Betsabé Carrillo, otra vecina, agrega: “Yo me caí el otro día por una vereda rota. Recién retomaron el arreglo de las calles, pero de qué sirve su hay casas patrimoniales que se están muriendo solas. Pero si el municipio ayudara o al menos obligara a los dueños a pintar y mejorar las fachadas, el ornato del centro cambiaría todo”, remarcó.

Casas patrimoniales no reciben mantenimiento

En el 2000, el entonces Ministerio de Cultura declaró 23 inmuebles como patrimonio de Manta y trazó un polígono amplio (calles 1 a 14, avenidas 1 a 11). Desde entonces poco se ha hecho. Algunas casas ya desaparecieron, como la que estaba junto al Palacio de Justicia, que se derrumbó sola.

Leonardo Hidalgo, director municipal de Cultura, Turismo y Patrimonio, admite que el área es demasiado grande y que por eso se está terminando una nueva ordenanza. “Vamos a crear tres zonas: prioridad alta, media y baja. La zona 1 será el eje del Museo Cancebí y el Paseo José María Egas, donde queremos vida nocturna y económica”, explicó.

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Casa patrimonial frente al Paseo José María Egas.

Notificaciones ya empezaron a ser entregadas

Según Hidalgo, ya se notificaron entre 15 y 20 viviendas para que arreglen sus fachadas. Si no cumplen, el municipio intervendrá y cargará el costo a los impuestos. El proyecto también promete señalética única para eliminar el “caos visual” de letreros, permisos más rápidos para restaurantes y bares, y actividades culturales los viernes a partir de enero.

Sin embargo, la realidad actual dista mucho de los planes. El Museo Cancebí, que debería ser el epicentro turístico, necesita 200 mil dólares solo para reforzar columnas y piso, dinero que aún no existe. Reactivar el Paseo José María Egas está en marcha, pero el resto del centro sigue igual.

Un contraste evidente en muchas calles y avenidas

Oscar Loor se queja de que las calles recién pavimentadas contrastan con las fachadas destruidas. “Parece que arreglaron el piso para que se vea más la mugre de las casas”, dice con ironía este comerciante del Parque Central.

Hidalgo insiste en que 2026 será el año del despegue, con el Conservatorio de Música en Tarqui, la Plaza del Tiempo y más cruceros arribando a Manta. Pero mientras tanto, las 23 casas patrimoniales siguen perdiendo pedazos cada vez que llueve. Algunas ya no tienen dueño conocido, otras están en manos de herederos que viven fuera y no invierten.

“Necesitamos que la ordenanza salga ya y que se cumpla. Si no, en unos años no va a quedar nada que preservar”, advierte Betsabe Carrillo. Por ahora, el centro histórico de Manta sigue siendo una mezcla de calles nuevas y casas viejas que se caen, una imagen que, coinciden vecinos y visitantes, no hace justicia a la ciudad que quiere ser turística.