Representantes del sector agrícola se reunieron en Portoviejo para evaluar el impacto de la sequía en Manabí, especialmente en el cultivo de maíz, con el fin de identificar afectaciones y coordinar acciones.
Dirigentes de organizaciones campesinas de la provincia participaron en un encuentro para recopilar información sobre los efectos del estiaje en diferentes cantones.
Antonio Loor Palacios, representante de la Asociación de Productores de Maíz de Manabí, explicó que el objetivo principal es levantar un diagnóstico que permita dimensionar la magnitud de las pérdidas en el sector agrícola.
"Hay zonas donde el maíz está completamente seco y sin posibilidades de recuperación".
Antonio Loor, dirigente de los productores de maíz de Manabí
Según indicó, en zonas como el cantón Tosagua ya se registran afectaciones significativas en los cultivos, especialmente en el maíz, considerado uno de los principales productos de la provincia.
Afectaciones en cultivos y falta de evaluaciones oficiales
El dirigente señaló que, aunque aún no existe una evaluación técnica oficial, en varios sectores se reportan pérdidas totales. "Hay zonas donde el maíz está completamente seco y sin posibilidades de recuperación", manifestó.
Los productores indicaron que será el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) el encargado de determinar el porcentaje real de afectación mediante estudios técnicos.
En localidades específicas, como el kilómetro 21 en la zona de Roma, en Tosagua, la falta de lluvias ha provocado daños severos en las plantaciones, impidiendo su desarrollo normal.
Impacto de la sequía en el sector agropecuario
Dilmo Párraga, presidente de la Unión Provincial de Organizaciones Campesinas de Manabí (UPOCAM), señaló que la sequía afecta no solo al maíz, sino a toda la producción agropecuaria que abastece a los mercados.
El dirigente explicó que el sector enfrenta dificultades recurrentes tanto por la falta de lluvias como por el exceso de precipitaciones, lo que evidencia una vulnerabilidad estructural en la actividad agrícola.
No obstante, indicó que los periodos de sequía generan mayores complicaciones, debido a que limitan directamente la posibilidad de producir alimentos.
Costos de producción y rentabilidad
Párraga también se refirió a los costos de producción, indicando que una libra de semilla de maíz alcanza aproximadamente los 7 dólares, mientras que el precio de venta del quintal se sitúa entre 10 y 15 dólares.
Esta relación de precios, según explicó, reduce los márgenes de rentabilidad para los agricultores, especialmente en contextos de pérdida parcial o total de la producción.
Asimismo, mencionó que varios productores han accedido a créditos y cuentan con seguros agrícolas, lo que implica la necesidad de activar mecanismos institucionales de apoyo.
Propuestas y coordinación con autoridades
Durante la reunión, los representantes de las organizaciones agrícolas acordaron presentar diagnósticos por sectores, con el objetivo de construir propuestas conjuntas.
Entre las principales demandas se destacan incentivos para el sector productivo y medidas que permitan atender las pérdidas ocasionadas por la sequía.
Los dirigentes indicaron que estas propuestas serán planteadas en espacios de diálogo con instituciones del Estado, especialmente con el sector agrícola.
Expectativas de diálogo y situación actual
Almagro Mera, presidente de la Federación de Comunas de Manabí, señaló que en varias zonas los cultivos están perdidos, incluso ante la posibilidad de lluvias en los próximos días.
Los representantes del sector esperan que, tras este encuentro, se concreten acercamientos con autoridades del Ministerio de Agricultura y Ganadería para exponer la situación.
Según se informó, existe la posibilidad de una reunión en los próximos días, en la que los productores aspiran participar para plantear sus inquietudes.
Escenario agrícola en Manabí
El sector agropecuario de la provincia se mantiene a la expectativa de las condiciones climáticas y de las decisiones institucionales que puedan adoptarse para mitigar los efectos del estiaje.
Mientras tanto, los agricultores continúan evaluando los daños en sus cultivos y coordinando acciones para enfrentar una temporada marcada por la falta de lluvias.

