El Día de la Mujer (8 de marzo) se presenta en Manabí como un momento clave para reflexionar sobre una realidad marcada por cifras alarmantes de violencia de género y profundas desigualdades sociales. El análisis institucional advierte que el problema no solo persiste, sino que se ha intensificado en los últimos años dentro del territorio provincial.
De acuerdo con información sistematizada por organizaciones de la sociedad civil, Ecuador cerró 2025 con 411 víctimas de feminicidio y muertes violentas por razones de género. Estos datos, construidos a partir de observatorios provinciales y nacionales, reflejan una tendencia sostenida que mantiene a Manabí como la segunda provincia más violenta del país, solo por debajo de Guayas, dijo Daniela de la Fuente, responsable de la Unidad de Prevención de Violencia de Género de la Prefectura de Manabí, durante una entrevista con Manavisión Plus.
Este posicionamiento representa un agravamiento del escenario local. Hasta 2022 y 2023, Manabí se ubicaba entre el tercer y cuarto lugar en este tipo de estadísticas. Sin embargo, desde 2024 el territorio escaló al segundo puesto, una condición que se mantiene y evidencia el incremento de la violencia más extrema contra las mujeres, dijo la funcionaria.
Feminicidios y territorios más afectados
Durante 2025, Manabí registró 30 feminicidios, con mayor incidencia en cantones como Portoviejo, Manta, El Carmen, Sucre y Puerto López. Estos casos, según Daniela de la Fuente, confirman que la violencia de género no responde a una única dinámica territorial, sino que se manifiesta tanto en zonas urbanas como rurales.
El feminicidio es identificado como la expresión más cruel de un fenómeno estructural que no ha sido superado. Lejos de mostrar una disminución, las cifras reflejan un crecimiento sostenido, lo que obliga a reforzar estrategias de prevención y atención integral, señaló.
A estos datos se suman los registros oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos, que revelan que seis de cada diez mujeres en Ecuador han sufrido algún tipo de violencia a lo largo de su vida. Esta medición, levantada a través de una encuesta nacional, confirma que la agresión contra las mujeres es una experiencia ampliamente extendida, aseguró la experta.
Violencias normalizadas y machismo estructural
Las agresiones más comunes no siempre son físicas. La violencia en espacios públicos, los comentarios sexualizados, los piropos invasivos y la cosificación del cuerpo femenino forman parte de prácticas naturalizadas que también constituyen violencia de género, manifestó Daniela de la Fuente en la entrevista.
Este fenómeno se enmarca en una estructura social profundamente machista y patriarcal, que coloca a las mujeres en una condición de vulnerabilidad permanente, según dijo. La violencia psicológica, sexual, patrimonial, simbólica y vicaria se suman a la física, ampliando el espectro de afectaciones que enfrentan las víctimas.
La violencia vicaria, por ejemplo, se ejerce a través de los hijos, utilizando el vínculo familiar como mecanismo de control y daño. La patrimonial se manifiesta en la restricción de recursos económicos y laborales, mientras que la simbólica se reproduce en discursos y prácticas que normalizan la desigualdad.
Signos de alerta y dependencia emocional
La violencia rara vez inicia con agresiones físicas, indicó la entrevistada. En la mayoría de los casos comienza con manipulación, control emocional y aislamiento progresivo de las redes familiares y sociales. Este proceso genera dependencia hacia el agresor y dificulta que las víctimas puedan romper el círculo de violencia.
El aislamiento es uno de los principales signos de alarma. Al romper los vínculos externos, el agresor fortalece su control y limita las posibilidades de apoyo, incrementando el riesgo de escalamiento de la violencia.
Estas dinámicas se presentan sin distinción de nivel educativo, económico o territorial. No existe un perfil único de agresor ni de víctima, lo que confirma que la violencia de género puede ocurrir en cualquier contexto social.
Desigualdad laboral y sistema de cuidados
En el ámbito laboral, aunque se han registrado avances en la participación de mujeres en cargos directivos y de decisión, persisten barreras estructurales, aseguró. La paridad en el sector público ha permitido mayor presencia femenina, pero esta realidad no se replica en el mercado laboral general.
La mayoría de las mujeres continúa asumiendo el sistema de cuidados no remunerado, una carga que no es reconocida como aporte económico pese a su impacto en la sostenibilidad social. El cuidado del hogar, de los hijos y de personas dependientes recae mayoritariamente sobre ellas, manifestó la funcionaria provincial.
A esto se suma el desempleo, que afecta con mayor fuerza a las mujeres, especialmente cuando existen embarazos, enfermedades o responsabilidades familiares. Estas condiciones profundizan la desigualdad y limitan el acceso a oportunidades laborales dignas.
Día de la Mujer y acciones institucionales
En el marco del Día de la Mujer, la Prefectura de Manabí ha estructurado una agenda enfocada en la prevención y erradicación de la violencia de género, sin descuidar la atención y protección a las víctimas. Los servicios de acompañamiento funcionan de manera permanente, las 24 horas del día.
La agenda contempla espacios de sensibilización y autocuidado como herramientas clave para la prevención. Este viernes 6 de marzo de 2026 se desarrollará un evento en el parque Las Vegas, donde se reconocerá la trayectoria de mujeres que han trabajado en la protección de derechos y se instalará una feria integral de servicios.
Entre los servicios disponibles constan atención médica general, odontología, psicología, ginecología, prevención de cáncer de mama y cervicouterino, además de asesoría legal gratuita en temas de violencia de género, manutención y rutas de denuncia, informó Daniela de la Fuente.
Autocuidado, masculinidades y cultura de paz
También se han programado espacios virtuales de fortalecimiento de capacidades los días 10 y 11 de marzo, enfocados en herramientas de autocuidado y elaboración de planes personales. El 21 de marzo se realizará un taller presencial con módulos de defensa personal, yoga, bailoterapia y meditación.
Paralelamente, se impulsa el trabajo con hombres a través de foros de masculinidades igualitarias, reconociendo que los modelos tradicionales de masculinidad también generan sufrimiento y reproducen la violencia, indicó.
La transformación cultural es uno de los principales desafíos. El objetivo es avanzar hacia una provincia que deje atrás la violencia y consolide relaciones basadas en la igualdad, el respeto y la convivencia pacífica, sostuvo la responsable de la Unidad de Prevención de Violencia de Género de la Prefectura de Manabí.
En este contexto, el Día de la Mujer no se plantea solo como una fecha conmemorativa, sino como una oportunidad para visibilizar vidas en riesgo, fortalecer redes de protección y reafirmar el compromiso colectivo con la construcción de una cultura de paz en la provincia.
