José Luis Franco, Gonzalo Cuenca y Andrés Acosta regresaron la mañana del sábado 4 de julio de 2026 al puerto de Manta, poniendo fin a diez días de incertidumbre para sus familias y la comunidad pesquera de San Mateo. Los tres arribaron a bordo de la lancha guardacostas "Isla Santa Rosa" de la Armada del Ecuador, luego de haber sido rescatados con vida por un barco atunero de bandera venezolana cuando permanecían a la deriva en alta mar.
Desde las primeras horas del día, decenas de familiares aguardaban en la Capitanía del Puerto el esperado reencuentro. Minutos después de las 11:30, los pescadores descendieron de la embarcación, abrazaron a sus seres queridos y se retiraron hacia sus viviendas. Aunque evitaron ofrecer declaraciones, expresaron su agradecimiento a Dios por haber regresado con vida.
Las Fuerzas Armadas, a través de la Armada del Ecuador, informaron que los tripulantes recibieron atención y valoración médica por parte del Ministerio de Salud Pública, confirmándose que su estado general era estable.
El relato de las familias
Familiares de los pescadores aseguraron que los tripulantes fueron víctimas de un robo en altamar, situación que habría impedido su regreso. Indicaron que los delincuentes les sustrajeron pertenencias personales, incluidos celulares, billeteras y otros objetos, dejándolos sin posibilidades de comunicación.
Los allegados también agradecieron el trabajo de las autoridades y de la embarcación venezolana que logró ubicarlos. El caso mantuvo en vilo durante varios días a la comunidad pesquera, que seguía con expectativa cada información sobre la búsqueda.
Diez días de incertidumbre
El último contacto con los pescadores ocurrió el 24 de junio, fecha en la que debían retornar a puerto. Desde entonces no hubo comunicación hasta el viernes 3 de julio, cuando lograron llamar a sus familiares para informar que habían sido rescatados por un atunero venezolano.
Este episodio vuelve a evidenciar los riesgos que enfrentan los pescadores artesanales en el Océano Pacífico, donde, además de desperfectos mecánicos y condiciones climáticas adversas, también están expuestos a robos perpetrados por piratas del mar, quienes en ocasiones despojan a las embarcaciones de motores y equipos, dejándolas a la deriva.