El sector agropecuario del país atraviesa un escenario de profunda incertidumbre, aseguró Rafael Torres, presidente de la Federación Nacional de Productores de Plátano del Ecuador (FENAPROPE), en una entrevista con Manavisión Plus, y cuestionó las decisiones del Estado sobre las actividades productivas del campo, entre ellas la reciente fusión de carteras de Estado bajo el nuevo Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo, una medida que ha generado preocupación en el campo.

- ¿Existe incomodidad en el sector por la fusión del MAG?

Ecuador es un país que, aparte de ya ser industrial en un gran porcentaje, es un país productor de materia prima. Nosotros tenemos nuestras regiones bien determinadas por su altitud, por su climatología, y tenemos producción de todo tipo. Nuestro país es el granero del mundo, es el granero de los europeos, de los asiáticos, de los chinos; nuestra fortaleza está en la producción agropecuaria que tenemos para el mundo entero.

Para este periodo fiscal, con este gobierno se ha fusionado nuestro Ministerio de Agricultura que, de una u otra manera, cumplía sus funciones a medias, con un presupuesto que no sobrepasa los 154 millones de dólares y con una participación en el campo muy lenta y envejecida.

- Si funcionaba a medias y con lentitud, ¿no se justifica acaso una reestructuración o fusión para optimizarlo?

No por eso deja de ser necesario el Ministerio de Agricultura. El hecho de que no esté cumpliendo la función que debería no significa que no se lo necesite. Sí se necesita, sí es importante. Lamentablemente no se ha dado la reingeniería ni se le ha dado el verdadero valor que el ministerio debe tener para el sector agropecuario del país.

Nosotros generamos, de cada tres empleos, uno en el campo. Imagínese usted esta fusión donde se unen tres superministerios: el Ministerio de Economía, el Ministerio de Agricultura y el Ministerio de la Producción.

- ¿Han hablado con el Gobierno para contemplar estas acciones y solicitar que esta sección del ministerio quede como antes de la reorganización?

Es complicado poder acercarse al Gobierno, lo hicimos con el tema Colombia, visitamos desde la Asamblea Nacional, enviamos sendos oficios a la Presidencia de la República, a los ministros, especialmente al ministro de Agricultura, haciéndoles conocer lo complicado y lo difícil que era tomar esa decisión de presentar una propuesta de aranceles a un vecino que nos compra muchísima producción y con el que tenemos una relación comercial por muchísimo tiempo. 

Ninguna de nuestras acciones tuvo eco, ni las de los demás gremios que nos unimos: federaciones de arroceros, maiceros, textileros, plataneros y bananeros del Ecuador. En ese campo perdimos más de un millón de dólares semanales hasta la fecha y, pues bueno, luego se dignaron en quitar los aranceles.

Sucede igual con esta decisión y sucede igual con la "súper ley" que se quiere aprobar en la Asamblea Nacional. El Gobierno, como tal, no está abriendo ni los ojos ni los oídos para los sectores productivos, lo cual sería importante porque nosotros conocemos de primera fuente la realidad y los impactos que tiene una ley o una decisión cuando no es la más adecuada para nuestros sectores.

- Hablando de realidades, ¿cómo se traduce ese abandono institucional que usted menciona en el día a día de una zona tan productiva como El Carmen?

Tenemos una institución envejecida, aquí tiene que haber una reingeniería laboral, de infraestructura, de equipos y herramientas. En Manabí, en el cantón El Carmen, el ministerio en nuestra zona tiene cerca de 12 servidores públicos. De ellos, hay cuatro para plátano en un lugar donde existen 40 000 hectáreas sembradas; es decir, solamente hay cuatro técnicos, imagino que uno por cada 10 000 hectáreas, y cuentan con un solo vehículo. 

Imagínese lo que es tener un vehículo para 11 o 12 técnicos, porque hay otros que son médicos veterinarios, otros para el tema de cacao o café. Como hay un solo vehículo, solo se puede trasladar un equipo a la vez. Desde ese punto de vista, nuestro ministerio merece una reingeniería y una reorientación para que funcione como tal.

El gran INIAP (Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias) es nuestro corazón, donde se desarrolla investigación todos los días, pero no le dan los presupuestos que se merece ni las herramientas que necesita, por eso hoy tenemos un nivel bajísimo de desarrollo tecnológico. 

Por otro lado, tienen a Agrocalidad, que es el organismo fito y zoosanitario del país. Imagínese usted, con un problema de moco que tenemos, con brotes de fusarium que no sabemos a dónde vayan a parar, y con plagas y enfermedades cuarentenarias peligrosas en el país, el trabajo que desarrollan sigue siendo limitado, hacia dónde vamos cuando el mismo Ministerio de Agricultura tiene que dar transferencia de tecnología con sus técnicos de campo.

- ¿Consideran que con esta fusión el ministerio pueda venirse aún más a menos? Temen que la situación empeore y que ustedes prácticamente terminen asumiendo todo el control?

El nuevo nombre es Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo, ¿dónde está la agricultura?, es que no hay transformación ni hay industria sin agricultura, sin la verdadera obtención de los productos. 

La economía, de hecho, como no está basada en la agricultura y todavía sigue dependiendo del petróleo, surge con un membrete fundamental para el Ministerio de Economía y Producción. Entonces, se siguen minimizando las acciones y actividades que merece tener el Ministerio de Agricultura para los agricultores del país.

- Respecto a este malestar por la fusión de los ministerios, en el ámbito arancelario con Colombia, ¿cómo avanza esa situación? ¿Sigue afectando fuertemente?

Ya estamos entrando en el Ecuador y en las costas veraneras, con este gran fenómeno de El Niño,  especialmente en la zona de Santo Domingo y El Carmen, tenemos lluvias estrepitosas, muy fuertes. 

Para este tiempo, Colombia ya no nos compra la fruta que nos compraba en los meses de noviembre, febrero y marzo, el país vecino entra al Ecuador a comprar fruta en esos tres o cuatro meses porque es cuando ellos se quedan sin producción, y cuando entran a nuestro país.

En este momento Colombia llevará unas 8 000 o 10 000 cajas por semana; ya no lleva las 30 000 o 40 000 cajas de antes, se vuelve normal su bajo consumo porque también se reduce la producción en pro de que se viene el verano en nuestro país.

- Las lluvias continúan en varias zonas. ¿Qué implicaciones climáticas y sanitarias reales están enfrentando en este instante?

Este fenómeno climático, que ya está informado y planificado, ya se siente, especialmente en la zona norte de Manabí, estamos teniendo lluvias y, al parecer, la humedad y las altas temperaturas van a seguir de largo por los siguientes meses. 

De pronto la producción ya se está reduciendo un 20%, ya no hay tanta fruta, pero en cambio tenemos la presencia mayoritaria de plagas y enfermedades como la sigatoka negra y el moco, que con la humedad se transportan mucho más rápido, y eso sí es peligroso para los productores de plátano.

- Alertan sobre una posible escasez de plátano por efectos climáticos. ¿Cuál sería el porcentaje de reducción  y que afectaciones tendría?

No estamos alertando de una escasez estrepitosa; al contrario, es una reducción normal y es necesaria para que los precios se regulen. Desde el punto de vista de los costos de producción, el precio mínimo de sustentación está fijado en 7.75 dólares, y recién ahora, en las semanas 23 y 24, se está cumpliendo con ese precio mínimo. El resto de semanas hacia atrás, desde el mes de febrero, nadie cumplió con el precio mínimo de sustentación. 

 Y si se preguntan quién es el organismo que debe controlar esto, yo les devuelvo la pregunta: ¿dónde está el Gobierno? ¿Dónde están los directores distritales para hacer cumplir la ley y defender al agricultor exigiendo que se pague el precio mínimo oficial? Nosotros ya lo hemos denunciado públicamente ante la Presidencia de la República y el Ministerio de Agricultura, pero aquí nadie le presta atención al pequeño productor. 

Los exportadores y los industriales se han aprovechado de la situación y han pagado el precio que les ha dado la gana. Ahora, como hay menos producción, el precio en el mercado ha subido y para los comerciantes intermediarios la caja se cerró en 8.50 dólares. 

Sin embargo, al productor le siguen pagando apenas 6.00, 6.50 o máximo 7.00 dólares por la caja de exportación. Lo mismo pasa con el plátano que se vende en sacos para la industria local, que apenas subió a 5.00 y 6.00 dólares.

-En perspectiva económica, ¿cuánto les cuesta realmente a ustedes producir una caja de plátano?

El costo de producción por hectárea, si estamos hablando ya por caja procesada, se encuentra en un promedio de 9 a 10 dólares. Y eso lo saben los agricultores y aquellos exportadores que son también productores de plátano. 

Sencillamente, estimado periodista, el agricultor toda la vida ha venido trabajando a pérdida bajo los costos de producción. Este costo de producción se fijó en concordancia con el sector exportador, esperando que por lo menos lo respeten y lo cumplan, pero eso no se ha podido dar.

- El consumidor final siente que el plátano está caro en los mercados. ¿Por qué pasa esto si al productor le pagan menos del costo de producción?

 Es importante mencionarlo porque hay mucha gente que se está quejando, dicen que ya el precio de la caja está subiendo y que se vuelve caro comprar plátano. Esa actitud es una actitud miserable de algún comprador, porque es fundamental que el agricultor merezca que se le pague un precio justo. 

Hasta hace una o dos semanas, el racimo de plátano lo estaban pagando a 3 y 4 dólares en finca. Y aquí viene el problema del control, estimado periodista: la plata no se queda con el agricultor, se está quedando en los eslabones de la cadena de comercialización.

- ¿Por qué no hacemos algo para comercializar todo esto?

Ese fortalecimiento gremial e institucional es el que se necesita en el campo. Nuestros agricultores no tienen ese tiempo y no tienen la infraestructura ni la logística para poder llevar la fruta directamente a los mercados. Como Federación Nacional estamos haciendo lo imposible para sacar la fruta de las organizaciones y poderla comercializar directamente a los exportadores y a los industriales. 

Aquellos industriales que quieran comprar directamente, que se contacten con nosotros y les ponemos fruta desde el productor a la industria, sin intermediarios, para que nuestros agricultores puedan tener un precio justo y no sean víctimas de la comercialización informal que se encuentra hoy en día en todos los sectores.

- ¿Han intentado plantear soluciones conjuntas con las autoridades del Gobierno para frenar esta informalidad?

No pertenezco a ningún partido político y, como dirigente nacional, nos toca trabajar con todos los gobiernos que estén presentes, pero sí es lamentable cómo nos están tratando. En esto no lo digo con resentimiento, lo digo con humildad y con la sencillez de un profesional agropecuario, hijo de campesinos, al que hoy le toca defender su sector con todo lo que tiene.

Usted no puede decir nada, ni una sola crítica a un gobernante, porque lo tildan de enemigo. Todas estas entrevistas que hemos hecho y lo que he dicho va a resultar como una crítica a un gobierno que de verdad necesita activarse, necesita cambiar su actitud administrativa frente al sector productivo y frente a los agricultores; que necesita regresar la mirada al campo y tratarnos como tal, cuidarnos como tal. 

Entonces, hoy pasamos a ser enemigos del Gobierno solo por pedir cosas contrarias o por no estar de acuerdo. Y lo hemos hecho con respeto,  con altura y educación. Las cosas que no están bien, alguien tiene que decirlas, pero no por eso soy enemigo del Gobierno. 

- ¿Existe un plan de contingencia estatal activo en las zonas afectadas?

 Es un problema que está atacando la economía del campo y está atacando específicamente a las plantas que nos dan de comer. Entonces tenemos que unirnos en este proceso. Aquí no debe haber banderas políticas ni tratados con dedicatoria porque sea o no parte de ADN; no puede ser así.

El campo todos los días produce y hay que atenderlo, hay que cuidarlo de una manera sagrada, digna. Y hay que regresar la mirada al campo, créanme, porque si el Gobierno no corrige las decisiones y no regresa la mirada al campo, de verdad nos va a ir muy mal. 

La industria, usted lo puede ver en las estadísticas de economía, ha crecido un 38%, y está bien, merecido; pero también los que producimos la materia prima, los pequeños productores, merecemos crecer, merecemos atención, cuidado, apoyo y créditos, pero de una manera distinta, no como se lo está planteando, tratando como un enemigo al sector productor y al pequeño productor del país.

- ¿Cómo hicieron en este tiempo en que no se pudo comercializar de manera eficiente hacia Colombia?

El tema Colombia de verdad fue una prueba terrible que ya, gracias a Dios, pasó. Perdimos más de un millón de dólares por semana durante las doce o trece semanas que duró esta situación. Se pudrió mucha fruta y ahí aparecieron los "verdaderos salvadores de la patria", porque se aprovecharon exportadores e industriales para hacer lo que les dio la gana.

Barrieron el piso con el productor, con el pequeño productor platanero del Ecuador, de Manabí, Santo Domingo, Los Ríos, Guayas, El Oro, Santa Elena y el Oriente. La caja no tenía precio y se pagó muy por debajo de los costos de producción, a 3 y 4 dólares.

- ¿Y si las condiciones climáticas mejoran drásticamente, corremos el riesgo de depender de fruta extranjera?

Si el fenómeno para y deja de llover, en unos dos meses ya se estará importando plátano de Colombia para el Ecuador. El año pasado, desde el mes de julio, se importaba por trocha o, se puede decir, vía contrabando; pasaba el plátano de Colombia para Ecuador en volúmenes de más de 200 o 400 toneladas por semana. 

Teniendo Ecuador las tierras y la climatología esencial para el plátano, el Gobierno prefiere que pase por trocha, alimentando el contrabando, y no nos ayudan a ser altamente productivos en nuestro territorio. Manabí es exuberante, tiene la capacidad para producir todo el plátano que el Ecuador necesita, pero la pobre acción que tiene el Ministerio de Agricultura no abastece este propósito.

A pesar de eso, nosotros vamos creciendo de a poco y el precio está mejorando, repito, gracias a Dios. Se ha reducido entre un 15% la producción y en este momento estamos estables con los mercados. Estamos muy estables y, si se viene el gran fenómeno de El Niño, vamos a tener la producción suficiente para el mercado nacional y para la exportación que el país demanda.