La Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos (SNGR) evaluó en junio de 2026 los planes de contingencia en Manabí y Santo Domingo de los Tsáchilas por el fenómeno El Niño.
Esta evaluación integral busca mitigar los desastrosos efectos de inundaciones y deslaves ante la inminente llegada del fenómeno El Niño 2026-2027.
El informe oficial revela una profunda y alarmante disparidad en la capacidad de respuesta local frente a las emergencias climáticas proyectadas.
Montecristi lidera la prevención
De acuerdo con las resoluciones oficiales de alerta amarilla SNGR-117-2026 y SNGR-126-2026, Montecristi es el cantón mejor preparado de la provincia.
La localidad alcanzó una calificación sobresaliente del 85% de cumplimiento, lo que le otorga técnicamente un nivel de categoría "Alto".
El cantón costanero destaca con un puntaje perfecto del 100% en prevención y mitigación, y un 97% en monitoreo de amenazas.
Por su parte, el Gobierno Provincial de Manabí obtuvo una calificación del 70%, consolidando también un nivel de cumplimiento considerado "Alto".
La Prefectura demostró un rendimiento bastante robusto en la planificación de la recuperación post-desastre con 86% y preparación institucional del 73%.
Alertas en la provincia
La gran mayoría de los cantones evaluados en Manabí se ubican actualmente en una categoría de cumplimiento calificada como "Medio".
Aunque los cabildos presentaron planes, la secretaría detectó vacíos metodológicos que limitan severamente su capacidad operativa real ante desastres.
Para estos territorios de nivel medio, la SNGR enfatizó que urge fortalecer inmediatamente las capacidades de respuesta y financiamiento.
En el extremo opuesto, la evaluación técnica enciende alarmas rojas para seis cantones catalogados con nivel de cumplimiento "Bajo".
Estas localidades carecen por completo de planes de acción sólidos, exponiendo directamente a sus poblaciones a una vulnerabilidad crítica y peligrosa.
En este preocupante listado de desatención se encuentran los cantones de Jama, Junín, Chone, 24 de Mayo y Olmedo.
Metodología de la evaluación
Para estructurar este diagnóstico, la entidad analizó técnicamente cinco componentes estratégicos, cada uno con un peso ponderado muy específico.
El primer indicador evaluado fue la Comprensión y conocimiento del riesgo, componente que representó el 29% de la calificación final.
El segundo eje fue la Prevención y mitigación del riesgo con 25%, seguido de Preparación y respuesta, que sumó un 22%.
Los últimos componentes estratégicos evaluados fueron el Monitoreo y alerta con 16% y la Recuperación post desastre con un 8%.
Tras difundir estos preocupantes resultados, la institución anunció que emitirá recomendaciones técnicas obligatorias y específicas para cada cantón evaluado.
El objetivo es que los alcaldes y técnicos de riesgos ajusten a contrarreloj sus planes antes de que El Niño golpee con fuerza.
Preocupación en el sector científico
Al oceanógrafo Franklin Ormaza le preocupa gravemente esta situación, debido a los catastróficos efectos del invierno que acaba de pasar.
El experto recordó que la última temporada invernal dejó 20 fallecidos y millonarias pérdidas materiales en apenas 20 días de lluvias.
"Vamos a tener 120 días de lluvia desde diciembre hasta junio. No quiero imaginarme lo que pasará si ocurre eso", aseguró.
Ormaza enfatizó que la alarmante situación actual no es culpa exclusiva del actual gobierno ni de las autoridades de turno.
El especialista atribuye el escenario a la acumulación histórica de displicencia, negligencia y poco respeto a la naturaleza por la sociedad.
Autonomía y responsabilidad cantonal
El oceanógrafo hizo hincapié en la responsabilidad directa que tienen los municipios al permitir construcciones en zonas de alto riesgo.
Se han levantado edificaciones sin control cerca de la playa, acantilados inestables, laderas de cerros y en el cauce de ríos.
El científico sostuvo firmemente que los cabildos exigieron autonomía y ahora deben asumir activamente todas las acciones preventivas correspondientes.
"Gran parte del problema que vamos a tener nace en las malas administraciones de los municipios, sin importar el alcalde", agregó.
Además, señaló que la ciudadanía también es responsable por no cuidar el entorno, no sembrar y no reclamar preventivamente a tiempo.
Redirección urgente de recursos
"No deben esperar que ocurra una desgracia para reclamar", sentenció el experto, haciendo un llamado a la acción cívica.
Para el especialista, el respeto a las directrices de las instituciones de control técnico y científico resulta totalmente fundamental.
Por ello, calificó de inaceptable que grandes cantones como Guayaquil, Manta, Machala y Santa Elena organicen festejos masivos este año.
El oceanógrafo criticó el desperdicio de fondos en espectáculos musicales y alcohol, un gasto que debería reducirse a cero actualmente.
Esos importantes recursos económicos deben redirigirse con urgencia exclusivamente hacia las tareas de prevención del fenómeno de El Niño.
El evento climático es un hecho totalmente irreversible; lo que aún podemos cambiar es la gravedad de su impacto social.