"¡Que sea lo que Dios quiera, pero que los animales no mueran!". Carmelo Ramírez, un ganadero de Madrid, no dudó en cruzar la región con su camión para llevar forraje a una explotación afectada por los incendios.

En medio de un paisaje "dantesco", las vacas llevaban dos días sin comer.

Los incendios que desde hace varios días arrasan los alrededores de Madrid amenazan también a ganaderos y agricultores, que temen perder no solo sus animales, sino también su medio de vida.

Más allá del perímetro urbano que rodea la capital, con 3,5 millones de habitantes, la región de Madrid alberga más de 300.000 hectáreas de superficie agrícola y cerca de 3.850 agricultores y ganaderos repartidos por pequeños municipios, según las autoridades.

Incendios forestales arrasan con todo

La voracidad del fuego golpeó con fuerza a estas zonas de ganadería de vacuno, pero también de cabras, y de plantaciones de cereal y viñedos.

"Es una imagen dantesca. Hay que verlo allí para poderte hacer una idea de lo que ha pasado", cuenta a la AFP Carmelo Ramírez, presidente de la Unión de Agricultores, Ganaderos y Silvicultores de la Comunidad de Madrid (Ugama), que tiene una explotación en la región.

Según fuentes del sector, una de las principales dificultades es ahora el acceso a los rebaños de ganado que han quedado bloqueados y sin acceso al agua.

Es lo que le ocurrió a uno de los socios de Ramírez, que tiene ganado en Navas del Rey, a unos 50 kilómetros de Madrid. El sábado lo llamó "llorando": se les había quemado todo, "la alimentación, el forraje, el pienso, la maquinaria y muchos animales".

"Me dije: 'Pues venga, me tiro con el camión para allá. ¡Que sea lo que Dios quiera pero que los animales no se mueran de hambre!", cuenta.

Como tenía forraje de reserva para sus vacas para el invierno decidió llenar su camión y cruzar el territorio afectado, una "peripecia" para la que tuvo que convencer a la policía para que le dejara pasar.

Finalmente los ganaderos afectados pudieron acercarse al camión y llevarse el forraje con unos remolques para dar de comer a sus vacas. "Se habían salvado del fuego los animales pero se iban a morir de hambre", dice Ramírez.

"Parece que no aprendemos"

Sin embargo, estos actos de solidaridad parecen insuficientes ante una situación grave que no es la primera vez que se produce.

Con el fuego todavía activo y vidas en peligro, los ganaderos son conscientes de que están "en segundo plano", pero no quieren que se olvide una realidad que no siempre es visible.

"Parece que no aprendemos", lamenta Ángel del Valle, que tiene vacas en Colmenar Viejo, al norte de Madrid.

El año pasado, otro gran incendio en esta zona arrasó 200 hectáreas de su explotación pero la ayuda suele tardar en llegar y "se queda en el olvido", afirma.

Además, "son ayudas mínimas, que se quedan muy por debajo de lo que realmente se pierde. Y habrá gente que a lo mejor, si no tiene buen riñón, no pueda soportarlo y se marcha al paro".

Como ocurre en otras regiones de España afectadas cada año por los incendios, el fuego en Madrid ha reavivado el debate sobre la gestión forestal, ya que la falta de mantenimiento de la vegetación favorece la combustión.

"Se nos está olvidando que hacemos una labor social esencial y básica para el mantenimiento de la salud de nuestros bosques y para todo el entorno medioambiental", dice Del Valle, que también es secretario general de Ugama.

Según las últimas cifras oficiales, el fuego ha calcinado unas 75.000 hectáreas en la región de Madrid y en la vecina provincia de Ávila. Y todavía sigue ardiendo.