Las lluvias torrenciales que azotaron el sudeste de Brasil, especialmente el estado de Minas Gerais, dejaron al menos 48 muertos y decenas de desaparecidos, según reportes oficiales. En la ciudad de Juiz de Fora, barrios enteros quedaron devastados por aludes de tierra que sepultaron viviendas y provocaron una de las mayores emergencias recientes en la región.
Barrios arrasados por el alud
Entre los sectores más afectados se encuentran JK y Parque Jardim Burnier, en Juiz de Fora, donde varias casas colapsaron tras el deslizamiento de tierra provocado por la saturación del suelo.
Las intensas precipitaciones generaron desbordamientos y aludes que arrastraron viviendas, vehículos y estructuras, dejando a cientos de personas sin hogar. Imágenes difundidas por agencias internacionales muestran calles cubiertas de barro y escombros, así como equipos de rescate trabajando en condiciones complejas.
De acuerdo con autoridades locales, las tareas de búsqueda continúan, aunque enfrentan dificultades debido a que la tierra permanece húmeda y el terreno inestable, lo que complica la localización de víctimas.
El testimonio de una sobreviviente
En medio de la tragedia, María Aparecida Batista relató que perdió a 17 familiares entre fallecidos y desaparecidos, tras el alud que afectó a su comunidad.
Según declaró al medio brasileño g1, dos de sus familiares ya fueron enterrados, otro sería sepultado en las próximas horas y aún permanecen varios desaparecidos bajo el barro.
Los equipos de rescate continúan trabajando para localizar posibles sobrevivientes y recuperar cuerpos, en una operación que se ha convertido en una carrera contra el tiempo.
Emergencia regional
El temporal no solo impactó a Juiz de Fora, sino también a otras localidades de Minas Gerais, donde se reportan miles de damnificados y daños significativos en infraestructura.
Ante la magnitud de la emergencia, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, declaró el estado de calamidad en la región afectada y dispuso que la defensa civil nacional se mantenga en alerta máxima.
Las autoridades coordinan acciones de asistencia humanitaria, incluyendo albergues temporales, distribución de alimentos y atención médica para las personas desplazadas.
Labores de rescate continúan
Rescatistas, bomberos y voluntarios siguen removiendo toneladas de barro en busca de personas desaparecidas. La inestabilidad del terreno y las condiciones climáticas dificultan el acceso a algunas zonas.
Los organismos de defensa civil han advertido sobre el riesgo de nuevos deslizamientos, mientras se evalúan los daños estructurales en viviendas y vías.
La tragedia ha generado una amplia movilización de apoyo en distintas partes de Brasil, donde organizaciones y ciudadanos coordinan donaciones para las familias afectadas.