Estados Unidos ha anunciado la aplicación de nuevos aranceles del 50 % sobre una amplia variedad de productos importados desde Canadá, una medida económica que entrará en vigor de manera oficial dentro de 30 días. La decisión fue oficializada mediante decretos ejecutivos por la Casa Blanca.

Se Informó que esta medida fue fundamentada por la administración estadounidense como una respuesta directa a lo que califica como prácticas comerciales «discriminatorias» por parte del gobierno canadiense hacia productos norteamericanos clave.  

Según la información facilitada por la Casa Blanca, la medida se ampara en la Ley Arancelaria de 1930 y busca equilibrar las condiciones de competencia para los exportadores estadounidenses, especialmente en los sectores automotriz, lácteo y de bebidas alcohólicas.

Estados Unidos y Canadá en un tratado de comercio

Washington argumenta que Canadá mantiene barreras regulatorias, tarifas y cuotas desfavorables que afectan el flujo equitativo del comercio bilateral. El incremento tarifario alcanzará a múltiples sectores comerciales, afectando desde productos alimenticios hasta insumos industriales y bienes manufacturados, tales como el cemento, el vino y artículos deportivos.

No obstante, la orden ejecutiva establece exenciones específicas para bienes estratégicos del sector energético, potasa, minerales críticos y productos pesqueros, con el objetivo de mitigar impactos inmediatos en la cadena de suministro energético de Norteamérica.  

Escalada en las relaciones comerciales de Norteamérica

El plazo de 30 días fijado antes de la entrada en vigor del arancel abre una ventana temporal en la que ambas naciones podrían iniciar conversaciones diplomáticas para reconsiderar la aplicación de las tarifas o buscar un acuerdo alternativo antes de la fecha límite. La medida aplica de forma amplia, independientemente de las exenciones previas contempladas en el marco del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).  

Expertos en comercio exterior señalan que la imposición de una tarifa aduanera de esta magnitud representa una escalada relevante en las relaciones comerciales de Norteamérica. Mientras los mercados financieros monitorean la evolución del anuncio, el gobierno canadiense analiza los mecanismos legales y las posibles respuestas comerciales defensivas para contrarrestar el impacto económico proyectado sobre sus sectores exportadores.