Tres menores de edad quedaron en la orfandad tras la muerte de su madre, Marjorie Bone, de 35 años, quien falleció víctima de una bala perdida en un suburbio de Guayaquil. El incidente ocurrió en un pequeño local acondicionado como vivienda ubicado en las calles 18 y la K del suburbio guayaquileño.

Según relatos de familiares, Bone se encontraba en el interior del inmueble cuando una bala atravesó la estructura e impactó en su pecho. Herida de gravedad, intentó llegar hasta el baño, donde se desvaneció y falleció. Uno de sus hijos fue quien la encontró sin vida. Los tres niños, de 13, 9 y 7 años, vivían con su madre en el lugar.

Los tres menores no tienen dónde ni con quién vivir

Se conoció que los tres menores no cuentan con un hogar seguro, ya que el padre presenta problemas de salud que le impiden asumir su cuidado. La abuela materna, una mujer de 70 años que además atiende a una persona con discapacidad, indicó que no dispone de los recursos económicos necesarios para hacerse cargo de sus tres nietos.

La familia tampoco tenía fondos para cubrir los gastos funerarios ni un lugar para dar sepultura a Marjorie Bone, por lo que han solicitado apoyo solidario. La fotografía de la mujer permanece colocada en la puerta del inmueble donde residía con sus hijos. Familiares relataron que Bone se esforzaba por mantener a su familia en medio de condiciones precarias en el suburbio.

La Policía no ha dado con los causantes de la muerte

Los allegados han señalado que los tres menores requieren atención psicológica para procesar el trauma causado por la pérdida de su madre. Además, expresaron la necesidad de garantizar un lugar seguro donde vivir y continuar con sus estudios. Este caso se suma a los reportes recurrentes de violencia armada en sectores periféricos de Guayaquil, donde las balas perdidas durante enfrentamientos o hechos delictivos son comunes.

Las autoridades no han proporcionado hasta el momento detalles adicionales sobre el origen de la bala ni posibles detenciones relacionadas con el incidente. La familia permanece a la espera de apoyo institucional o privado para cubrir los gastos funerarios, el entierro y la protección de los tres huérfanos.