La tumba de Richard Leroy McKinley, ubicada en el Cementerio Nacional de Arlington, en Estados Unidos, es considerada una de las más peligrosas del mundo debido a la alta contaminación radiactiva de sus restos. Nadie puede exhumar ni manipular el cuerpo sin autorización del Departamento de Energía y se mantiene bajo medidas especiales de contención. Esto ocurre desde su entierro en enero de 1961.
Richard Leroy McKinley, especialista de cuarta clase del Ejército de Estados Unidos, falleció el 3 de enero de 1961 en el accidente del reactor nuclear experimental SL-1 en Idaho. Este incidente, el único fatal en la historia de reactores nucleares en territorio estadounidense, provocó una explosión de vapor que causó la muerte de tres operadores: McKinley, el especialista John Byrnes y el electricista de la Armada Richard Legg.
La tumba con recubrimientos especiales
McKinley absorbió niveles extremos de radiación, con isótopos de larga duración que hicieron que sus restos quedaran altamente contaminados. Debido a la radiación, los equipos de recuperación solo pudieron trabajar breves minutos cerca del cuerpo. No fue posible cremarlo ni lavarlo de forma convencional. Las autoridades optaron por un procedimiento excepcional de entierro para su tumna.
El cadáver se colocó en un ataúd forrado de plomo, sellado al vacío y envuelto en capas de algodón y plástico. Este sarcófago se introdujo en bóvedas de metal y concreto, y se enterró a mayor profundidad de lo habitual en el Cementerio Nacional de Arlington, con una capa adicional de concreto sobre la bóveda. El entierro se realizó el 25 de enero de 1961 a petición de su esposa.
A diferencia de los otros dos fallecidos, enterrados en sus localidades de origen, McKinley recibió sepultura en Arlington por su condición de veterano de la Guerra de Corea. Los archivos del cementerio indican que los restos no pueden trasladarse bajo ninguna circunstancia sin la aprobación previa del Departamento de Energía (anteriormente Comisión de Energía Atómica).
La lápida es similar a las de otros militares
Actualmente, la tumba de McKinley es la única sepultura radiactiva en Arlington. Aunque las mediciones superficiales no representan riesgo para los visitantes y el sitio puede visitarse normalmente, las medidas de contención permanecen vigentes para evitar cualquier exposición. La lápida es similar a las de otros militares, sin indicaciones especiales visibles.
El accidente SL-1 expuso los riesgos de la tecnología nuclear incipiente y llevó a cambios en los protocolos de seguridad, como el uso de múltiples barras de control en diseños posteriores. La tumba de Richard Leroy McKinley en el Cementerio Nacional de Arlington sigue siendo un recordatorio de las consecuencias de la radiación y las precauciones necesarias en entierros contaminados. Las autoridades mantienen las restricciones establecidas en 1961 para garantizar la seguridad pública.