La pobreza y las enfermedades están matando a un estibador del puerto, en Manta



Hace un año y medio Juan Mendoza Intriago tenía una casita, una familia y un trabajo. Era un estibador del puerto, es decir sacaba pescado desde los barcos atuneros. En octubre del 2019 enfermó y no ha podido levantarse. En una cama, con su cuerpo lleno de escamas y sus huesos deformándose, espera la muerte.

La pobreza le impide ser atendido. Desde hace meses no tiene cómo comprar las caras cremas que debe usar contra la psoriasis ni pastillas para los dolores insoportables de huesos. De su rodilla le sacan un líquido amarillento cuando iba al IESS, pero ahora ni eso pues por la pandemia y la falta de dinero para transportarlo, su mujer no lo ha llevado a atender.

Y para qué lo va a llevar, dice su esposa Verónica Bailón si cuando lo traslada al Seguro Social lo mandan a comprar bastantes medicamentos y caros. Como son pobres y no tienen ningún tipo de ingresos, las recetas se quedan en papeles.

Juan y Verónica tienen un niño de 8 años. La pequeña casa que tenían en el barrio Horario Hidrovo de Manta por la emergencia la vendieron en 1.500 dólares para tener cómo comer y estudiar al pequeño.Ahora viven donde los padres de Verónica, quienes son adultos mayores y tampoco tienen trabajo.

Juan, quien tiene 42 años de edad, cuenta que la empresa donde trabajaba le pagó el sueldo por más de un año, y con eso podía sostener los gastos de la medicina y su familia. Sin embargo, desde hace dos meses sólo le dan 50 dólares al mes, lo que no le alcanza para nada. Tampoco lo han liquidado ni jubilado.

Por eso pide ayuda del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), donde es afiliado, para poder jubilarse por incapacidad, pues no camina y la psoriasis cubre todo su cuerpo. Sin embargo le piden se vaya presencial a Portoviejo para que lo atienda una doctora de apellido Morales, a quien no pueden contactar ni logran sacar un turno.

Además no tienen dinero para ir hasta Portoviejo a hacer trámites.Verónica Bailón dice que necesitan ayuda del gobierno para atender a Juan, para poder jubilarlo y para ser beneficiaria de un bono que les permita comer y comprar la medicina.Quienes quieran ayudar a esta familia pueden llamar al teléfono de una vecina, pues ellos no tienen celular. El número de contacto es el 09-6843-6509.

Se requiere medicina para los dolores y deformación de los huesos, y contra la infección, y además cremas con corticoides para la irritación y crema calcipotriol.Juan casi no habla, pero llora de impotencia. Año y medio en una cama, con la muerte rondando, ha destruido su vida.