Un grupo de 20 niños y adolescentes de la comunidad rural Coaque, en Pedernales, son los nuevos exponentes de la música local. Ellos integran la banda de la Unidad Educativa Alfredo Dueñas, un proyecto educativo y cultural que tras un año de formación técnica ya cosecha sus primeros éxitos.

Omar Toapanta, coordinador del proyecto, destacó que esta es una iniciativa emblemática que nació de una alianza de responsabilidad social entre la Empacadora del Pacífico S.A. (EDPACIF) y la firma francesa Capitaine Houat. Explicó que el propósito de este proyecto es que la comunidad de Coaque, tenga acceso a las artes, fortaleciendo así la cohesión social y el desarrollo integral de la niñez y adolescencia. 

El programa, que cuenta con el respaldo del Distrito de Educación y el comité de padres, comenzó desde cero. David Nenger, profesor de música, recordó que el primer paso fue la enseñanza de la teoría, un proceso que tomó seis meses. Una vez que los 20 estudiantes aprendieron todo lo que necesitaban sobre sus instrumentos, pasaron a la práctica.

Actualmente, la banda cuenta con un inventario de cuatro trompetas, cuatro trombones, tres saxofones, tres clarinetes, una batería, un bajo eléctrico, un piano, un teclado eléctrico y  cuatro flautas traversas. "Ya contamos con un repertorio de seis canciones, que incluyen ‘La cuchara de palo’, música ecuatoriana y temas de rock latino", sostuvo el profesor.

Coaque, la nueva cuna de artistas de Pedernales

Marcelo Vélez, gerente de comercio exterior de Edpacific, informó que la firma francesa Capitaine Houat (del grupo Intermarché) financia el proyecto con un presupuesto cercano a los 42 mil dólares. El plan de ejecución culmina a finales de 2026, con la proyección de renovarlo y replicarlo en otras comunidades. "Estamos sembrando el amor por la música para que los niños aprovechen su juventud en cosas positivas", señaló Vélez.

Para los protagonistas, como el trompetista Yango Nenger, el espacio es sinónimo de amistad y aprendizaje constante. Esta visión es compartida por las madres de familia, quienes aseguran notar mayor responsabilidad y madurez en sus hijos desde que se involucraron en el arte.

Debido al éxito alcanzado, la trabajadora social del plantel, Agdy Zambrano, confirmó que la música ya no es solo una actividad extracurricular, sino que ha sido incluida en la malla curricular de la institución, garantizando un mayor compromiso de toda la comunidad educativa.