La proliferación de la jaiba mora afecta a pescadores artesanales en Esmeraldas, desde inicios de 2026, debido al aumento de su presencia en zonas de pesca, lo que reduce las capturas y daña equipos. La proliferación de este crustáceo complica las faenas en la provincia de Esmeraldas. Este animal devora la carnada, rompe las redes y carece de valor comercial.
Además, su presencia reduce la captura de especies de interés, lo que mantiene en crisis a la actividad pesquera. Los pescadores enfrentan pérdidas económicas que afectan su estabilidad laboral. En sectores como Atacames, las embarcaciones regresan con las mallas llenas de jaibas y casi sin peces. Esta situación golpea el sustento de cientos de familias.
Presencia detectada en alta mar
Según el Instituto Público de Investigación de Acuicultura y Pesca, la presencia del crustáceo se detecta desde las 3 hasta las 180 millas náuticas mar adentro. Esta expansión preocupa a las autoridades del sector.
Asimismo, la entidad señala que el fenómeno estaría vinculado al aumento de la temperatura del océano. Este factor facilita su desplazamiento y reproducción en aguas ecuatorianas. Por otra parte, la jaiba mora muere rápidamente al ser capturada y libera un líquido irritante. Este aspecto impide su comercialización y genera riesgos para los pescadores.
Un equipo de Ecuavisa acompañó a pescadores artesanales en Atacames para constatar la problemática. La presencia del crustáceo se evidenció en pocos minutos. "Llegamos donde estaba la jaiba mora y en 10 minutos que calamos las redes ya se estaban llenando. ¿Qué será si las dejamos una hora? Se ‘fuleteaba’ la red... Ellas devoran la malla como les da la gana", relató el pescador Javier Vivar.
En una sola prueba, al menos 50 jaibas mora quedaron atrapadas en una red. Este resultado confirma la magnitud del problema en las zonas de pesca.
Pérdidas económicas y crisis laboral
En la parroquia Súa, los pescadores aseguran que las mallas salen completamente plagadas. Debido a la dificultad de limpiarlas, algunos optan por enterrarlas. "Aquí tengo 3.000 perdidos, tengo 30 mallas... no podemos trabajar, estamos varados ya dos meses", señaló el pescador César Jirón.
Mientras tanto, la crisis también se refleja en el puerto pesquero de Esmeraldas. Decenas de lanchas permanecen sin salir ante la falta de resultados. Las capturas han caído de forma drástica en los últimos meses. Antes se obtenían hasta 30 dorados por jornada, pero ahora apenas se logran entre 3 y 5.
Cada salida al mar implica una inversión aproximada de 500 dólares. Sin embargo, los ingresos apenas alcanzan entre 100 y 200 dólares, lo que agrava la situación económica. Se estima que al menos 5.000 pescadores enfrentan esta problemática en la provincia. La situación podría agravarse si se mantienen las actuales condiciones del océano.