El politólogo boliviano Juan Pablo Chamón analizó a profundidad la compleja situación política y económica que atraviesa Bolivia, país que cumple 27 días de intensos bloqueos en sus principales carreteras. En una entrevista concedida este miércoles 27 de mayo al espacio informativo de Manavisión Plus, el especialista desentrañó los factores detrás de las movilizaciones que sitian a las ciudades de La Paz y El Alto, apuntando a una estrategia de desestabilización coordinada contra el gobierno del presidente Rodrigo Paz, quien asumió el cargo hace apenas seis meses.

El origen de las movilizaciones y el trasfondo político

¿Cuáles fueron las principales causas que detonaron estas protestas que ya llevan cuatro semanas en Bolivia?

"Bolivia tiene una crisis económica real, con escasez de combustible, presión inflacionaria y falta de dólares; ese malestar existe y nadie lo puede ignorar. Pero una cosa es el malestar y otra muy distinta es quién lo organiza y para qué. Lo que estamos viendo en las calles no es una rebelión espontánea, es una movilización dirigida por una cúpula política que perdió el poder en las urnas el año pasado y está utilizando ese descontento como palanca para recuperarlo. Hay mecanismos de presión internos hacia quienes están obligados a bloquear que son muy duros: quien no acata la orden recibe multas, sanciones e inclusive violencia. Numéricamente son una minoría, pero poseen recursos, organización y una narrativa que no se ha sabido disputar. El problema de fondo es que durante 20 años se cultivó deliberadamente una cultura del resentimiento y hoy estamos cosechando ese odio regado desde el poder".

El impacto económico y el desabastecimiento en las ciudades

¿Cuál es el impacto y las afectaciones económicas que ya se registran debido a estas manifestaciones?

"Se calculan pérdidas millonarias cada día de bloqueo. Las ciudades de La Paz y El Alto están sitiadas hace 27 días, lo que genera una gran escasez acompañada de un aumento de los precios en los mercados. Esto se da en el contexto de recibir un país con una altísima presión inflacionaria, con más del 20% de inflación interanual y una deuda que abarca el 85% del Producto Interno Bruto (PIB), producto del modelo de los últimos 20 años. Los ciudadanos están sufriendo por la falta de provisión de alimentos, medicamentos, oxígeno y combustible, lo que impide producir en el día a día en un país que tiene más del 80% de su población trabajando en la informalidad".

El legado institucional y la figura de Evo Morales

¿De qué manera ha influido el denominado socialismo del siglo XXI en esta crisis y en el rechazo a un gobierno nuevo?

"El presidente Rodrigo Paz heredó una crisis económica y un Estado deformado en sus estructuras más básicas tras casi 20 años de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS). Durante ese tiempo, el partido de Evo Morales no gobernó como un partido normal, sino como una maquinaria de ocupación: capturó tribunales, debilitó los contrapesos institucionales, convirtió las fuerzas de seguridad en instrumentos políticos y construyó una dependencia económica masiva a través del clientelismo. Según datos del World Justice Project, la justicia penal boliviana ocupa el puesto 141 de 142 en el mundo. Esto explica por qué Evo Morales, quien tiene una orden de captura desde octubre de 2024, no ha sido detenido. Detrás de esto lo que busca Morales es tiempo y protección para sobrevivir, exigiendo la renuncia del presidente y elecciones en 90 días. Los bloqueadores no quieren negociar, buscan provocar una respuesta rápida del Estado que les dé muertos para victimizar sus banderas. Ningún movimiento democrático en el mundo solicitaría la renuncia de un mandatario seis meses después de haber sido elegido".

Las medidas de austeridad y las salidas a la crisis

El gobierno anunció una reducción del 50% del salario presidencial y de los ministros, además de un 'perdonazo' tributario. ¿Qué efectividad tienen estas acciones?

"La reducción salarial surge ante la necesidad de mostrar signos de austeridad en un contexto de enorme crisis, donde el gobierno anterior dejó apenas 150 millones de dólares en efectivo en las reservas internacionales y se gastó los ahorros de la gente en dólares. Es un acto valioso, pero Bolivia necesita mucho más que eso; necesita políticos que tomen decisiones duras. Por otra parte, el perdonazo tributario para transportistas y artesanos es una buena respuesta para acercar a los trabajadores independientes a los márgenes de la formalidad, pero no tendrá un efecto inmediato en las calles porque los sectores movilizados no tienen intención de dialogar. Hay que decir las cosas por su nombre: lo que están haciendo es un intento de golpe de Estado".

Ante este escenario de desestabilización, ¿cuál debería ser la estrategia del gobierno para superar la crisis?

"El gobierno necesita mucha firmeza para gobernar y apoyarse en los sectores que quieren sacar al país adelante, como el departamento de Santa Cruz, que es el más productivo, mantiene sus instituciones funcionando y se distancia del caos del occidente. El presidente debe utilizar los mecanismos constitucionales posibles y el uso de la fuerza para permitir el establecimiento de corredores humanitarios que aseguren el ingreso de alimentos, medicamentos y oxígeno. Hay que llamar al orden. Bolivia está aprendiendo de nuevo a construir sus instituciones democráticas y dentro de ese aprendizaje necesita que sus gobernantes tomen decisiones a la altura de ese desafío".