El aroma del cacao volvió a convertirse en protagonista en el corazón de Guayaquil. La emblemática calle Panamá acogió una feria cultural que reunió a artistas, emprendedores, historiadores y ciudadanos alrededor del producto que durante décadas impulsó el crecimiento económico de la ciudad y posicionó al Ecuador entre los principales productores de cacao fino de aroma del mundo. La actividad, organizada por el Museo Nacional del Cacao con el respaldo del Municipio de Guayaquil, integró historia, creatividad y desarrollo local en el marco de las Fiestas Julianas 2026.
Desde las primeras horas de la jornada, decenas de familias recorrieron los diferentes estands instalados en uno de los corredores turísticos y patrimoniales más importantes de la urbe. Los asistentes encontraron productos elaborados con manteca de cacao, chocolates artesanales, exhibiciones artísticas, propuestas gastronómicas y espacios dedicados a divulgar la historia de uno de los cultivos que marcó la identidad de la ciudad.
La feria también permitió que pequeños emprendedores presentaran iniciativas vinculadas con la transformación del cacao, demostrando que este fruto continúa generando oportunidades económicas mediante la innovación y el valor agregado. Además, los visitantes conocieron proyectos que combinan sostenibilidad, turismo y producción agrícola responsable.
De esta manera, la calle Panamá volvió a convertirse en un escenario para conectar el pasado con el presente. El encuentro no solo recordó la época dorada del cacao, sino que también evidenció cómo este patrimonio sigue inspirando nuevas formas de emprendimiento, arte y educación en Guayaquil.
Un recorrido por la historia del cacao y su impacto en Guayaquil
El cacao forma parte de la historia económica y cultural del Ecuador desde hace varios siglos. Sin embargo, fue entre finales del siglo XIX e inicios del siglo XX cuando el denominado "Gran Cacao" impulsó un período de prosperidad que transformó profundamente a Guayaquil. Durante esa etapa, el puerto se consolidó como el principal centro exportador del país gracias al auge del cacao nacional, reconocido internacionalmente por su aroma y calidad.
Según información del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Ecuador mantiene el liderazgo mundial en la producción y exportación de cacao fino de aroma, aportando alrededor del 60 % de la oferta global de esta variedad. Este producto representa actualmente uno de los principales rubros agrícolas no petroleros del país y constituye una fuente de ingresos para miles de familias productoras.
La relevancia histórica del cacao también se refleja en los antiguos edificios patrimoniales del centro de Guayaquil. Muchas de las grandes casas comerciales, bancos y residencias construidas durante el auge cacaotero permanecen como testimonio del desarrollo urbano impulsado por esta actividad económica.
Precisamente por esa razón, el Museo Nacional del Cacao desarrolla actividades que buscan preservar esta memoria histórica y acercarla a las nuevas generaciones mediante experiencias interactivas, exposiciones y ferias culturales que destacan la importancia del denominado "fruto de oro".
Emprendedores muestran nuevas formas de aprovechar el cacao
Uno de los principales atractivos de la feria fue la participación de emprendedores que han encontrado en el cacao una oportunidad para innovar con productos de alto valor agregado. Los asistentes recorrieron espacios donde se exhibieron velas aromáticas, jabones artesanales, cremas hidratantes, shampoo elaborado con manteca de cacao y una amplia variedad de chocolates.
Estas propuestas reflejan cómo el cacao trasciende la industria alimentaria y se convierte en materia prima para los sectores cosmético, artesanal y turístico. Gracias a ello, pequeños negocios fortalecen la economía local mientras promueven el consumo de productos elaborados con ingredientes ecuatorianos.
Entre las iniciativas destacadas figuró Rohayhu, un proyecto dedicado al chocolate fino de aroma que también impulsa experiencias de turismo vivencial. La organización mantiene una hacienda demostrativa en el sector de Mapasingue, donde visitantes nacionales y extranjeros conocen el proceso completo del cultivo, cosecha, fermentación, secado y elaboración del chocolate.
Este tipo de proyectos responde a una tendencia creciente del turismo experiencial, que busca conectar a los visitantes con los procesos productivos tradicionales y fortalecer el conocimiento sobre el patrimonio agrícola ecuatoriano.
El arte encuentra inspiración en el legado cacaotero
La feria también abrió un espacio para que artistas locales reinterpretaran la historia del cacao desde diferentes expresiones creativas. La diseñadora de joyas Maife del Pozo presentó una colección inspirada en las formas, colores y elementos naturales asociados al cacao, integrando materiales contemporáneos con referencias al patrimonio agrícola del Ecuador.
Por su parte, el artista Tomás Jácome exhibió una serie de obras que rescatan escenas representativas de la Costa ecuatoriana. Desde la década de 1970, el pintor ha desarrollado una trayectoria dedicada a plasmar paisajes rurales, haciendas tradicionales y personajes vinculados con la producción agrícola.
En esta ocasión, sus obras rindieron homenaje a la denominada época de oro del cacao, mostrando antiguas haciendas, trabajadores agrícolas y el papel que desempeñaron las mujeres en las labores relacionadas con este cultivo. Sus pinturas despertaron el interés de los asistentes por la riqueza cultural que rodea esta actividad productiva.
El arte permitió así reconstruir una parte importante de la memoria colectiva de Guayaquil, ofreciendo una mirada diferente sobre uno de los períodos más significativos para el desarrollo económico de la ciudad.
Los recuerdos también formaron parte de la experiencia
Además de conocer productos y expresiones artísticas, muchos visitantes compartieron experiencias personales relacionadas con el cacao. Para los adultos mayores, el recorrido representó una oportunidad para recordar una ciudad donde el aroma de los granos secándose al sol formaba parte del paisaje cotidiano.
Yolanda Schumme expresó su satisfacción por este tipo de actividades comunitarias. Según comentó, la feria incentiva a las familias a recorrer los espacios públicos y mantener vivo el recuerdo de una época que dejó una profunda huella en Guayaquil.
"Está muy bonito esto, porque así anima a toda la familia a salir y no quedarnos encerrados en casa. Yo recuerdo que cuando era más joven pasábamos por los sitios donde estaban secando el cacao y el olor era muy agradable", señaló durante el recorrido.
El cacao sigue impulsando la economía ecuatoriana
Actualmente, Ecuador mantiene un papel estratégico dentro del mercado internacional del cacao. De acuerdo con cifras oficiales del Ministerio de Agricultura y Ganadería y de la Asociación Nacional de Exportadores de Cacao (ANECACAO), el país continúa liderando la producción mundial de cacao fino de aroma, reconocido por la Organización Internacional del Cacao (ICCO) por sus características sensoriales y su calidad.
El crecimiento de las exportaciones ha permitido fortalecer cadenas productivas que involucran a miles de agricultores, asociaciones y empresas dedicadas a la transformación industrial del cacao. Asimismo, el desarrollo de chocolates premium ha incrementado el reconocimiento internacional de la industria ecuatoriana.
En paralelo, varias instituciones públicas y privadas impulsan proyectos para preservar variedades tradicionales, promover prácticas sostenibles y mejorar la productividad mediante innovación tecnológica y asistencia técnica dirigida a pequeños productores.
Todo este proceso ha contribuido a posicionar al cacao como uno de los principales símbolos del patrimonio agrícola nacional y como un motor para el desarrollo económico de numerosas provincias del país.
La calle Panamá fortalece su oferta cultural y turística
La realización de esta feria también consolida el papel de la calle Panamá como uno de los espacios culturales más importantes de Guayaquil. Durante los últimos años, este corredor patrimonial ha acogido exposiciones, festivales gastronómicos, conciertos, ferias artesanales y actividades que buscan dinamizar el turismo urbano.
El Municipio de Guayaquil ha impulsado diversas iniciativas para revitalizar este sector histórico mediante la recuperación de inmuebles patrimoniales, la promoción de actividades culturales y el fortalecimiento del comercio local. Como resultado, la calle Panamá se ha convertido en un punto de encuentro para residentes y visitantes.
En ese contexto, la feria organizada por el Museo Nacional del Cacao demostró que la historia también puede convertirse en una herramienta para fomentar el emprendimiento, la educación y la participación ciudadana. Al integrar arte, gastronomía, turismo y memoria histórica, la actividad ofreció una experiencia que trascendió la simple exhibición de productos.