El uso adecuado del protector solar y una alimentación rica en antioxidantes pueden ayudar a disminuir hasta en un 50% el riesgo de melanoma, según explicó la doctora Nathalie Mora durante una entrevista en Manavisión Plus. La especialista señaló que Ecuador registra niveles elevados de radiación durante gran parte del año debido a su ubicación en la línea ecuatorial.

Mora indicó que una exposición de apenas 15 minutos a altos índices de radiación puede provocar daño celular en la piel. Explicó que este deterioro es acumulativo y puede reflejarse años después con envejecimiento prematuro, pérdida de colágeno y elastina, así como distintos tipos de cáncer cutáneo. También recordó que alrededor del 60% de los casos de cáncer de piel están relacionados con la exposición solar.

La especialista sostuvo que uno de los errores más frecuentes es creer que en días nublados no existe riesgo. Detalló que las nubes no reducen de manera significativa la radiación ultravioleta y que, por el contrario, pueden actuar como un reflejo que mantiene la exposición sobre la piel. Añadió que los niveles de radiación en Ecuador suelen mantenerse por encima de 6 y que en zonas de mayor altitud pueden superar el nivel 11.

Radiación alta durante todo el año

La doctora explicó que la radiación puede variar dependiendo de la posición del sol y de la altitud, pero remarcó que tanto en la Costa como en la Sierra existe exposición permanente. Indicó que las provincias ubicadas en zonas altas presentan mayor cercanía a los rayos solares, aunque aclaró que vivir al nivel del mar no elimina el riesgo de sufrir daños en la piel.

Durante la entrevista, Mora insistió en la importancia de elegir un protector solar de amplio espectro que incluya protección contra rayos UVA, UVB, infrarrojos y luz visible proveniente de pantallas electrónicas. Además, recalcó que la reaplicación es fundamental y debe realizarse cada dos horas, especialmente en casos de sudoración, práctica deportiva o contacto con agua.

También señaló que la ropa, sombreros y sombrillas funcionan como barreras físicas complementarias, aunque advirtió que algunos tejidos permiten el paso de radiación. En ese sentido, recomendó combinar filtros físicos con el uso adecuado de productos dermatológicos para reforzar la protección diaria.

Incremento de lesiones y daños acumulativos

La especialista manifestó que en los últimos cinco años se ha observado un aumento de casos de carcinoma basocelular y otras lesiones relacionadas con el daño solar acumulativo. Explicó que actualmente existen más diagnósticos en zonas como nariz, orejas, labios y mejillas, áreas que suelen quedar expuestas incluso cuando las personas utilizan gorros o sombreros.

Mora sostuvo que muchas lesiones pasan desapercibidas porque se presentan como pequeñas marcas similares a picaduras o irritaciones. Sin embargo, alertó que cambios de color, textura, sangrado o aparición de nuevos lunares deben considerarse señales de alerta para acudir al dermatólogo y realizar controles oportunos.

La doctora recomendó que las personas con antecedentes familiares de cáncer de piel o con piel clara realicen revisiones dermatológicas anuales. Según indicó, la detección temprana permite identificar lesiones sospechosas antes de que evolucionen hacia enfermedades más graves.

Alimentación y prevención integral

En el ámbito nutricional, Nathalie Mora explicó que la prevención también depende de hábitos saludables y de una adecuada hidratación. Señaló que una alimentación rica en antioxidantes ayuda a proteger las células frente al daño oxidativo provocado por la radiación. Además, mencionó que el consumo de tabaco incrementa la susceptibilidad de la piel frente a lesiones profundas.

La especialista aclaró que los suplementos vitamínicos no sustituyen una alimentación equilibrada y que su uso depende de la necesidad médica de cada persona. Explicó que la vitamina D continúa siendo importante para la salud general y recordó que puede metabolizarse con exposiciones cortas al sol fuera de los horarios de mayor radiación.

Respecto al bronceado, Mora advirtió que tanto la exposición prolongada al sol como el uso de cámaras artificiales generan daño celular acumulativo. Indicó que las consecuencias pueden manifestarse años después con manchas, resequedad, sensibilidad extrema y distintos tipos de lesiones cutáneas.

Prevención desde la infancia

La doctora resaltó que hasta los 18 años una persona ya puede acumular cerca del 70% del daño solar de toda su vida. Por ello, consideró fundamental fomentar hábitos de cuidado desde la niñez, especialmente en escuelas y actividades deportivas al aire libre.

Mora indicó que actualmente más familias incorporan el protector solar dentro de las rutinas diarias de los niños, incluso como parte de los útiles escolares. Explicó que esta cultura preventiva busca evitar lesiones futuras y reducir el envejecimiento prematuro de la piel.

Finalmente, recomendó revisar cuidadosamente las características del protector solar antes de adquirirlo. Sugirió escoger productos dermatológicamente testeados, no irritantes y adaptados a cada tipo de piel, con el objetivo de evitar reacciones adversas y garantizar una protección efectiva frente a la radiación.