La obesidad se ha convertido en uno de los principales problemas de salud pública a nivel mundial. Según explicó Leonardo Bermúdez, jefe de cardiología del hospital del IESS Portoviejo y médico tratante de Manahospital, casi la mitad de la población global presenta exceso de peso. El especialista indicó que la incidencia y prevalencia de obesidad y sobrepeso alcanza aproximadamente el 49 % de la población mundial, una realidad que también se refleja en Ecuador.

Bermúdez señaló en entrevista con Manavisión Plus que la preocupación médica se ha intensificado porque esta condición no solo implica un aumento de peso, sino que es considerada una enfermedad capaz de desencadenar numerosas complicaciones. De acuerdo con su análisis, existen más de 200 enfermedades que pueden estar relacionadas con este problema metabólico.

Entre esas complicaciones se encuentran principalmente las enfermedades cardiovasculares, que continúan siendo la principal causa de mortalidad en el mundo. El especialista explicó que el impacto de este problema es amplio, ya que afecta diferentes órganos y sistemas del cuerpo humano.

Impacto en la salud cardiovascular

El cardiólogo explicó que el aumento de peso corporal está estrechamente vinculado con enfermedades como diabetes e hipertensión arterial. Estas patologías representan algunos de los diagnósticos más frecuentes que se observan en las consultas médicas.

Según detalló, la combinación entre diabetes y obesidad incrementa de forma significativa el riesgo de mortalidad cardiovascular. De igual manera, la hipertensión arterial representa otra de las condiciones más frecuentes asociadas con este problema de salud.

Además, el especialista explicó que uno de los diagnósticos cada vez más detectados es el hígado graso, una enfermedad metabólica que puede derivar en fibrosis hepática y posteriormente en cirrosis si no se controla a tiempo. Este proceso también puede generar un mayor riesgo de eventos cardiovasculares.

El médico explicó que cuando el hígado presenta inflamación o acumulación de grasa, el daño no se limita únicamente a ese órgano. En muchos casos, esa alteración metabólica también afecta al corazón y puede provocar complicaciones en el sistema circulatorio.

Relación entre órganos y enfermedades

Bermúdez explicó que en la actualidad la medicina ha identificado un sistema de interacción entre diferentes órganos conocido como eje cardio-reno-hepato-metabólico. Este concepto describe cómo el daño en un órgano puede repercutir directamente en otros.

En este contexto, el cardiólogo indicó que existen síndromes médicos en los que la afectación del corazón puede provocar daño renal, o viceversa. Esta relación demuestra que las enfermedades metabólicas deben abordarse de manera integral.

También advirtió que el exceso de grasa corporal puede provocar trastornos respiratorios durante el sueño. En algunos pacientes se presenta apnea obstructiva, una condición en la que la respiración se interrumpe repetidamente mientras la persona duerme.

Esta situación puede aumentar la presión arterial durante la noche y elevar el riesgo de eventos cardiovasculares, como accidentes cerebrovasculares o infartos, especialmente en personas que no reciben diagnóstico ni tratamiento oportuno.

Señales y factores de riesgo

El especialista explicó que muchas personas desconocen los síntomas que pueden alertar sobre problemas relacionados con la obesidad. Entre ellos mencionó el cansancio excesivo, la somnolencia durante el día y cambios de humor frecuentes.

También existen señales visibles en la piel que pueden advertir sobre alteraciones metabólicas. Una de ellas es la aparición de manchas oscuras en el cuello, que pueden indicar resistencia a la insulina y mayor riesgo de desarrollar diabetes.

Otro aspecto importante que destacó Bermúdez es la llamada obesidad central, caracterizada por el aumento del perímetro abdominal. Este tipo de acumulación de grasa es considerado uno de los factores más dañinos para la salud cardiovascular.

El especialista agregó que el exceso de peso también puede generar problemas articulares. Con el tiempo, el desgaste en las articulaciones puede provocar enfermedades degenerativas que incluso requieren cirugías de reemplazo de rodilla o cadera.

Obesidad infantil y hábitos alimentarios

Durante la entrevista, Bermúdez también abordó la preocupación por el aumento de la obesidad en niños y adolescentes. Según explicó, esta condición puede comenzar incluso antes del nacimiento, dependiendo de factores genéticos y de salud materna durante el embarazo.

Factores como la diabetes gestacional, el tabaquismo durante el embarazo o el peso del recién nacido pueden influir en el riesgo de desarrollar enfermedades metabólicas en el futuro.

El especialista explicó que además de la genética, existen factores ambientales que favorecen el desarrollo de estas enfermedades. Entre ellos mencionó la alimentación desordenada, el consumo frecuente de comida ultraprocesada y el estilo de vida sedentario.

Bermúdez señaló que las grandes ciudades suelen presentar mayor incidencia debido a la rapidez del estilo de vida y al consumo frecuente de alimentos procesados o de comida rápida.

Prevención desde la infancia

El especialista enfatizó que la prevención debe comenzar desde la infancia, especialmente mediante cambios en los hábitos alimentarios y educativos. Considera fundamental que las instituciones educativas promuevan una alimentación saludable entre los estudiantes.

Según explicó, muchos de los alimentos que se venden en bares escolares contienen frituras, embutidos o productos elaborados con harinas refinadas, lo que puede contribuir al desarrollo temprano de enfermedades metabólicas.

Bermúdez también destacó que la educación nutricional debe involucrar tanto a las escuelas como a las familias. El consumo excesivo de alimentos ultraprocesados puede provocar inflamación en el organismo y desencadenar múltiples problemas de salud.

El médico indicó que las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en el mundo, por lo que la prevención mediante hábitos saludables resulta clave para reducir su impacto en la población.

Tratamientos y control médico

El especialista explicó que actualmente existen tratamientos médicos que pueden ayudar a controlar la obesidad, especialmente cuando se combinan con cambios en el estilo de vida y actividad física.

Entre las opciones disponibles se encuentran medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso para reducir el apetito y generar sensación de saciedad. Estos tratamientos también pueden contribuir a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Además, en casos más avanzados existen procedimientos quirúrgicos que permiten controlar el peso corporal y mejorar la salud metabólica de los pacientes.

Bermúdez explicó que incluso una reducción moderada del peso corporal puede generar mejoras importantes en la salud. Disminuir alrededor del 15 % del peso puede ayudar a controlar enfermedades como hipertensión o diabetes.

El especialista concluyó que la prevención, el diagnóstico temprano y los cambios en el estilo de vida son las herramientas más efectivas para enfrentar este problema de salud que continúa creciendo en todo el mundo.

Vea la entrevista completa aquí: