El Municipio de Quito, a través de sus dependencias operativas, mantiene la ejecución de diversas acciones preventivas diseñadas para mitigar los impactos derivados de la actual temporada invernal. En este contexto, el Municipio de la capital ha priorizado la intervención en infraestructuras críticas que históricamente presentan vulnerabilidades ante las precipitaciones constantes. Estas labores forman parte del denominado Plan de Lluvias, una estrategia integral que busca la reducción de riesgos asociados a fenómenos naturales en diferentes zonas del distrito.
Las tareas operativas están lideradas por la Empresa Pública Metropolitana de Aseo, la cual realiza jornadas de limpieza profunda en los pasos deprimidos de la ciudad de Quito. Además de estas estructuras viales, el personal de Emaseo se encarga de la recolección de los denominados "tereques", que son residuos de gran volumen, y de la coordinación de mingas comunitarias. Estas actividades se distribuyen de manera técnica en diversos sectores estratégicos, priorizando aquellos con mayor densidad poblacional o historial de acumulaciones hídricas.
Mitigación de riesgos y protección de sistemas de drenaje
El objetivo principal de estas intervenciones en Quito es la prevención de eventos adversos como inundaciones, movimientos en masa o el desbordamiento de quebradas. La acumulación de desechos sólidos es identificada como el factor determinante en la obstrucción de los sistemas de drenaje tanto de carácter natural como artificial. Al mantener las vías de evacuación de agua libres de basura, la municipalidad busca garantizar que el flujo hídrico siga su curso sin afectar la infraestructura pública o la seguridad de los habitantes de las zonas aledañas.
Durante el pasado año 2025, se registró una actividad intensa en el mantenimiento de pasos a desnivel en Quito, donde se aplicaron técnicas de barrido manual y mecánico. En total, las autoridades lograron intervenir 738 puntos específicos distribuidos en toda la geografía urbana, lo cual fue considerado un paso fundamental para mantener la movilidad segura de los vehículos. Esta limpieza sistemática previene el estancamiento de agua en los túneles y pasos inferiores, reduciendo la probabilidad de incidentes viales durante los días de lluvia intensa.
Gestión de residuos voluminosos y recuperación de espacios públicos
Complementando las labores de barrido en Quito, se llevaron a cabo 37 jornadas específicas destinadas a la recolección de residuos voluminosos en barrios y espacios públicos. Como resultado de estos operativos de recolección, se retiró un total de 238 toneladas de escombros y objetos en desuso que anteriormente ocupaban áreas no permitidas. Esta gestión de los residuos permite que los espacios verdes y las veredas se mantengan despejados, evitando que dichos elementos terminen en los cauces de agua durante las tormentas.
En el mismo periodo anual, la participación social en Quito se canalizó a través de 88 intervenciones, divididas entre mingas comunitarias y megamingas interinstitucionales. Estas acciones se enfocaron en la limpieza integral y la recuperación de diversos espacios, con especial énfasis en los bordes de las quebradas de la ciudad. Estas zonas son calificadas técnicamente como áreas críticas, dado que cualquier acumulación de desperdicios en sus taludes incrementa el riesgo de taponamientos y posteriores desbordamientos que afectan a la comunidad.
Continuidad de operativos y estadísticas del primer bimestre de 2026
Al llegar al año 2026, la planificación en Quito no ha cesado y, hasta el corte del mes de febrero, se reportan cifras actualizadas de gestión. La empresa pública ha ejecutado 63 intervenciones en pasos deprimidos y ha concretado nueve operativos de recolección de tereques y limpieza de quebradas. Cada trabajo realizado responde a un cronograma técnico que se ajusta a las alertas meteorológicas y a los reportes ciudadanos recibidos a través de los diversos canales de atención municipales.
Los reportes técnicos de Quito insisten en que la incorrecta disposición de la basura sigue siendo la causa principal de los taponamientos en las redes de alcantarillas. Estas obstrucciones son las que agravan las emergencias durante los picos de la temporada de lluvias, generando afectaciones materiales y retrasos en el transporte. Por ello, la información oficial recalca la importancia de que la ciudadanía respete los horarios de recolección y evite arrojar desechos en los cauces naturales que atraviesan la urbe.
Canales oficiales y corresponsabilidad ciudadana en la capital
Para facilitar la gestión de residuos en Quito, las autoridades recuerdan la existencia de canales oficiales donde se puede solicitar la recolección de objetos de gran tamaño. Se enfatiza que desechar adecuadamente estos elementos es una responsabilidad compartida para garantizar el cuidado de la infraestructura urbana. Al sumarse a estas iniciativas preventivas, la población contribuye directamente a reducir la carga de trabajo en situaciones de emergencia y a mantener la funcionalidad de los sistemas de drenaje capitalinos.
La vigilancia en Quito sobre el estado de las quebradas y sumideros se mantiene activa de forma permanente mediante monitoreos de la empresa de aseo. La coordinación entre el sector público y los residentes es el eje central para evitar que la temporada invernal derive en crisis de mayor magnitud. Con estas acciones, la administración busca fortalecer la resiliencia de la ciudad ante los desafíos climáticos, basándose en la planificación operativa y la respuesta oportuna en el territorio, asegurando así el bienestar general de todos los quiteños.