Roberto Helbert Sánchez Palomino, de 57 años, es el rostro y presidente del partido Juntos por el Perú (JP), quien hoy disputa voto a voto su ingreso a la segunda vuelta electoral frente a la derecha de Keiko Fujimori.
Natural de Huaral, este psicólogo social de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos ha construido su carrera entre la gestión pública, la consultoría internacional y una lealtad inquebrantable al expresidente Pedro Castillo.
Su objetivo principal es claro: alcanzar la presidencia para ejecutar una "refundación de la patria" mediante una nueva Constitución, representando a los sectores tradicionalmente excluidos del interior del país.
Desarrollo: Formación y raíces en la gestión pública
Sánchez Palomino no es un recién llegado a la administración del Estado. Formado en las aulas de la "Decana de América", se tituló como psicólogo en el año 2000 y complementó su educación con posgrados en Gestión de Proyectos Sociales y Políticas Sociales.
Antes de saltar a la política nacional, ejerció como psicoterapeuta y se desempeñó como Gerente de Desarrollo Social en su natal Huaral durante el año 2020. Su experiencia técnica se consolidó como especialista en programas estatales vinculados a organismos internacionales como el PNUD y la Unión Europea.
Su incursión partidaria comenzó en el Partido Humanista Peruano, fundado por Yehude Simon, estructura que sirvió de base para la creación de la actual plataforma de Juntos por el Perú.
Desde octubre de 2017, Sánchez ha sido la pieza clave para consolidar la coalición de izquierda, logrando alianzas con movimientos como Nuevo Perú para obtener representación parlamentaria. Su perfil combina el rigor académico con una retórica de base social que apela directamente al sentimiento de la "izquierda provinciana".
El "ministro de confianza" y el legado de Castillo
La figura de Roberto Sánchez alcanzó relevancia nacional durante el gobierno de Pedro Castillo (2021-2022), donde ocupó la cartera de Ministro de Comercio Exterior y Turismo (MINCETUR).
Fue uno de los poquísimos integrantes del gabinete que mantuvo la confianza presidencial ininterrumpida durante 16 meses. Desde esa posición, gestionó la reactivación del sector turístico tras la pandemia, impulsando el turismo comunitario para que los ingresos llegaran directamente a las familias rurales y asociaciones de productores.
Sin embargo, su vínculo con Castillo va más allá de la gestión ministerial. Sánchez se define como un "candidato Castillista" y utiliza el emblemático sombrero como símbolo de identidad.
Su promesa central de campaña es la liberación de Castillo, a quien considera víctima de un "complot golpista". Esta postura le ha permitido heredar la base electoral que llevó al poder al maestro rural en 2021, enfocándose en la nacionalización de recursos naturales y la protección de los mineros informales.
Un legislador con base territorial
Desde 2021 y hasta la actualidad (2026), Sánchez ha fungido como congresista de la República por el distrito electoral de Lima. Desde su escaño, ha mantenido una presencia activa en el debate legislativo, enfocándose en la descentralización y el fortalecimiento de las economías locales.
Su estrategia política ha vinculado grandes proyectos de infraestructura, como el Puerto de Chancay, con los beneficios para las comunidades campesinas y pesqueras aledañas, consolidando así su apoyo en sectores vulnerables.
Como estratega, Sánchez ha demostrado capacidad para articular políticas de desarrollo territorial en zonas históricamente olvidadas por el Estado peruano.
Sus detractores lo vinculan con la crisis política de diciembre de 2022, pero sus simpatizantes ven en él a un profesional capaz de llevar la modernidad a todos los puntos del país. Hoy, mientras se cuentan las últimas actas, Roberto Sánchez Palomino se mantiene firme en su discurso de "refundación", esperando que el voto rural lo catapulte definitivamente al balotaje.
El resultado definitivo de las elecciones presidenciales en Perú se conocerá a mediados de mayo. Hasta la fecha, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) contabilizó el 93,42% de actas a nivel nacional, que le dan un 17% de votos válidos a la candidata derechista Keiko Fujimori, seguida por un 12% a favor del postulante izquierdista Roberto Sánchez y 11,9% a favor del ultraconservador Rafael López.
La definición del postulante que irá a segunda vuelta el próximo 7 de junio con Fujimori se debate voto a voto, dado que la diferencia entre Sánchez y López Aliaga es de alrededor de 13.000 votos en estos momentos. (10).