Investigadores de PUCE, Fundación Uru, INABIO y Clemson University descubrieron dos nuevas especies de escarabajos, Metopiellus palamaku y Metopiellus chasqui, en Napo y Pichincha, durante estudios de fauna de hojarasca para ampliar el conocimiento biológico del país.
El hallazgo se produjo en ecosistemas tropicales de la Amazonía ecuatoriana y en bosques nublados andinos. Los equipos realizaron muestreos sistemáticos de suelo y materia orgánica. Estos espacios concentran gran diversidad de insectos pequeños. Los análisis confirmaron que se trataba de especies no descritas.
El género Metopiellus no tenía registros previos en Ecuador. Antes solo constaba en Brasil, Colombia y Argentina, según datos científicos citados por los autores. Este registro amplía la distribución geográfica conocida del grupo. También fortalece la documentación de fauna local.
Los investigadores detallaron que el trabajo forma parte de estudios sobre organismos que habitan la hojarasca. Este microhábitat alberga especies poco visibles. Sin embargo, cumple funciones ecológicas clave. La identificación requirió revisión morfológica y comparación con colecciones.
Trabajo de campo en dos regiones
El equipo recolectó muestras en la provincia de Napo, dentro de la Amazonía, y en la provincia de Pichincha, en la vertiente occidental andina. Ambas zonas presentan alta humedad y vegetación densa. Estas condiciones favorecen la presencia de escarabajos especializados.
Los científicos registraron una de las especies en bosques nublados andinos. Ese dato representa una expansión ecológica para el género. El grupo no solo amplía su rango geográfico. También ocupa ambientes distintos a los reportados antes. Según los investigadores, el resultado demuestra que aún existen insectos por describir en Ecuador. En un comunicado técnico señalaron: "incluso en grupos pequeños todavía hay especies por identificar en el país". La frase resume el alcance del estudio.
Nombres con referencia cultural
Las nuevas especies recibieron denominaciones ligadas a la historia local. palamaku alude a una leyenda kichwa que vincula a esta deidad con el origen de los insectos. chasqui evoca a los mensajeros del Imperio Inca. Los nombres reconocen elementos culturales del territorio.
El proceso de clasificación siguió normas taxonómicas internacionales. Los especialistas describieron características físicas, estructuras y medidas. Luego compararon los ejemplares con registros regionales. Así confirmaron su carácter inédito. Las instituciones participantes incluyeron a la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Fundación Uru, Instituto Nacional de Biodiversidad (INABIO) y Clemson University. Esta cooperación integró experiencia local e internacional. Además permitió validar los datos obtenidos en campo.
Aporte a la biodiversidad ecuatoriana
El registro aporta información para la biodiversidad del Ecuador y respalda planes de conservación. Los insectos cumplen funciones en descomposición de materia orgánica y reciclaje de nutrientes. Estos procesos sostienen la salud de los bosques. La presencia del género Metopiellus en Ecuador amplía inventarios nacionales. Tales datos ayudan a mapear especies y a proteger hábitats sensibles. También apoyan políticas públicas de investigación científica. El Gobierno Nacional promueve este tipo de estudios.
El estudio completo se encuentra disponible en la publicación científica correspondiente. Los autores destacan que nuevas exploraciones podrían revelar más especies. La biodiversidad del Ecuador mantiene alto potencial de descubrimiento, sobre todo en áreas de difícil acceso.