El Gobierno de Colombia, a través de su ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, anunció este jueves el despliegue de 15 mil uniformados en la zona fronteriza con Ecuador. La medida busca asegurar 586 kilómetros de territorio en los departamentos de Nariño y Putumayo, en un contexto de elevada tensión diplomática entre los presidentes Daniel Noboa y Gustavo Petro.
Dicha tensión se ha visto marcada por acusaciones de incursiones armadas y una reciente guerra de aranceles del 100%. La movilización militar responde a directrices directas del presidente Petro para neutralizar la actividad de grupos criminales y cárteles del narcotráfico.
Tensión en la frontera entre Ecuador y Colombia
Según el informe técnico del Ministerio de Defensa, el operativo incluye la activación de seis aeronaves, ocho pelotones blindados y 16 unidades marítimas y fluviales. Esta respuesta operativa pretende frenar el avance de estructuras irregulares y garantizar la soberanía en puntos críticos de la frontera norte ecuatoriana.
La crisis escaló el miércoles 29 de abril de 2026, cuando el Presidente Daniel Noboa denunció públicamente una presunta incursión de guerrilleros colombianos en territorio ecuatoriano. Noboa instó a su homólogo a enfocarse en mejorar la calidad de vida de la población colombiana en lugar de "exportar problemas" a los países vecinos.
Por su parte, Gustavo Petro respondió a través de la red social X, desmintiendo la presencia de guerrillas convencionales y señalando que los actores en conflicto son grupos armados dedicados exclusivamente al tráfico de cocaína para juntas internacionales del narcotráfico.
Orden directa del mandatario colombiano
En su réplica, Petro acusó a Noboa de mantener una alianza política con el expresidente Álvaro Uribe para interferir en los procesos electorales internos de Colombia. Como consecuencia, el mandatario colombiano ordenó al general Hugo López Barreto la ejecución de un "plan candado" en el departamento del Cauca, con especial énfasis en las ciudades de Cali, Jamundí y Palmira.
Este despliegue militar ocurre en un momento de fragilidad institucional, donde la cooperación bilateral en seguridad se ha visto mermada por las diferencias ideológicas y comerciales de ambos mandatarios. Mientras Colombia refuerza su presencia armada en los límites geográficos, la comunidad internacional observa con preocupación el deterioro de las relaciones entre Quito y Bogotá.
Se espera que en las próximas horas las cancillerías de ambos países emitan comunicados oficiales sobre el estatus de sus agregados diplomáticos.