La cifra de fallecidos tras los ataques de Israel en Líbano superó los 1.000, entre ellos más de un centenar de menores, según cifras oficiales del Ministerio de Sanidad de Líbano.

En un comunicado compartido en sus redes sociales, las autoridades libanesas indicaron que los bombardeos israelíes cobraron la vida de 1.001 personas, incluyendo 118 niños y niñas, desde el inicio de la ofensiva el pasado 2 de marzo. El número de heridos asciende a 2.584, con 365 menores entre los afectados. Las cifras se actualizan a diario: solamente en las últimas 24 horas, 33 personas murieron y 152 resultaron heridas.

Entre las víctimas se encuentran al menos 40 trabajadores de la salud, mientras que 107 más han resultado heridos desde el comienzo de las operaciones militares. Estas cifras recalcan el impacto que está sufriendo el personal sanitario en esta escalada de violencia en la frontera sur del país.

Hospital denuncia daños "graves" tras ataque

El Hospital Universitario Sheij Ragheb Harb, en la ciudad de Tul, al sur de Líbano, denunció "graves daños" a consecuencia de un ataque militar israelí, que impactó directamente en un edificio contiguo a la institución médica. Las explosiones dañaron unidades clave, como la de cuidados intensivos, y provocaron casos de asfixia entre pacientes y personal.

Desde la dirección del hospital, se emitió una condena pública y un llamado a autoridades y organizaciones internacionales para que intervengan y protejan a las instituciones de salud. "Este bombardeo constituye una flagrante violación de las leyes internacionales y una amenaza directa para pacientes y personal médico", afirmaron en su declaración. Subrayaron su compromiso de continuar brindando atención humana pese a los riesgos.

Amnistía Internacional exige el cese de ataques a instalaciones médicas

Por su parte, Amnistía Internacional reclamó el fin inmediato de los ataques a centros de salud, profesionales sanitarios y equipos de emergencia. Kristine Beckerle, subdirectora para Oriente Próximo y Norte de África de la organización, acusó a Israel de utilizar tácticas letales ya vistas previamente: "Israel está usando la misma estrategia mortal que empleó en 2024, lo que llevó a la muerte de decenas de trabajadores de la salud y la destrucción de servicios sanitarios".

Beckerle denunció que los ataques ilegales contra hospitales, ambulancias y personal sanitario en Gaza y Líbano forman parte de un patrón más amplio de devastación de servicios esenciales. "No se ha exigido responsabilidades ni reparaciones por estas violaciones y vemos nuevamente trabajadores médicos muertos y heridos", lamentó.

Amnistía Internacional insistió en que los hospitales, instalaciones médicas y ambulancias tienen protección específica bajo el Derecho Internacional Humanitario. Argumentó también que, aunque existan acusaciones sobre el uso militar de estos lugares, no se deben atacar sin pruebas claras y sin dar garantías para la evacuación del personal y los pacientes.

Protección a la salud como derecho ineludible

De acuerdo con Beckerle, la obligación legal de proteger a los civiles y las infraestructuras sanitarias es absoluta. "Atacar de manera deliberada al personal médico que desempeña funciones humanitarias constituye una grave violación del Derecho Internacional Humanitario y podría considerarse un crimen de guerra", advirtió.

La representante de Amnistía recalcó que las normas internacionales exigen distinguir entre objetivos militares y civiles. A su vez, recordó que incluso ante sospechas de uso indebido de hospitales, solo pueden perder su protección si se comprueba que participan activamente en acciones militares, y aun así deben adoptarse medidas de precaución para minimizar daños a la población civil.

En conclusión, la organización internacional reiteró que la protección de la atención médica "no es opcional; es una obligación en tiempos de guerra", insistiendo en la importancia del respeto a las normas internacionales por todas las partes involucradas en el conflicto.