La fotografía llegó al mundo en 1839 con el daguerrotipo y, décadas después, comenzó a consolidarse en Guayaquil, mediante estudios especializados que retrataron a familias, comercios y espacios urbanos. Registros conservados en el álbum de la familia Santos Puig y en la Guía del Ecuador de 1909 permiten identificar a varios fotógrafos y negocios que marcaron el inicio de este oficio en la ciudad y dejaron un archivo visual que hoy forma parte de su memoria histórica.

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La fotografía del siglo XIX era un proceso técnico y artesanal. Los retratos requerían cámaras de gran tamaño, placas metálicas, químicos y tiempos de exposición prolongados. A diferencia de la fotografía digital actual, cada imagen implicaba preparación, precisión y equipos especializados.

El primer sistema fotográfico difundido públicamente fue el daguerrotipo, presentado en Francia en 1839. Este método producía imágenes únicas sobre superficies metálicas pulidas. Posteriormente, en 1841, surgió el sistema negativo-positivo, una técnica que permitió reproducir varias copias de una misma imagen sobre papel y facilitó la expansión comercial de la fotografía.

En Ecuador, especialmente en Guayaquil, la fotografía comenzó a ganar presencia durante la segunda mitad del siglo XIX. Estudios fotográficos se instalaron en zonas comerciales y ofrecían retratos familiares, fotografías de eventos y registros urbanos.

Los estudios que marcaron una época

Uno de los documentos que conserva evidencia de esos primeros fotógrafos es el álbum de la familia Santos Puig, elaborado alrededor de 1880 y preservado en el fondo documental Mater Sophia. Las imágenes incluidas en esa colección permiten identificar estudios y autores que trabajaron en Guayaquil durante ese periodo.

Entre los nombres registrados aparecen Till Hermanos, Fotografía Alemana; Fotografía Grau; C. Torres; Fotografía del Guayas; Menéndez & Jaramillo y Fotografía Central. Estos negocios formaron parte de los primeros espacios dedicados profesionalmente a la producción fotográfica en Guayaquil.

La información también coincide con datos publicados en la Guía del Ecuador de 1909, una publicación comercial y descriptiva que incluía anuncios, directorios y referencias de negocios de distintas ciudades ecuatorianas. En esa guía aparecen propietarios vinculados al oficio fotográfico como Enrique de Grau, Herederos de Julio Báscones, Menéndez & Jaramillo, Enrique Rodenas, Julio Timm y K. N. Valverde.

Las fotografías antiguas no solo registraban personas y lugares. También funcionaban como una forma de promoción comercial para los estudios fotográficos. Muchas imágenes incluían impresos en el reverso o en la parte frontal el nombre del establecimiento, la dirección y frases promocionales utilizadas por los fotógrafos.

"Las planchas son conservadas"

Una de las frases más comunes en las fotografías de finales del siglo XIX y principios del XX era: "Las planchas son conservadas". Esta inscripción informaba a los clientes que el estudio mantenía archivadas las placas originales o negativos de las fotografías.

Gracias a esa práctica, las personas podían solicitar nuevas copias de sus retratos tiempo después de haber sido tomadas las imágenes. Además, el mensaje servía para identificar la autoría del trabajo fotográfico y fortalecer la presencia comercial de los estudios.

La fotografía también comenzó a incorporarse en publicaciones impresas y guías comerciales. En varias ediciones de la Guía del Ecuador aparecían mosaicos fotográficos, marcos decorativos e ilustraciones de propiedades, negocios y escenas cotidianas.

Entre esos registros destacan las imágenes de cuatro fincas pertenecientes a Enrique Gallardo, incluidas en la publicación como parte de la promoción de actividades económicas y patrimoniales de la época.

Memoria visual de la ciudad

Las fotografías conservadas de finales del siglo XIX y principios del XX permiten reconstruir parte de la transformación urbana y social de Guayaquil. En ellas aparecen calles, edificaciones, vestimentas y oficios que documentan la vida cotidiana de la ciudad durante ese periodo.

Actualmente, estos archivos históricos constituyen una fuente documental utilizada para investigaciones sobre patrimonio, historia urbana y memoria cultural. Los registros también evidencian el desarrollo de la fotografía como actividad comercial y artística en Ecuador.

El trabajo realizado por los primeros fotógrafos guayaquileños permitió conservar imágenes que hoy ayudan a comprender cómo evolucionó la ciudad y cómo se desarrollaron sus espacios públicos, negocios y dinámicas sociales antes de la llegada de la fotografía moderna y digital.