La colada morada es una bebida tradicional ecuatoriana preparada con harina de maíz morado, frutas locales y especias. Se trata de una preparación de origen ancestral, siendo parte importante de las tradiciones ecuatorianas, especialmente en la zona andina. Actualmente, la colada morada se ha vuelto más popular aún, ofertándose en cafeterías y restaurantes desde inicios de octubre. Esto ha masificado su consumo.
Orígenes ancestrales de la colada morada
La colada morada tiene raíces en las civilizaciones indígenas precolombinas de los Andes ecuatorianos. Pueblos ancestrales, como los Quitu-Cara, preparaban una versión fermentada con maíz negro molido, sangre de llama, mora y naranjilla, conocida como "sanco" o chicha morada. Esta bebida se ofrecía a las divinidades durante la época de lluvias y se compartía en rituales funerarios para honrar a los fallecidos, simbolizando el tránsito de la vida a la muerte. L Los primeros registros escritos datan del siglo XVI, con la llegada de los españoles a Ecuador. Los colonizadores adoptaron la base indígena y la criollizaron, incorporando azúcar, canela, mortiño y otras frutas tropicales. Según investigadores como el antropólogo Segundo Moreno y el gastrónomo Santiago Pazos, esta fusión ocurrió a inicios del siglo XX, vinculándola explícitamente al Día de los Difuntos católico. El resultado es una bebida que representa el mestizaje cultural ecuatoriano, consumida en cementerios y hogares para reunir familias. En la cosmovisión indígena, la cosecha y siembra equivalían a vida y muerte, y la colada morada evocaba la sangre de los difuntos. Hoy, conserva esa esencia espiritual, elaborada en ollas grandes para compartir.
Ingredientes esenciales y pasos para la preparación
Para una colada morada tradicional, se requieren aproximadamente 24 ingredientes, divididos en base de especias, frutas y espesante. La harina de maíz morado, cultivado en altitudes andinas entre 2.200 y 3.400 metros, proporciona el color violeta y la consistencia espesa gracias a sus antocianinas antioxidantes. Entre las frutas clave están el mortiño (bayas silvestres andinas similares a arándanos), mora, piña, babaco, frutilla, naranjilla y guayaba. Las especias incluyen canela, clavo de olor, pimienta dulce, ishpingo (flor de canela amazónica), anís estrellado y arrayán. Hierbas como hierba luisa, cedrón y hojas de naranja aportan aroma. Se usa panela o azúcar morena para endulzar, y agua en cantidad de 12 tazas para hervir. Los pasos para su elaboración son los siguientes:
- Inicie remojando 2 tazas de harina de maíz morado en agua tibia durante la noche anterior, cerniéndola cuatro veces para evitar grumos.
- Prepare la "olla de olores": hierva 8 tazas de agua con cáscaras y centro de piña, 6 ramas de canela, 5 clavos de olor, 5 granos de pimienta dulce, ishpingo, anís estrellado, panela (400 gramos) y hierbas durante 20-25 minutos. Enfríe y cuele.
- Cocine por separado 2 tazas de mortiños y moras en 2 litros de agua, licúe y cuele para obtener jugo. Licúe pulpa de naranjilla, frambuesas y moras adicionales, cerniendo.
- En una olla grande, combine el jugo de frutas, el líquido de especias y la harina diluida; cocine a fuego medio revolviendo constantemente hasta hervir, unos 10 minutos. Agregue cubos de piña (2 tazas) y cocine a fuego lento 10 minutos más.
- Retire del fuego, incorpore rodajas de frutillas (2 tazas) y dulce de babaco (2 tazas). Sirva tibia o fría.
Esta receta, transmitida generacionalmente, toma unas 2 horas de preparación activa, rindiendo para 10-12 porciones.
Acompañantes tradicionales de la colada morada
La colada morada se acompaña principalmente con guaguas de pan, panes dulces en forma de figuras humanas rellenos de manjar, dulce de zambo o chocolate, horneados con harina de trigo y decorados con glaseado. Originadas en rituales indígenas donde se clavaban muñecas de madera en tumbas, simbolizan el cuerpo de los difuntos. Otras opciones incluyen humitas o quimbolitos (tamales dulces envueltos en hojas de maíz) y galletas saladas o dulces para contrastar texturas.