La deportista y presentadora ecuatoriana María Teresa "La Flaca" Guerrero completó este domingo 18 de eenero la Media Maratón Internacional de Austin, en Texas, marcando su regreso oficial a la competencia tras culminar su tratamiento contra el cáncer de ovario bilateral.

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La carrera se realizó cinco años después de su última participación en esa ciudad y se convirtió en un símbolo de recuperación, gratitud y resiliencia personal.

La atleta portó el número 4307 y cruzó la meta de los 21 kilómetros sin buscar tiempos ni marcas. A diferencia de ediciones anteriores, el objetivo fue celebrar la vida, luego de un proceso médico que incluyó quimioterapia y una compleja etapa de recuperación física.

Regreso a Austin con un propósito distinto

"La Flaca" había corrido en Austin hace cinco años con un enfoque competitivo. Sin embargo, en mayo de 2025 anunció públicamente su diagnóstico de cáncer de ovario bilateral, lo que significó un cambio total en su rutina deportiva y personal.

Durante el tratamiento, enfrentó una neuropatía en el pie izquierdo, una secuela de la quimioterapia que le impedía entrenar y puso en duda su continuidad en el atletismo.

Con el paso de los meses, la evolución fue favorable. En noviembre de 2025 concluyó su última sesión de quimioterapia. Un año después, volvió a colocarse un dorsal y completar una media maratón oficial. "Hace un año esto me parecía imposible", reconoció la deportista en sus redes sociales.

La carrera como analogía del tratamiento

Tras la competencia, Guerrero compartió un extenso mensaje en Instagram donde comparó cada tramo de la carrera con las distintas fases de la quimioterapia

"Hasta el kilómetro 10 sentía que iba como en la segunda quimioterapia, esa que te tumba, que duele, pero sabes que tienes que seguir porque la meta existe", escribió.

María Teresa "La Flaca" Guerrero,  mediante su cuenta de Instagram.   

También relató momentos de incomodidad y pausas durante el recorrido, que interpretó como oportunidades para continuar. "Antes me hubiera desesperado. Hoy lo vi como una oportunidad", señaló. Al cruzar la meta, describió la experiencia como un acto de agradecimiento por la remisión del cáncer en estadio 3.

Correr desde la gratitud, no desde el cronómetro

La media maratón fue completada junto a su pareja, Graham Kersey, quien la acompañó durante el recorrido. Antes de la prueba, Guerrero explicó que su mentalidad cambió tras la enfermedad. "Vuelvo desde un lugar diferente. Ya no corro por el tiempo. Corro porque estoy agradecida", afirmó.

La deportista también agradeció a su cuerpo por responder pese a los efectos del tratamiento médico. El logro fue celebrado por seguidores, colegas y figuras del espectáculo, quienes destacaron el mensaje de esperanza que dejó su regreso a la competencia.

Un cierre de ciclo y un nuevo comienzo

Volver a Austin tuvo un valor especial para Guerrero, no solo por el significado deportivo, sino también emocional. "Reencontrarme con amigos y volver a correr algo que hace un año me parecía imposible, cuando recién empezaba mi tratamiento, ha sido un verdadero grito de esperanza", expresó.

La atleta dedicó la carrera a su padre, quien falleció a causa del cáncer, y a su propio proceso de recuperación. Su participación en la media maratón marca un nuevo capítulo en su trayectoria deportiva, ahora enfocada en la gratitud y la vida.