Jhon Pablo, nombre artístico de Pablo Fabián, es un cantante, compositor y escritor ecuatoriano de 35 años que, desde hace más de dos años, impulsa su carrera urbana entre Galápagos, Quito y plataformas digitales.

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Su historia no comienza en un estudio, sino en cuadernos. Empezó a escribir a los 18 años, guardó letras durante años y decidió producirlas de forma profesional tras un divorcio que marcó un punto de quiebre personal y creativo. Hoy, esas canciones ya tienen voz propia.

El proyecto se mueve dentro de la música urbana y el reguetón, con siete sencillos publicados, seis de ellos completamente originales. John Pablo no hace covers. Su apuesta es clara: letras propias, identidad y constancia.

Letras propias y sonido urbano de Jhon Pablo

La inspiración viene de casa. Su abuelo fue una figura clave para acercarlo a la música desde niño. Sin embargo, factores económicos y personales retrasaron el salto profesional. “Escribía y guardaba”, resume. El momento llegó cuando decidió recopilar todo ese material y llevarlo al estudio.

Actualmente, su música está disponible en Spotify, Apple Music, Tik Tok, Google Play y Facebook, un paso clave para ampliar audiencia en un país donde, reconoce, “hay muchos artistas y poco espacio”.

Su propuesta busca conectar con quienes atraviesan cambios personales. No es casual que su carrera nazca desde una reinvención. El público ha respondido con curiosidad y apoyo en presentaciones pequeñas, pero constantes.

Escenarios, viajes y promoción

En vivo, Jhon Pablo ya ha tenido presentaciones en Quito y en otras provincias del país. También salió al exterior para promocionar su música en Panamá, donde asegura que la acogida fue positiva.

No hay giras internacionales formales todavía, pero el objetivo está claro: crecer paso a paso, sumar escenarios y seguir haciendo ruido. Nueva York aparece como un sueño recurrente cuando habla de metas.

Su agenda se mueve rápido. Tras bajar del buque donde trabaja, puede tomar un vuelo y estar al día siguiente en una gira de medios o en un escenario. Esa dualidad define su presente.

Marinero de día, artista de noche

Además de músico, Jhon Pablo es marinero, oficio que heredó de un tío y que lo llevó a establecerse como residente permanente en Galápagos. Esta condición le facilita movilizarse entre islas y continente sin mayores trámites.

Salir de Galápagos es parte de su rutina laboral y artística. Hoy combina turnos en el mar con promociones, entrevistas y presentaciones. “Las ideas llegaban incluso navegando”, cuenta.

También ha recibido respaldo de Sayce, entidad que apoya a los artistas con promoción y fondos concursables. Aunque en una ocasión no pudo completar un trámite por estar trabajando en Galápagos, valora el acompañamiento y las oportunidades que se abren.

Al cierre, John Pablo mantiene el mensaje simple: seguir tocando puertas, sumar espacios y dejar que sus canciones hablen. El mar le enseñó disciplina; la música, a soñar en grande (21).