Carla Sala regresó a la conversación mediática al recordar su participación protagónica en el videoclip Como yo te deseo, de Maná, una producción estrenada en 2008 que dejó huella entre los seguidores del grupo. La propuesta visual, cargada de fuerza estética y sensualidad, colocó a la ecuatoriana en el centro de la atención y convirtió su imagen en una de las más recordadas de ese video musical.
Con el paso del tiempo, aquel trabajo no solo se mantuvo vigente por la canción, sino también por los comentarios que surgieron alrededor de su presencia en pantalla, muchos de ellos alejados del contexto profesional en el que se desarrolló la producción.
Rumores que trascendieron el rodaje
Durante años circularon versiones que insinuaban un vínculo sentimental entre Sala y alguno de los integrantes de la banda mexicana. Frente a estas especulaciones, la artista decidió hablar con claridad y cerrar definitivamente el tema.
En una entrevista televisiva, Carla explicó que su participación fue estrictamente laboral. Señaló que fue contratada como modelo porque encajaba con el perfil que el grupo buscaba para el videoclip y que recibió un pago profesional por su trabajo, sin que existiera ningún tipo de relación personal fuera del set de grabación.
Una experiencia profesional en México
Más allá de los rumores, Sala recuerda el rodaje como una experiencia intensa y bien estructurada. Permaneció cerca de una semana en México, donde se realizaron las grabaciones en Puerto Vallarta, una reconocida ciudad costera que sirvió de escenario para la narrativa visual del tema.
Su imagen, acompañada de una coreografía y presencia escénica que no pasaron desapercibidas, se integró a la estética del video y contribuyó a que la producción se mantenga en la memoria colectiva de los fanáticos de Maná.
Mirada en retrospectiva
Hoy, con la distancia que da el tiempo, Carla Sala define ese episodio como un proyecto que aportó a su trayectoria artística. Recalca que fue una decisión profesional y creativa, y que no todo lo que se muestra en pantalla responde a historias románticas fuera de cámaras.
Con esta aclaración, la bailarina busca separar el mito de la realidad y reivindicar el valor del trabajo artístico detrás de una producción que, casi dos décadas después, sigue dando de qué hablar.
