Los recientes movimientos en el Gabinete y otras esferas del Ejecutivo han generado más dudas que certezas sobre la capacidad del Gobierno para reestructurar su administración. El analista político Wilmer Suárez examinó la aparente falta de visión estratégica, la ausencia de una estructura partidaria sólida y la brecha entre el discurso político y la gestión real. En este diálogo, se profundiza en la necesidad de que el presidente Daniel Noboa abandone la "campaña permanente" y se enfoque en la eficiencia y el diálogo para construir objetivos nacionales.
-Ayer ya empezaron a conocerse los primeros cambios en el Gabinete. ¿Podemos hablar verdaderamente de un cambio, tomando en cuenta que muchos de los nombres van rotando de un puesto a otro? ¿Qué tanto evidencia lo hecho como una verdadera transformación?
Como lo han señalado, vemos un reciclaje, pero también se presenta la falta de una estructura partidaria con liderazgos y capacidades para la administración y la gestión pública. No se refleja la posibilidad de un diálogo que haya nacido como resultado de la derrota contundente. Tampoco se han visto inicios de la construcción de posibles coaliciones en torno a objetivos nacionales. Parecería que el Gobierno sigue sin escuchar, sin la apertura a la escucha, que es importante.
-Al hablar de coaliciones, ¿qué tan diversas podrían ser estas tendencias si verdaderamente se quiere tender puentes con otras organizaciones o movimientos políticos?
Esa articulación o sumatoria de esfuerzos en torno a objetivos nacionales, como por ejemplo la seguridad, puede venir de sectores partidistas, de organizaciones sociales, de personas de renombre en el sector privado, pero no se ha visto eso todavía. Estamos viendo que el presidente tiene un círculo muy pequeño y alrededor de ese círculo pequeño lo que está haciendo es reciclar. Esto es importante porque, por ejemplo, en seguridad, si hay una negativa sobre la posibilidad de bases militares, el Gobierno tiene que presentarle al país un plan de seguridad, una política integral que articule con los distintos niveles de gobierno.
-Pareciera que estos cambios se hicieron porque tocaba, no como producto del mal resultado. Vemos a ministros rotando de un puesto a otro.
Es porque carece de una estructura, y también es un mal de la mayoría de organizaciones políticas: no tienen un proceso serio de formación ni de profesionalización de sus cuadros en gestión pública. Por eso hay una gran brecha, a la que en ciencia política se le llama legitimidad de desempeño. Esto quiere decir que hay una brecha entre todo el discurso político y el desarrollo político, versusla implementación de ese discurso o llevarla hacia la concreción, en términos de eficiencia, de eficacia.
-¿Piensa que podría cambiar de rumbo el Gobierno de lo que tanto se habló el domingo por la tarde-noche cuando ya se veían los resultados?
Realmente con estos golpes de efecto, cambios de posición de ministros y el vínculo de uno que otro nuevo, es como refrescante para la opinión pública. Pero vamos a poder evaluar esto en los próximos tres meses, si el Gobierno realmente no cambia de rumbo. En este momento, la victoria del 'No' responde a una arquitectura de derrota. Hay una afectación material, hay un incremento en el costo de la vida. Además, esa arquitectura de la derrota responde a la falta de escucha. La gente ya no quiere estar en esa lógica de amigo-enemigo.
-Sobre las carteras de Estado vinculadas a la seguridad, como el Ministerio del Interior y el de Defensa, ¿cree que sería un acierto o un desacierto darle continuidad a estas dos figuras?
Como estos son espacios de confianza, supongo que el presidente les está dando una segunda oportunidad. El problema aquí, y hay que ser claro y categórico, es que una cosa es el tiempo de los políticos y otra cosa es el tiempo de los ciudadanos. Mientras hay una curva de aprendizaje, siguen aumentando los delitos, los asesinatos, el miedo y el terror sembrado. El presidente tiene que cambiar la lógica de evaluación de su equipo de trabajo en términos de eficiencia, eficacia, de niveles de cumplimiento, ejecución presupuestaria y objetivos estratégicos.
-¿Debe repensarse la lógica de evaluación a métricas medibles y concretas? ¿Cómo percibe usted que actualmente se está dando esta lógica con los cambios ejecutados?
El presidente lamentablemente se entrampó dentro de una dialéctica de campaña permanente. Su lógica ha girado en torno a golpes de timón y efecto que beneficien su posicionamiento de imagen. Y eso lo ha alejado de criterios objetivos de evaluación. Tiene que dejar esa dinámica dialéctica de la campaña permanente y de la relación amigo-enemigo. Tiene que construir vasos comunicantes para poder construir proyectos de país a partir de diálogo con universidades, cámaras y sectores políticos afines.
-Con base a lo que manifiesta, el presidente debería retomar el discurso inicial de noviembre de 2023, cuando dijo "yo soy anti nada". ¿Esa sería la opción?
Totalmente, el presidente fue un outsider (persona que está fuera de los círculos o grupos establecidos, especialmente en política o negocios) justamente por eso, porque tomó distancia de esa polarización asfixiante y tóxica. La polarización anula el debate, anula el derecho a la diversidad de opinión. La gente está cansada de eso, quiere resultados. El presidente ha tenido un discurso simplón de dos o cuatro minutos cuando los problemas son complejos. No ha sido capaz de desarrollar un discurso bien estructurado en torno a programas, proyectos e indicadores.
-El nombramiento de un nuevo Ministro de Gobierno, que luego trascendió que tenía un impedimento para ejercer cargo público, ¿qué pone en evidencia esta designación?
Eso es un gran problema, porque inicialmente ahí lo que vemos es una falla de inteligencia. Y segundo, el hecho de que no están convocando perfiles, sino que están rigiendo las decisiones por afinidad. Hay una diferencia entre dejarse llevar por afinidades afectivas e ideológicas, o pensar la administración pública en serio, y pensar en pragmatismo.
-Con el triunfo del 'No', ¿se va a mantener la mayoría en la Asamblea Nacional, o puede haber algún quiebre allí a tal punto de que el correísmo pueda en su momento volver a tomar el control?
Evidentemente, la Revolución Ciudadana sí ganó también con el triunfo del 'No'. Fue una de las organizaciones políticas que ganaba con el 'No' o con el 'Sí'. El método D'Hondt en la Asamblea favorecía a los dos entes políticos. Ahora, en el Ecuador no solo existe correísmo y anticorreísmo. Yo puedo tener una posición crítica frente al correísmo, pero también puedo tener una posición crítica frente al Gobierno.
La entrevista completa puede visualizarse en las plataformas digitales deManavisión Plus.

