En la ciudad de Quito, la jornada de este 13 de marzo de 2026 estuvo marcada por una multitudinaria movilización que congregó a diversos sectores de la sociedad civil. Desde las 16h00, los participantes iniciaron su concentración en los exteriores de la Caja del IESS, punto emblemático para el arranque de las jornadas de lucha popular en la capital. La protesta contra Noboa se desarrolló con una columna de manifestantes que se extendió por varias cuadras mientras avanzaban hacia el casco colonial. El ambiente estuvo cargado de indignación ante las recientes políticas económicas y laborales implementadas por el Ejecutivo Nacional.
Con banderas rojas, carteles artesanales y el constante sonar de pitos, la marcha avanzó con determinación por la avenida 10 de Agosto para luego ingresar al Centro Histórico a través de la concurrida calle Guayaquil. Durante todo el trayecto, las consignas de los participantes resonaron con fuerza, exigiendo el respeto a la estabilidad laboral y criticando duramente la gestión del presidente Daniel Noboa. La seguridad en las inmediaciones de la Plaza Grande fue reforzada por contingentes de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, quienes vigilaron el ingreso de la columna humana que buscaba hacer oír sus reclamos.
Rechazo a la flexibilización laboral y el acuerdo MDT-2026-059
El eje central que motivó esta gran protesta contra Noboa es el rechazo rotundo al Acuerdo Ministerial MDT-2026-059, una normativa que permite la flexibilización de la jornada de trabajo en el país. Según los gremios, esta medida pretende imponer turnos de hasta 12 horas diarias, lo que en la práctica elimina el pago de horas extras y precariza las condiciones de vida de las familias ecuatorianas. Los dirigentes sindicales sostienen que esta reforma representa un retroceso de décadas en materia de derechos conquistados por la clase trabajadora tras años de lucha en las calles.
Edwin Bedoya, presidente del Frente Unitario de Trabajadores (FUT), fue enfático al señalar que el movimiento social no retrocederá ante lo que consideran un atropello gubernamental. Durante el mitin, el dirigente afirmó que convocarán a una convención nacional de organizaciones para definir acciones concretas en los próximos días, sin descartar la posibilidad de un paro nacional. El malestar es generalizado, pues consideran que el Gobierno ha priorizado la agenda de organismos internacionales por encima de las necesidades básicas del pueblo que hoy sufre las consecuencias de la crisis.
El sector educativo y la defensa de los derechos conquistados
Por su parte, la Unión Nacional de Educadores (UNE) tuvo una participación destacada en la jornada, liderada por su presidente Andrés Quishpe, quien denunció que las reformas benefician exclusivamente a los empresarios. Quishpe manifestó que el tiempo libre que se pretende sacrificar con la nueva jornada no cubre el costo de la canasta básica ni las medicinas, las cuales han subido de precio constantemente. La protesta contra Noboa también sirvió para visibilizar la situación del magisterio, un sector que exige un alza salarial urgente tras haber mantenido sus remuneraciones congeladas por más de una década.
Al menos 20 organizaciones confirmaron su asistencia, incluyendo grupos de estudiantes universitarios y secundarios agrupados en la FEUE y la FESE, además de colectivos de mujeres y sectores sociales. La diversidad de los asistentes refleja un descontento que va más allá de lo laboral, abarcando preocupaciones sobre la educación pública y el futuro de la juventud en un país con escasas oportunidades. Los sindicatos de trabajadores municipales y de la salud también se sumaron, denunciando la falta de insumos y la inestabilidad en los hospitales públicos a nivel nacional.
Crisis de seguridad y el manifiesto de las organizaciones sociales
El "Manifiesto por la Vida, el Trabajo, la Educación, la Salud y la Seguridad" fue el documento base que unificó las demandas de esta protesta contra Noboa. En dicho texto se expone la grave tragedia nacional que atraviesa Ecuador, país que cerró el año 2025 con una cifra alarmante de homicidios. La sensación de inseguridad y miedo es una constante que, según los firmantes, el Gobierno no ha logrado mitigar con planes reales, empujando a la población a una realidad de violencia insoportable que afecta el desarrollo diario de las actividades económicas.
El manifiesto también hace énfasis en casos dolorosos de desaparición forzada, mencionando nombres como Ismael, Steven, Josué y Nehemías, cuyas familias exigen justicia y verdad. Las organizaciones denuncian que mientras se vive esta crisis de seguridad, el Estado se dedica a la militarización de zonas enteras para proteger los intereses de grandes empresas extractivas, dejando a las comunidades en una situación de profunda vulnerabilidad. Para los manifestantes, no puede haber paz social si no existe un compromiso real con la vida y la integridad de todos los ciudadanos.
Impacto de la Ley de los GAD en los servicios comunitarios
Otro punto crítico que alimentó la protesta contra Noboa es la denominada Ley de los GAD, que modifica el Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (COOTAD). Esta normativa obliga a los Gobiernos Autónomos Descentralizados a destinar el 70 % de su presupuesto a inversión, lo que pone en riesgo el financiamiento de programas sociales y servicios básicos. Diversas instituciones han presentado demandas de inconstitucionalidad ante la Corte Constitucional, argumentando que esta ley enviada por la Asamblea vulnera la autonomía de las provincias y cantones para atender sus necesidades locales.
El recorte de recursos destinados a la educación municipal y los servicios comunitarios fundamentales es visto como una medida regresiva que afecta la vida cotidiana de miles de personas. Los representantes de las juntas parroquiales y organizaciones campesinas advierten que estas políticas regresivas solo profundizan la brecha de desigualdad en las zonas rurales. La inversión en lo social se ha visto desplazada por el pago de intereses de la deuda externa, un punto que fue ampliamente criticado durante los discursos pronunciados frente a la Plaza Grande en el corazón de Quito.
Un horizonte de movilización permanente en Ecuador
La jornada concluyó con la advertencia de que la protesta contra Noboa es apenas el inicio de una escalada de movilizaciones si no se derogan los decretos que promueven la explotación. Los trabajadores insisten en que los salarios actuales no son un privilegio, sino una medida urgente para recuperar el poder adquisitivo perdido frente al aumento del costo de la vida.
