El 20 de febrero de 2026, la Dirección del Parque Nacional Galápagos y la Fundación Galápagos Conservancy liberaron 158 tortugas gigantes en dos sectores estratégicos de la isla Floreana, tras permanecer fuera de su hábitat más de 150 años, con el objetivo de restaurar la biodiversidad local y garantizar la supervivencia de la especie.

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Reintroducción y colaboración científica

La reintroducción de las tortugas gigantes fue posible gracias a la colaboración de la NASA, que proporcionó tecnología para monitorear el hábitat. Aunque los satélites no detectan directamente a los animales, la agencia espacial rastrea las condiciones ambientales esenciales para su supervivencia. Según la bióloga Mariana Paredes, de la Fundación Galápagos Conservancy: "Contar con datos satelitales nos permite identificar los sitios más adecuados para liberar a las tortugas y asegurar su adaptación."

El monitoreo satelital analiza la vegetación, la temperatura y la caída de lluvia en el archipiélago. Con esta información, los científicos determinaron que los sectores elegidos en Floreana ofrecen acceso constante a alimento, agua y zonas seguras para anidar. Los equipos de conservación trabajaron en coordinación para trasladar cuidadosamente a los ejemplares hasta sus nuevos territorios, supervisando su aclimatación durante las primeras semanas.

Tecnología aplicada a la conservación

Los investigadores desarrollaron herramientas que combinan registros de campo con datos satelitales de NASA Earth, lo que permite mapear la idoneidad del hábitat con precisión. Estos mapas guiaron la elección de áreas que aseguran la supervivencia de las tortugas gigantes a largo plazo, considerando factores climáticos y ecológicos. "Es un enfoque integral que vincula ciencia espacial con conservación terrestre", destacó Carlos Vega, coordinador del Parque Nacional Galápagos.

El seguimiento incluye monitoreo periódico para evaluar la salud de los ejemplares y la regeneración del ecosistema. Además, la información satelital ayuda a anticipar cambios climáticos que puedan afectar los hábitats seleccionados, garantizando que las liberaciones sean sostenibles en el tiempo. La integración de tecnología y trabajo de campo representa un modelo replicable para otras especies en peligro en el país y el mundo.

Impacto ambiental y futuro

La reintroducción de las tortugas gigantes fortalece la biodiversidad de Floreana y promueve la restauración de procesos ecológicos clave, como la dispersión de semillas y el equilibrio de la vegetación local. Con más de 150 años de ausencia, la especie regresa a un territorio donde su presencia había desaparecido, marcando un hito histórico para la conservación en Galápagos. El proyecto también genera un efecto educativo y turístico, mostrando cómo la ciencia y la tecnología pueden unirse para proteger la naturaleza.

La Dirección del Parque Nacional Galápagos planea ampliar esta estrategia a otras islas, aplicando el mismo monitoreo satelital y las metodologías de selección de hábitat, con el fin de asegurar la supervivencia futura de las especies emblemáticas del archipiélago.