En el complejo tejido demográfico del país, la pérdida de la pareja no afecta a todos por igual. El Registro Estadístico Base de Población (REBPE) 2023, elaborado por el INEC, revela una realidad contundente: la viudez en Ecuador afecta a tres mujeres por cada hombre. Esta disparidad de género no solo es una cifra, sino el reflejo de una transición vital que enfrentan más de 424,000 ciudadanos, donde las mujeres viudas asumen el liderazgo del hogar a edades cada vez más tempranas.

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El desafío de la autonomía tras la pérdida

El caso de Mercedes (nombre protegido) ilustra este fenómeno. Ella vive en Manta. A los 57 años, tras perder a su esposo, se enfrentó a un entorno desconocido. Al ser él quien gestionaba las propiedades y servicios, ella tuvo que aprender desde cero a administrar su hogar.

"La viudez se volvió una fortaleza; me ayudó a dejar de depender de otras personas", afirma hoy, 15 años después, tras haber superado la etapa inicial de realizar hasta veinte llamadas diarias a sus amigas para entender cómo hacer las gestiones necesarias, desde compras para su casa hasta pago de planillas.

Como ella, miles de mujeres viudas en el país atraviesan procesos de adaptación que evidencian la falta de preparación sistémica para la independencia financiera y administrativa femenina en la edad adulta.

Estadísticas de la viudez en Ecuador por género

Uno de los hallazgos más relevantes del informe es la asimetría cronológica. No solo hay más mujeres en este estado, sino que enviudan antes:

  • Edad promedio femenina: 56,3 años.
  • Edad promedio masculina: 60,9 años.
  • Promedio nacional: 57,5 años.

Esta diferencia de casi cinco años coloca a las mujeres en una posición de mayor tiempo de supervivencia en soledad. Además, en el grupo de adultos mayores (65 años o más), que ya representa el 9% de la población nacional, la supervivencia femenina es superior, con un registro de 100 mujeres por cada 88 hombres.

El médico Erick Molina Moreira señaló que las mujeres han vivido sistemáticamente más que los hombres. En 2025, la esperanza de vida promedio era de 76,4  años para los hombres y de 82,3 años para las mujeres.

Indicó que los hombres mueren antes que las mujeres debido a factores como el comportamiento, la genética y la falta de atención preventiva, considerando que el hombre en momentos es más descuidado en su salud, conoce problemas existentes y omite la atención.

Distribución geográfica: ¿Cómo está Manabí?

La viudez en Ecuador no se distribuye de manera uniforme. Las provincias de la Sierra central lideran las estadísticas:

  1. Chimborazo y Cañar: 5,6% (las tasas más altas).
  2. Manabí: 3,1% (ligeramente por debajo de la media nacional).
  3. Galápagos y Los Ríos: 1,9% (las tasas más bajas).

A pesar de estar bajo la media, Manabí es clave por su volumen poblacional, al ser la tercera provincia con más residentes en el país.

Impacto en las políticas públicas y seguridad social

El hecho de que la mayoría de las personas en este estado civil sean mujeres viudas plantea desafíos urgentes para el Estado. Con una tasa de dependencia de 49,2 personas por cada 100 en edad de trabajar, la sostenibilidad de las pensiones de montepío y los servicios de salud geriátrica se vuelven prioridades nacionales.

El doctor Moreira dijo que los adultos que han perdido a su cónyuge pueden enfrentar un mayor riesgo de morir en comparación con aquellos cuyos cónyuges aún viven. "Entre las posibles causas del efecto de la viudez se incluyen la falta de amor propio, el descuido personal, la falta de apoyo y los cambios en el estilo de vida tras la muerte del cónyuge", manifestó.

Señaló que el apoyo social y el autocuidado pueden ayudar a la persona a sobrellevar el duelo y a encontrar la sanación, además de identificar a tiempo si existe alguna patología ya conocida.

La dinámica de los estados civiles en el país muestra una transición clara ligada a la edad. La soltería predomina hasta los 44 años, mientras que el matrimonio es el estado civil dominante entre los 45 y los 84 años. Sin embargo, al alcanzar la vejez avanzada, la viudez se consolida como la condición mayoritaria a partir de los 85 años. Este fenómeno es coherente con el proceso de envejecimiento nacional, donde los adultos mayores (65 años o más) ya constituyen el 9% de la población total, sumando más de 1,6 millones de personas.

Frente a esto, otro de los desafíos para el sector público es la adaptación de la infraestructura y los servicios a las necesidades de una población cada vez más longeva.

Leandro Briones, expresidente de la Federación Nacional de Cámaras de la Construcción, mencionó que las ciudades deben ser amigables para facilitar la movilidad de las personas adultas mayores, tomando en cuenta que la expectativa de vida y la edad promedio son cada vez más altas.

Como ejemplo, destacó que las obras de regeneración urbana de Portoviejo han contemplado aceras más anchas, rampas de acceso, señalización inclusiva y otros elementos útiles tanto para los adultos mayores como para las personas con discapacidad.

Leyes exigentes en materia de construcción

Por su parte, el arquitecto Grigory Sánchez dijo que los gobiernos autónomos descentralizados deben crear normativas que exijan el cumplimiento de las construcciones en cantones como Manta y Portoviejo. "Supuestamente en las obras públicas, por ejemplo, algo sencillo y muy visible, en las aceras se colocan rampas que ni siquiera cumplen con la respectiva inclinación y medida. No sirven", comentó.

Además, observó que los GAD deben adaptar a las ciudades con los  Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), por lo que deberían analizar sus normativas. También, recomendó que los GAD capaciten a técnicos, profesionales y contratistas para que tengan conocimientos de gerontoarquitectura y neuroarquitectura.

La transición demográfica hacia un Ecuador con una población más envejecida exige que la viudez en Ecuador sea analizada no solo como un duelo personal, sino como un factor crítico de riesgo de pobreza y exclusión si no se fortalecen los sistemas de apoyo social.