La Secretaría de Gestión de Riesgos dispuso que hasta el 25 de junio los GAD deberán entregar sus planes de acción ante la llegada de El Niño. Según los lineamientos oficiales, los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GAD) deberán priorizar la limpieza de alcantarillado, el monitoreo de ríos y la identificación de zonas críticas. El Ejecutivo enfatizó que la articulación con organismos de socorro será el pilar estratégico para enfrentar el período 2026-2027.
Gestiones en Manabí
Por ejemplo en Portoviejo, la Dirección de Riesgos consolidó su protocolo de prevención que opera mediante un diagrama de flujo de 7 pasos técnicos que van desde el monitoreo inicial hasta la activación del COE cantonal. En territorio, la estructura despliega 8 mesas técnicas de trabajo enfocadas en asistencia humanitaria y complementaria, y también 3 grupos especializados en logística, seguridad y rescate. La intensidad de la emergencia se observará a través de una semaforización de 4 niveles de alerta (Blanca, Amarilla, Naranja y Roja), buscando una respuesta coordinada para proteger a la población.
Tras recientes reuniones, Roberto Briones, director del departamento, indicó que en el cantón hay 22 puntos vulnerables identificados, sobre todo en zonas rurales. "Tenemos junio, julio y agosto para trabajar en medidas de prevención y enfocarnos a la realización del plan de preparación para el último trimestre del año por El Niño", indicó el funcionario.
En Manta se han identificado 1.123 predios con amenaza de inundación y 3.913 predios con susceptibilidad a movimientos de masa, como deslizamientos de tierra, en niveles medio, alto y crítico. En los próximos días, se espera que el municipio active siete mesas técnicas para actualizar las medidas preventivas.
A nivel de la provincia, la prefectura intervino en 19 cantones con 151 maquinarias asignadas, ejecutando 90 obras de prevención, 36 ya han sido concluidas.
Santo Domingo
Por su parte, en Santo Domingo de los Tsáchilas, los reportes de riesgos identificaron tres amenazas principales: inundaciones, deslizamientos y erosión hídrica. Entre enero y mayo de 2026 se registraron 36 eventos adversos, cifra que refleja un incremento de 25 casos respecto al primer balance del año.
Las inundaciones representan el principal problema en Santo Domingo de los Tsáchilas, con 17 eventos, equivalentes al 47 % de los casos reportados en la provincia. También se registran ocho deslizamientos, cuatro casos de erosión hídrica y afectaciones por lluvias intensas.
El cantón Santo Domingo concentra 34 de los 36 eventos provinciales. Por parroquias, Alluriquín aparece como la zona más afectada con 10 emergencias, seguida por Santo Domingo de los Colorados, Río Verde, Valle Hermoso y Abraham Calazacón.
Posibilidades de un Terremoto de gran magnitud
Diez años después del terremoto del 16 de abril de 2016, la discusión sobre la gestión del riesgo sísmico en Ecuador sigue vigente. "Los terremotos, se dice, no matan gente; son las casas, los edificios y los tsunamis producidos por los terremotos los que matan a la gente", manifestó el sismólogo Hugo Yepes.
También, enfatiza que los GAD tienen la obligación de acogerse a la Norma Ecuatoriana de la Construcción, un marco regulatorio que debió actualizarse de forma obligatoria tras el terremoto de 2016.
"En todo el mundo, terremotos de esta magnitud cambian normas, hacen que se revisen las construcciones, las razones de los colapsos, qué funcionó y qué no, y que se adapten las normas a los nuevos conocimientos. Ecuador todavía no expide su norma sísmica".
Hugo Yepes, sismólogo.
También mencionó que el empuje de la placa de Nazca mantiene un segmento tectónico "maduro" frente a las costas de Esmeraldas, el cual no ha liberado su energía acumulada desde el terremoto de 1958. "Si el terremoto se diera mañana sería de 7.4. Si es en diez años sería 7.5, pero si pasa en 20 años llegaría a los 7.7".
Según su criterio, la falta de este marco regulatorio actualizado deja desprotegidos a los GAD más pequeños, los que carecen de capacidad técnica para fiscalizar a una industria constructora vulnerable a la corrupción. Sin una aplicación estricta de dicha normativa, "el país repite los errores del pasado que ya han costado más de 70.000 vidas, transformando la precariedad habitacional en una latente sentencia de muerte ante la inevitable actividad tectónica del Ecuador", manifiesta.
El escenario más crítico ocurre al cruzar ambas amenazas. Las lluvias prolongadas de El Niño generarían una sobresaturación de los suelos. Si un sismo de gran magnitud ocurre con el terreno inundado, se multiplican de forma inmediata dos fenómenos severos.

