En un momento crítico para las finanzas públicas, el Gobierno Nacional ha puesto la mira en los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GADs), argumentando un exceso en el gasto de personal. Para desglosar la realidad técnica detrás de estas cifras, en un espacio de diálogo de Manavisión Plus, el matemático y analista político Juan José Illingworth, exdirector del INEC, exdiputado y autor de la Ley del 15%, cuestionó la autoridad moral del centralismo para imponer reglas de eficiencia que el propio Estado no cumple.
-Señor Illingworth, usted afirma que el verdadero problema es el centralismo fiscal y no el gasto municipal. ¿Por qué considera que este es el origen del conflicto?
Se lo voy a decir en muy pocas palabras: este proyecto de ley urgente dice que si los GADs (prefecturas, municipios, juntas parroquiales) no gastan en inversión más del 70%, el Ejecutivo les quitará aproximadamente el 35% de la renta. Pero lo que no nos dice el gobierno es que el Gobierno Central gasta apenas el 3% en inversión; imagínense, ¡no el 30, sino el 3%! Todo se va en gasto corriente. Realmente es "el burro hablando de orejas". Le pide a los GADs ser eficientes y él no enseña con el ejemplo. El gobierno, como no tiene plata, le quiere echar mano a las transferencias de los municipios.
-El Gobierno sostiene que los GADs gastan mal, destinando el 70% a personal y solo 30% a obras. ¿Son precisas estas cifras?
Hay una precisión: el propio gobierno reconoce que los GADs invierten actualmente el 40% de su presupuesto. Es bueno que el dinero público vaya a inversión, pero el gobierno quiere que suba al 60% el próximo año y al 70% después. Repito: que muestre el ejemplo. El Gobierno Central apenas destina el 3% de todo su presupuesto a inversión. No puede dar lecciones con la boca y no con el testimonio.
-¿Qué deberían hacer los municipios para evitar contrataciones innecesarias y reducir ese gasto corriente tan marcado?
Eso hay que corregirlo, pero no se le puede pedir a los GADs que se ajusten sin que el Gobierno Central haga lo propio. Lo ideal sería un plazo perentorio más largo, de unos 5 o 7 años, para que los municipios se encarrilen en la eficiencia, pero aplicando la misma regla al gobierno nacional. No tiene lógica que a los GADs, que manejan poca plata, se les exija eficiencia mientras el Gobierno Central cae en el derroche.
-¿Por qué hay municipios como Manta con sueldos atrasados mientras otros, como Guayaquil, mantienen altos niveles de inversión?
Depende del modelo de gestión. Guayaquil sigue gastando el 85% en inversión, un porcentaje excelente. Pero en ciudades como Manta o Durán, están expuestos al chantaje del narcotráfico. Vienen grupos delincuenciales y exigen contratos para espectáculos artísticos, que es gasto corriente. Como la seguridad no es provista por el Gobierno Central, que es el único competente, algunos GADs han caído en la debilidad de ceder ante estos grupos que abusan de municipios pequeños para insertar gastos que no deberían hacerse.
-¿Es viable que el Gobierno pague de una sola vez la deuda de más de 700 millones que mantiene con los municipios?
Esa es la pregunta del millón. La caja fiscal está vacía; por eso han tenido que patear la deuda externa para adelante. El Ministro de Finanzas toma el camino fácil: "quitémosle plata a los GADs". Si yo fuera Ministro por cinco minutos, giraría todo para pagar esa deuda. Sí, se quedarían los burócratas sin cobrar su quincena y se frenaría el despilfarro, pero serviría para sincerar las cifras. Este proyecto no busca eficiencia, busca hacer caja a costa de los más pequeños.
-¿Qué riesgos enfrenta el desarrollo territorial si no se corrige este centralismo?
Está por darse un robo de mil millones de dólares al conjunto de los GADs. Si nos quitan las asignaciones con el cuento de que "son un regalo", entonces vamos a las autonomías como se aprobaron en el año 2000. Manabí aprobó que el 70% de sus impuestos se queden en la provincia. Esa es la alternativa.
El problema de caja del gobierno no lo deben resolver los GADs. Esta lógica financiera está matando al país y ahora quiere matar a los municipios.
Juan José Illingworth, exdirector del INEC
-Usted menciona que el Gobierno invirtió 200 millones en generadores eléctricos que resultaron ser "truchos". ¿Eso también cuenta como mala inversión?
Contablemente pueden ser inversiones, pero a la hora de la verdad deberían ir a pérdida. Compraron generadores usados que no respondían a condiciones técnicas y no pidieron garantías. Esa es la "ley del embudo": el gobierno gastón que apenas invierte el 3% le exige a un municipio invertir 23 veces más de lo que él invierte. Es inaceptable. Ojalá los alcaldes de Portoviejo, Manta y el Prefecto de Manabí se levanten contra esta barbaridad.
-¿Qué les espera a los candidatos en las seccionales de 2027 con municipios quebrados?
Les tocaría mentir. Todo lo que ofrezcan en campaña, con ingresos reducidos a la tercera parte, no lo podrán cumplir. Además, hay que entender que un municipio pequeño, por más pequeño que sea, necesita una estructura básica: un síndico, un financiero, un director de obras. No se puede reducir el gasto corriente linealmente porque la infraestructura mínima es indispensable. Lo más sencillo para la Asamblea sería vetar o negar este proyecto, porque es una ley que asfixia a las localidades.
