El presidente de Colombia, Gustavo Petro, solicitó este miércoles 11 de marzo de 2026 respeto a su homólogo ecuatoriano, Daniel Noboa, como condición para facilitar un corredor humanitario destinado al retorno de ciudadanos venezolanos.
El pronunciamiento surge tras las declaraciones de Noboa en Santiago de Chile, emitidas durante la investidura presidencial de José Antonio Kast.
Allí, el mandatario ecuatoriano cuestionó la disposición de Bogotá para cooperar en la logística migratoria que pretende movilizar personas desde el sur del continente hacia Venezuela.
Origen del nuevo cruce diplomático entre Noboa y Petro
La controversia se originó cuando Daniel Noboa, a su llegada al Palacio de La Moneda en Chile, expuso los avances de sus diálogos con José Antonio Kast.
El mandatario ecuatoriano enfatizó que cualquier esfuerzo de Chile y Ecuador por gestionar el retorno de migrantes en situación irregular sería inútil sin la anuencia de los países de tránsito. "Si es que cierran la puerta en algún punto en el norte, no sirve de nada todo el esfuerzo. Tiene que haber cooperación de parte de Colombia y de Venezuela", aseveró Noboa.
Estas declaraciones fueron interpretadas como una alusión directa a posibles bloqueos por parte de la administración de Petro. Noboa subrayó que la efectividad de la "jornada eficiente para el desarrollo" regional depende de una cadena logística sin fisuras políticas, señalando implícitamente a Colombia como un nodo crítico que podría obstaculizar el paso de los buses o convoyes humanitarios hacia la frontera colombo-venezolana.
La respuesta de Bogotá y el factor Kast
Ante estos señalamientos, el presidente Gustavo Petro utilizó sus redes sociales para fijar una postura oficial.
El mandatario colombiano aclaró que la disposición técnica existe, pero enfatizó que la soberanía de su país debe ser tratada con decoro. "La colaboración para hacer el corredor humanitario... está disponible y depende del respeto a Colombia por parte del presidente de Ecuador", escribió Petro, estableciendo un vínculo directo entre la viabilidad del proyecto y el tono de la relación diplomática.
Por su parte, José Antonio Kast, quien hoy asumió la presidencia tras ganar las elecciones del 16 de noviembre, ha hecho del corredor humanitario una de sus prioridades de política exterior. El líder chileno sostiene que la crisis económica y la persecución política en Venezuela han generado un éxodo masivo que requiere soluciones multilaterales, impulsando el retorno voluntario como una medida de alivio para la presión migratoria en los países del Cono Sur.
Implicaciones para la región
El éxito de esta iniciativa depende ahora de un delicado equilibrio diplomático entre tres naciones con visiones políticas divergentes: el Chile de Kast, la Colombia de Petro y el Ecuador de Noboa.
La logística necesaria para trasladar a miles de personas a través de miles de kilómetros implica no solo seguridad fronteriza, sino también acuerdos sobre derechos humanos y financiamiento internacional.
Hasta el momento, no se ha concretado una reunión técnica trilateral para definir los puntos de control o el estatus legal de quienes integrarían dicho corredor.
Mientras tanto, la tensión entre Ecuador y Colombia sigue en aumento, en medio de la disputa arancelaria iniciada en enero pasado.

