El Gobierno Nacional abrió una convocatoria exclusiva para organizaciones de pescadores artesanales afectadas por la presencia de la jaiba mora en las provincias de Manabí, Guayas, Santa Elena, Esmeraldas y El Oro. La medida fue anunciada a través de la Secretaría de Gestión y Desarrollo de Pueblos y Nacionalidades, que incorporó una ventana específica para este sector dentro de la Convocatoria de Subproyectos Productivos, Artesanales y Turísticos 2026.
La iniciativa busca entregar beneficios no detallados en un comunicado de la entidad y surge en medio de los pedidos de ayuda de asociaciones y cooperativas pesqueras que reportan pérdidas económicas derivadas de la proliferación de esta especie marina, la cual afecta las capturas y deteriora redes y otros implementos utilizados en las faenas diarias.
La Secretaría informó que el periodo de postulación estará habilitado desde el 1 hasta el 30 de junio de 2026. Los resultados serán comunicados a partir del 3 de agosto del mismo año.
Impacto de la jaiba mora en las comunidades pesqueras
La decisión se produce tras recorridos efectuados por la ministra Julia Angulo Girón en zonas afectadas de la Costa ecuatoriana. Durante esas visitas, la funcionaria mantuvo reuniones con representantes de organizaciones pesqueras artesanales para conocer los efectos de la plaga de la jaiba mora sobre la actividad económica local.
En Manabí, pescadores de las comunidades de San Jacinto, San Alejo y San Clemente, ubicadas en la parroquia Charapotó del cantón Sucre, reportan una paralización de actividades de aproximadamente dos meses debido a la presencia masiva de la jaiba mora.
Los trabajadores del sector sostienen que la especie daña las redes y trasmallos, generando costos adicionales para quienes intentan mantener sus actividades productivas. Además, señalan que la plaga no posee valor comercial, por lo que no representa una alternativa de aprovechamiento económico.
Pérdidas económicas y búsqueda de alternativas
Según testimonios recogidos en las comunidades afectadas, la falta de actividad pesquera ha reducido significativamente los ingresos familiares. Los pescadores estiman que una jornada sin trabajo representa pérdidas cercanas a los 100 dólares por persona.
Representantes del sector indican que algunos trabajadores han optado por buscar empleo temporal en actividades vinculadas a camaroneras y bananeras mientras persiste la problemática en el mar.
Dirigentes pesqueros también han reportado daños considerables en artes de pesca. De acuerdo con los testimonios, la reparación de un trasmallo puede costar entre 500 y 600 dólares, mientras que la elaboración de uno nuevo supera los 1.000 dólares.
Coordinación institucional y proceso de apoyo
Dentro de una mesa de trabajo interinstitucional, la Secretaría de Gestión y Desarrollo de Pueblos y Nacionalidades coordina acciones junto con la Secretaría de Gestión de Riesgos y el Ministerio de Desarrollo Humano para atender a las comunidades afectadas.
Como parte de esas gestiones, entidades estatales realizaron levantamientos de información en comunidades pesqueras de Manabí con el objetivo de identificar a los afectados y evaluar mecanismos de asistencia.
Pescadores de la zona señalan que la última presencia masiva de la jaiba mora en estos balnearios ocurrió alrededor del año 2000 y que el fenómeno se extendió durante varios meses. En 2026, la especie permanece en las aguas costeras desde inicios de año, afectando la actividad pesquera artesanal y la disponibilidad de productos en algunos mercados locales.

