El mercado laboral ecuatoriano presentó una leve pero positiva mejoría en agosto de 2025 , según los datos más recientes de la Encuesta Nacional de Empleo, Desempleo y Subempleo (ENEMDU). La tasa de desempleo a nivel nacional experimentó una reducción interanual, situándose en 3,6 % , en comparación con el 4,0 % registrado en agosto de 2024. Si bien esta cifra principal es alentadora, un análisis más profundo de los indicadores revela que la calidad del empleo en Ecuador y las brechas estructurales continúan siendo los principales desafíos para un desarrollo económico sostenible. Aunque la reducción del desempleo es una señal positiva, la verdadera salud de un mercado laboral se mide por la calidad de las ocupaciones que genera. En este sentido, los resultados de agosto de 2025 son mixtos. La tasa de empleo adecuado/pleno , que agrupa a las personas que trabajan al menos 40 horas semanales y perciben ingresos iguales o superiores al salario mínimo, se ubicó en 35,1 % . Esta cifra representa una ligera mejora respecto al 34,3 % de agosto de 2024, indicando un modesto avance en la creación de puestos de trabajo de calidad. En términos absolutos, esto se traduce en 3,1 millones de personas con empleo pleno de una población económicamente activa (PEA) de 8,9 millones.

Las cifras de empleo en Ecuador reflejan que quienes reciben menos del salario mínimo desean trabajar más

Un indicador particularmente relevante es la tasa de subempleo , que refleja a la población que trabaja menos horas o percibe menos del salario mínimo, pero desea y está disponible para trabajar más. Este indicador mostró una mejora significativa, disminuyendo de 21,3 % en agosto de 2024 a 19,4 % en agosto de 2025. Esta reducción sugiere que una parte de la población en condiciones más precarias logró mejorar su situación laboral durante el último año. A pesar de estos avances, el principal desafío estructural para el empleo en Ecuador sigue siendo la informalidad. En agosto de 2025, el 54,3 % de las personas con empleo se encontraban en el sector informal , una cifra prácticamente sin cambios respecto al 54,4 % del año anterior. Esta persistente alta informalidad limita la productividad, reduce la base tributaria del Estado y deja a más de la mitad de la fuerza laboral sin acceso a seguridad social y otros beneficios laborales, constituyendo un freno para el desarrollo económico a largo plazo.

Las brechas de género y territoriales

El análisis de los datos agregados oculta profundas desigualdades dentro del mercado laboral. Las brechas de género siguen siendo uno de los problemas más marcados.

  • Brecha de Desempleo: La tasa de desempleo para las mujeres fue del 4,6 % , mientras que para los hombres fue del 2,8 % . Esto significa que la tasa de desempleo femenina es 1,6 veces superior a la masculina.
  • Brecha en Empleo Adecuado: La disparidad es aún más alarmante en la calidad del empleo. Solo el 27,0 % de las mujeres ocupadas tenían un empleo adecuado, en comparación con el 41,1 % de los hombres.
  • Brecha Salarial: Estas condiciones se reflejan directamente en los ingresos. El ingreso laboral promedio para un hombre fue de USD 483,4 , mientras que para una mujer fue de USD 410,0 , una diferencia del 15 %.

Asimismo, existe una notable división entre el área urbana y rural . Mientras que el desempleo en las ciudades se ubicó en 4,9 % , en el campo fue de apenas 1,1 % . Esta diferencia se explica, en parte, por la naturaleza de las actividades agrícolas y el empleo no remunerado, que es considerablemente más alto en las zonas rurales. La estructura del empleo en Ecuador sigue dependiendo fuertemente del sector privado. De cada 100 plazas de trabajo, 93 fueron generadas por el sector privado y solo 7 por el sector público. Esta dependencia subraya la importancia de crear un clima de negocios favorable para la inversión y la generación de empleo formal.