Luis Espinoza sostiene que el empleo formal depende directamente del crecimiento empresarial . “Para que haya empleo, tiene que haber empresas. Si se espanta a las empresas con leyes hostiles a la inversión, es imposible que exista trabajo”, enfatiza. Según el economista, Ecuador ha creado un entorno poco atractivo para los inversores: marcos regulatorios restrictivos, inestabilidad política y desconfianza institucional , que alejan tanto a la inversión extranjera directa como a la nacional.
A esto se suma la burocracia excesiva que, según el experto, convierte la contratación o despido de empleados en un “ infierno administrativo ”, desincentivando a las pequeñas y medianas empresas a crecer. Por ello, el país cuenta con numerosas microempresas , pero muy pocas medianas , lo que limita el desarrollo económico sostenible.
Informalidad laboral: un síntoma estructural
Pese a la baja en los índices de desempleo, Espinoza señala que la informalidad laboral sigue superando el 50% . Sin embargo, cuestiona el término “informal”, al considerar que muchos trabajadores realizan labores legítimas pero fuera del sistema formal debido a los altos costos de cumplimiento legal.
“Dar de alta a un empleado en el IESS puede suponer un 25% adicional al salario. Muchas empresas simplemente no pueden asumir ese costo”, explica. El resultado, agrega, es un mercado laboral donde la mayoría trabaja sin cobertura social ni estabilidad , aunque sí cumpla con sus obligaciones productivas.
El economista apunta que la carga regulatoria y fiscal excesiva impide que más negocios se formalicen, y la falta de incentivos empresariales refuerza un círculo vicioso: menos empresas, menos empleo formal y más precariedad económica.
Déficit fiscal: el peso del gasto público
Otro tema que abordó Espinoza fue el déficit fiscal crónico que enfrenta Ecuador. Según su análisis, el Estado mantiene un gasto superior a sus ingresos, lo que ha llevado a endeudamientos recurrentes . “El déficit y la deuda pública son impuestos futuros. Es inmoral que las generaciones del presente gasten lo que deberán pagar las del futuro”, sentencia.
Para equilibrar las finanzas públicas, el economista propone reducir el gasto público y mejorar su calidad , en lugar de seguir aumentando impuestos. “No se trata de gastar más, sino de gastar mejor”, subraya. Critica, además, que las políticas populistas prioricen promesas de gasto sin respaldo financiero, lo que ha llevado a cinco años de aumentos tributarios sin resultados sostenibles.
Responsabilidad compartida en el ajuste fiscal
Espinoza reconoce que, aunque el Ejecutivo concentra el grueso del gasto público, todas las instituciones del Estado deberían comprometerse con la austeridad . Considera que la reducción del gasto no debe recaer únicamente en el Gobierno central , sino en todo el aparato estatal, incluidos los gobiernos autónomos descentralizados .
Asimismo, propone una mayor fiscalización ciudadana y periodística del uso de los recursos públicos. “Sería bueno que los ciudadanos denuncien el despilfarro, que los periodistas lo vigilen y que cada municipio priorice lo esencial, como agua, alcantarillado o seguridad, antes que fiestas locales”, enfatiza.
Impacto limitado del décimo tercer sueldo
Respecto al efecto económico del pago del décimo tercer sueldo en noviembre , Espinoza anticipa un impacto marginal . Argumenta que la mayoría de ecuatorianos no percibe este beneficio debido a su condición de trabajadores informales . Además, muchos de quienes lo reciben ya lo han prorrateado mensualmente o están altamente endeudados , lo que reduce el impulso al consumo. “El efecto será temporal, y lo que se gaste en noviembre se dejará de gastar en diciembre”, explica.
Inversión extranjera: más trabas que facilidades
El economista también analizó las causas de la escasa inversión extranjera directa . A su juicio, los inversionistas no buscan privilegios, sino ausencia de obstáculos . “No necesitan facilidades, necesitan no dificultades”, afirma.
Entre los principales desincentivos menciona la inseguridad , el impuesto a la salida de divisas , la corrupción aduanera y leyes laborales rígidas como la jubilación patronal. Estas condiciones, asegura, convierten al país en un entorno “ hostil para los negocios ”.
Espinoza considera que la incertidumbre jurídica y la inestabilidad política agravan el panorama: “Si los empresarios sienten que sus utilidades dependen del político de turno, no van a invertir”, advierte. Por ello, llama a una revisión integral de la legislación económica , enfocada en crear confianza y estabilidad a largo plazo.
Reformas estructurales y seguridad jurídica
El docente de la Universidad San Francisco de Quito plantea que Ecuador necesita reformas estructurales orientadas a reducir la burocracia , mejorar la seguridad y simplificar el marco normativo . Considera que el país debe dejar de “espantar” a quienes generan empleo y empezar a ofrecer un entorno donde invertir no sea un riesgo.
“El empleo lo crean las empresas, no los decretos”, resume Espinoza. Insiste en que mientras la estructura legal y fiscal continúe castigando la productividad , será imposible romper el ciclo de informalidad y estancamiento económico.
Conclusión de Luis Espinoza
Las declaraciones de Luis Espinoza reflejan una visión crítica del modelo económico ecuatoriano , centrada en la falta de condiciones para el crecimiento empresarial, la persistencia de la informalidad y el desequilibrio fiscal estructural . El diagnóstico apunta a un país que necesita reformas urgentes para atraer inversión, reducir la carga regulatoria y fortalecer la formalidad laboral como base del desarrollo sostenible.

