Tras la derrota del Gobierno en la consulta popular del domingo 16 de noviembre, el presidente Daniel Noboa movió el tablero político con cambios en al menos seis carteras del gabinete ministerial . ¿Es rectificación, desesperación o simple cálculo? En entrevista con Manavisión Plus, el abogado y consultor político Bosco Vera analiza el impacto de la derrota en las urnas. También se refiere al desgaste del discurso de seguridad, la posibilidad de una tercera vía fuera del clivaje (divisiones sociales) correísmo–anticorreísmo y los caminos que aún le quedan al Ejecutivo para impulsar reformas sin recurrir a una Asamblea Constituyente .

-¿Cómo interpreta usted los cambios en el gabinete tras la derrota en las urnas? ¿Son una señal de rectificación, de desesperación o de rearranque político?

Yo diría que es lo que normalmente pasa cuando hay una derrota y también cuando hay victorias . Siempre, después de un resultado electoral, se arma una mesa de análisis , se revisan los desempeños y, en función de eso, se decide qué se mantiene y qué se cambia. En este caso, yo veía venir que parte de los errores de la campaña de la consulta popular estuvieron en las vocerías del Gobierno . La vocera principal de Carondelet , que fue de las primeras en renunciar, incidió en el encuadre de la campaña y dejó vacíos que nunca se llenaron desde la misma línea oficial. >Lo mismo pasó con figuras como la entonces ministra Ivonne Núñez , que vino a Manta y generó ruido, o la ministra de Gobierno Zaida Rovira , que tenía a su cargo la política y no logró desmitificar los miedos que la gente tenía frente a la consulta. Al final, la ciudadanía terminó asimilando el mensaje del No desde una campaña orgánica, ciudadana , sin una dirección clara, pero muy efectiva. Y los resultados contundentes están ahí.

-Luego de conocerse los resultados, ¿era indispensable que el Gobierno haga estos cambios o había otro primer paso?

Yo creo que la radiografía de la opinión de la gente sobre el Gobierno estaba muy clara. Muchos se preguntan si era necesario gastarse tantos millones en algo que, en la práctica, funcionó como un estudio de opinión , cuando ya se sentía un descontento y un malestar que venía de antes, como continuidad de las protestas de octubre y del paro de un mes . En una democracia representativa , uno elige a alguien para que lo represente, hable por él y tome decisiones. Cuando ese vínculo se rompe, llega el llamado de atención . Ese llamado, en mi criterio, viene manifestándose desde hace rato y no ha tenido reciprocidad del mandatario. >Lo que vimos en lugares como Otavalo , donde el paro fue más duro, con fallecidos y heridos , se terminó traduciendo en un voto muy duro contra el proyecto del Gobierno . Muchos decían que ese paro “no logró nada” porque no se derogó el decreto del subsidio , pero la verdadera victoria fue salvaguardar consignas como la consulta previa en temas mineros , que se reflejaron luego en procesos como los de Quimsacocha . Eso se expresó después en la consulta popular .

-¿El problema central es que el Gobierno no escucha o que hace una lectura equivocada de lo que la gente está pidiendo?

Para mí, la lectura errada viene de una escucha errada . Cuando uno solo escucha a un círculo hábil que le dice “es por aquí y no por allá”, probablemente no está escuchando a quien debería. El Ecuador vive un bicaudillismo , por no decir bipartidismo , muy marcado entre correísmo y anticorreísmo . Hoy el anticorreísmo tiene una cara visible que es Noboa , más allá de lo que en su momento representaron Lasso o Villavicencio . >Me parece un error del Gobierno haber presentado al elector del No casi como un delincuente , como alguien que está a favor del narcotráfico , de la inseguridad y de todos los males. Hay consignas que, aunque uno no entre en detalle jurídico, responden claramente a un rechazo a formas autoritarias , a cómo se trató el tema en la Corte Constitucional y a la importancia de los contrapesos democráticos . También discrepo con la idea de que la gente “se confundió” o “votó engañada”. Hay personas que jamás votarían por el correísmo en una primera vuelta, pero que en esta consulta popular votaron No porque rechazan un modelo de gobierno y porque se sienten identificadas con mantener la Constitución de Montecristi como manual del juego democrático. Cuando el presidente dice “primero ganemos y después les cuento”, eso es pedir un cheque en blanco que un 60 % de la gente no quiso firmar.

-Si la parte social y socioeconómica influyó tanto, ¿fue acertado cambiar el equipo ministerial? ¿Cómo se reconstruye la confianza con el electorado?

El primer paso, para mí, es tener un plan claro . Hay que retroceder un poco a 2023, cuando Daniel Noboa llega en una elección sui géneris por la muerte cruzada y la salida de Guillermo Lasso . En ese momento él se presenta desde un supuesto centro , incluso hablando de centroizquierda , con la frase “el centro es infinito, los antis tienen límites”. >Lo que pasó luego es que abandona ese centro y, frente a la polarización que ya se veía entre correísmo y anticorreísmo , opta por abanderar el anticorreísmo , sobre todo después del asesinato de Fernando Villavicencio . Ahí se vuelve más rentable políticamente apostar a ese extremo. El gran gancho de respaldo era la seguridad y el Plan Fénix , acompañado del aumento de tres puntos en el IVA para combatir la delincuencia. Pero hoy, cuando vemos que ciudades como Guayaquil , Durán o Manta están entre las más violentas del mundo en homicidios per cápita , es evidente que hay un desgaste del plan y que no hay resultados tangibles . >Por eso yo digo que ahora toca plantear un plan real, alcanzable y medible , que la gente pueda percibir como viable a corto o mediano plazo. Hoy no hay un norte , y la propia consulta popular carecía de un norte claro que motivara a la ciudadanía a sumarse, más allá de las preguntas de enganche.

-¿Existe riesgo de mayor polarización política o se abre una reconfiguración de alianzas?

Yo veo este momento como un punto de quiebre en la polarización . La campaña del No no fue una campaña clásica del correísmo , sino una campaña orgánica, low cost (bajo precio) , de ciudadanía , en la que cada persona sacó su consigna y la difundió con lo que tenía a la mano, pero con una causa transversal muy clara. Eso sacó al Gobierno de un clivaje cómodo donde podía decir “ellos son la vieja política y yo soy lo nuevo”. Temas como el de Jorge Glas , en lugar de favorecer al Gobierno, generaron efectos adversos . Cuando uno ve actores como Mónica Luzárraga , Mauro Andino , Fausto Miño y otros, se da cuenta de que hay espacio para una tercera vía . Una vía que no se enfile necesariamente con el correísmo ni con el anticorreísmo , sino hacia una lógica de encuentro de país , de encuentro de Ecuador . >Eso puede derivar en nuevas configuraciones y alianzas , incluso dentro del propio correísmo , donde ya se ven señales de división con grupos como Reto y con declaraciones desde espacios como el municipio de Guayaquil .

-¿A qué partidos o actores ve usted en esa tercera vía que menciona?

Yo veo, en primer lugar, a quienes abanderaron el No desde una izquierda progresista que no necesariamente se identifica con la Revolución Ciudadana (RC) . Hay gente que salió del proceso de los diez años de gobierno o de lo que vino después, que coincide en algunas consignas , pero no con las formas de hacer política de la RC . >También hay personas que no se sienten representadas por los partidos de centro derecha tradicionales, que no conectan ni con ADN ni con un Partido Social Cristiano que está en un proceso de reconfiguración. De ese centro , de esa gente que se siente huérfana de representación, puede surgir una nueva vía . Es una especie de autodepuración : quienes sienten que ya no encajan en sus partidos salen y buscan nuevas alternativas de representación. >Yo creo que las próximas elecciones seccionales van a ser el primer experimento serio donde veremos si esa tercera vía se cristaliza en candidaturas y proyectos concretos.

-Más allá de los seis cambios ya anunciados, ¿en qué otros ministerios anticipa ajustes?

En general, yo veo una falencia fuerte en gestión . El Ministerio de Gobierno , que ya fue cambiado, es clave, pero si lo que se pone ahí es una figura conocida pero sin la experiencia necesaria, lo que se genera es un simple parche , porque sigue faltando el plan . El enfoque productivo y económico es un pilar que preocupa mucho a la gente: empleo , IVA , subsidio al diésel , costo de vida. Ahí el Gobierno tiene una orientación clara hacia un modelo neoliberal , marcada por la asesoría del FMI , y eso nos hace pensar en más medidas de choque , eliminación o reducción de subsidios , posibles privatizaciones y ajustes en servicios básicos . Para manejar eso, se necesita personal técnico y no solo “ amigos del grupo Noboa ” ocupando varias carteras como superministros con cinco o seis funciones. Eso roza el conflicto de intereses y alimenta la percepción de que no hay un proyecto serio, sino repartos de confianza.

-¿Qué mensaje está enviando el Gobierno con los cambios que se han hecho hasta ahora en estos seis ministerios?

El mensaje tiene que ver con las prioridades del Gobierno . El Ministerio de Gobierno define la gestión política general ; el Ministerio de Trabajo estuvo en el centro del debate sobre trabajo por horas , décimos y otros derechos laborales, y eso generó temor en la gente. Cambiar a su titular puede verse como un castigo por declaraciones no consensuadas, pero también como intento de relanzar el discurso laboral. >En el caso de Educación , aunque hubo un episodio más vinculado a educación superior y la idea de la no gratuidad universitaria , el mensaje ahora puede ser reforzar el sistema educativo . >La línea oficial de “ no nos detenemos ” se traduce en estos cambios como un intento de mostrar robustecimiento , pero yo insisto: hacen falta figuras con peso técnico y político , que validen al Gobierno por quiénes son y por su trayectoria, no solo por la cercanía con el Presidente. Esas figuras todavía no las estamos viendo.

-¿Cómo interpreta la figura de los ministros 'reciclados' y cuadros repetidos en distintos gobiernos?

Para mí, ADN demostró desde la primera administración que no era un proyecto pensado para gobernar en 2023 , sino probablemente mirando hacia 2025 . La muerte cruzada obligó a armar equipo con lo que había en la mesa. Por eso vemos figuras como Mónica Palencia , Luque , o Inés Manzano , con relaciones privadas con Daniel Noboa , ocupando varias carteras a la vez. Eso muestra un Gobierno improvisado , con ministros reciclados y asambleístas reciclados de partidos como el PSC o la misma RC . La ciudadanía lee eso como falta de un proyecto de país y de gente realmente capacitada para ejecutarlo. Cuando se recicla y mueve a las mismas personas de un cargo a otro, solo se prolonga el malestar . Yo creo que el Gobierno necesita un punto de quiebre , incorporar rostros nuevos, refrescar la cara del proyecto y, sobre todo, fijar un norte claro .

-De cara a una posible candidatura futura de Daniel Noboa, ¿puede el Gobierno recuperar aceptación?

Eso se va a medir en función de la gestión . A Noboa todavía le queda casi todo el período por delante. Si logra reformularse y atender lo mínimo y básico - salud , educación , vialidad -, puede mejorar la valoración que tiene hoy. No podemos confundir un rechazo a una propuesta puntual , como la consulta popular , con un juicio definitivo de largo plazo. Esa consulta es una foto del momento . >Recordemos que Noboa ya se ha recuperado de escenarios muy complejos: el año pasado se llegó a tener apagones de 14 horas , casos como el de los niños de Las Malvinas , y aun así logró un resultado electoral que terminó en victoria . >Eso responde a factores como la ausencia de Jan Topic en la contienda, la polarización política y el voto obligatorio , que empuja a la gente a escoger algo aunque no se sienta del todo representada. Si se repiten condiciones similares, el oficialismo podría volver a disputar el poder, pero todo va a depender de la gestión y de entender el clivaje político que se está jugando.

-¿Cómo queda la capacidad del Ejecutivo para negociar dentro de la Asamblea Nacional después de este revés?

Hay que recordar que Ecuador tiene un sistema presidencialista . A diferencia de los sistemas parlamentarios o semipresidencialistas , aquí el Ejecutivo tiene mucha capacidad de maniobra , tanto en lo lícito como en lo que bordea los límites. No creo que esa capacidad se haya reducido. El Gobierno sigue teniendo una mayoría en la Asamblea Nacional que le permite aprobar leyes y hacer reformas , siempre que esas normas cumplan con los requisitos básicos y superen el control de la Corte Constitucional . >El problema con leyes como la llamada Ley de Solidaridad Nacional fue que, pese al nombre, vulneraban principios constitucionales , debido proceso , derechos humanos y rompían la regla de unidad de materia . La Corte las frenó, y después vino el discurso de victimización de que “por eso no se puede gobernar”. Después del paro se demostró que sí hay capacidad de despliegue de fuerza, capacidad económica y estructura para actuar. Entonces, en seguridad , ya no hay excusas. A partir de ahora, la gente va a exigir mucho más , y eso sí puede afectar la popularidad y, con el tiempo, la correlación de fuerzas en la Asamblea si la gestión no mejora.

-¿Estos cambios en los ministerios ayudan a apalancar la mayoría del Gobierno en la Asamblea o pueden generar tensiones internas?

Estos cambios pueden responder a varias cosas: cuotas políticas , coaliciones , confianza personal . Mientras los asambleístas de las diferentes bancadas se sientan representados y vean que su capital político se fortalece estando en el oficialismo, no debería haber mayores movimientos. Pero cuando ciertos actores sienten que no se les reconoce su trabajo, sí pueden generarse puntos de quiebre . Un ejemplo es Esteban Torres : pasó de casi ser vicepresidente de la Asamblea a ocupar un ministerio en el Gobierno de transición de Noboa , luego a tener poco protagonismo en el nuevo Gobierno, y además no recibió la presidencia legislativa que se le habría ofrecido. Al mismo tiempo, Tungurahua fue la única provincia donde ganó el en las cuatro preguntas, y él lo ha recalcado públicamente. Eso puede leerse como un “ punteo ” político: “ya trabajé, ya di resultados, ¿qué hay para mí?”. Si esas tensiones no se gestionan, podrían desembocar en movimientos futuros fuera del bloque oficialista.

-¿Qué alternativas le quedan al Ejecutivo para impulsar los cambios que buscaba con la consulta popular y que ya no podrá viabilizar por esa vía?

En el tema de las bases militares , hay que decir que ya existe un acuerdo SOFA ( Acuerdo sobre el Estatuto de las Fuerzas Armadas) y que, de hecho, ya hay militares estadounidenses operando en Manta , Salinas , Galápagos , usando aeropuertos como puntos estratégicos, con patrullaje y operaciones desde hace varios gobiernos. Por eso digo que la pregunta no iba a cambiar sustancialmente la seguridad nacional , sino que tenía más bien una lógica de anclaje geopolítico , que mucha gente interpretó con recelo. En cuanto a la reducción de asambleístas y el financiamiento de partidos políticos , lo lógico es reformar el Código de la Democracia . Reducir curules no garantiza mejor representación . Lo que se necesita es fortalecer los mecanismos de democracia interna , control , rendición de cuentas y transparencia en el uso de los fondos públicos. Sobre la Asamblea Constituyente , ni siquiera teníamos claro qué quería cambiar el presidente. Si la intención era una agenda regresiva en derechos , especialmente en temas como la consulta previa y la minería , la gente ya dijo No . Si se trata de temas penales , el camino siempre ha estado abierto: se pueden hacer reformas al COIP vía Asamblea Nacional , y el Gobierno tiene la mayoría para impulsarlas, siempre que se respeten los estándares de derechos humanos y los principios mínimos. Por eso digo que ya no hay excusas. Ahora “ tocó gobernar ”: ejecutar, mostrar resultados y dejar de culpar a la consulta.

-¿La comunicación presidencial debería replantearse también?

Una de las debilidades del Gobierno es que Daniel Noboa no es un político elocuente . Eso hace muy difícil una comunicación directa y constante con la ciudadanía. Por eso son clave las vocerías , que actúan como fusibles frente a la prensa y evitan que se disparen crisis. >Cuando se lanzan frases como que la Constitución la va a redactar el “ChatGPT” , puede sonar a broma, pero eso genera crisis , cambia la agenda , altera el encuadre del debate y desvía la conversación de lo que el Gobierno quería posicionar. >Por esa dificultad, la comunicación del presidente se ha reducido a formatos más controlables , como TikTok , videos cortos , frases que se vuelven virales , que responden más a marketing político que a una comunicación pública integral . >Yo creo que hace falta un buen estudio de línea base , más allá de los troll centers y la escucha digital, para entender qué le duele realmente a la población y cómo eso se compensa con gestión y luego con comunicación . Además, en esta campaña se vio una diferencia: el tuvo influencers y figuras del entretenimiento, mientras que el No tuvo voceros ciudadanos preparados , abogados, expertos en derechos humanos . Eso revive el clivaje entre una izquierda hiperpreparada y una derecha más hereditaria , que no siente la necesidad de prepararse igual. Si el Gobierno no corrige eso, va a fortalecer a la oposición .

-Tras el revés, se disparó el riesgo país. ¿Qué lectura hace de la percepción internacional y de la seguridad jurídica en Ecuador?

Yo soy bastante crítico del indicador de riesgo país y de otros índices como el de salud democrática de The Economist . En lo macroeconómico, el riesgo país lo que dice es qué tan conveniente es para un inversionista , muchas veces especulativo , comprar y cobrar la deuda de un país. >Si un Gobierno prioriza el pago de deuda sobre la inversión social en salud o educación , el riesgo país suele bajar, porque los inversionistas sienten que tienen más garantías. Si, en cambio, ese gobierno decide invertir más en proyectos internos y menos en deuda, el indicador sube. >Es probable que, tras la consulta popular , el riesgo país se haya disparado porque se frenó la expectativa de que ciertas transnacionales tuvieran mayor campo de maniobra. Desde la lógica de los mercados, eso es “más riesgo”. Pero desde la lógica del pueblo , puede ser algo positivo . Hoy la gente sabe sobre qué piso está parada. Se mantiene un marco jurídico conocido y se evita entrar en un proceso constituyente que habría durado más de un año, con la incertidumbre de si iba a haber leyes regresivas en derechos , cambios retroactivos o ajustes para beneficiar a determinados grupos. En términos de seguridad jurídica real , yo diría que hoy hay más claridad que antes, aunque los indicadores internacionales digan lo contrario.

-En este contexto internacional, ¿cómo se lee el viaje de Daniel Noboa a Estados Unidos dos días después de la consulta popular? ¿Era una agenda impostergable o una desconexión del país?

Yo creo que son ambas cosas. Estados Unidos hoy tiene todo que ver con lo que pasa en Latinoamérica . Ecuador no es una isla; es un enclave militar y económico dentro de una disputa global en la que los BRICS ( Brasil, Rusia, India, China, Sudáfrica , y otros países que se han ido sumando) proponen un nuevo modelo de mundo en el que Estados Unidos perdería parte de la hegemonía que ha tenido por más de cien años. En ese contexto, la política exterior de Estados Unidos se ha vuelto más agresiva . Lo vemos en el Caribe , en Venezuela , Colombia. También en países como Honduras o Nicaragua , donde hay un asedio permanente a nivel económico , cognitivo y militar , dentro de lo que se entiende como guerra híbrida . >En ese tablero, Ecuador habría sido muy útil como punto de control frente a China en el Pacífico, por su mar territorial , su posición estratégica y su conexión con Centroamérica , especialmente si se concretaban las bases militares. >El viaje de Noboa a Estados Unidos, justo en ese momento, puede leerse como parte de esa agenda geopolítica y también como una manera de tomar distancia del ruido interno tras la derrota en la consulta popular. Una suerte de válvula de escape política en medio de la tormenta.