El agobiante clima que atraviesa la región Costa ha dejado a muchos ciudadanos sin opciones viables de traslado. Durante la jornada de este viernes 13 de marzo del 2026, el cantón Babahoyo fue escenario de una tragedia en el sector conocido como La Chorrera. Cerca del mediodía, un grupo de individuos intentaba cruzar las peligrosas corrientes fluviales debido a que las intensas lluvias y las consecuentes inundaciones mantienen completamente restringido el paso por la importante carretera estatal E25. Esta situación ha obligado a las personas a buscar cualquier alternativa disponible para movilizarse, sin medir los graves riesgos que implican las aguas crecidas y la furia de la naturaleza en el actual temporal.
En medio de esta necesidad imperiosa de transporte, una lancha con cubierta se convirtió en la única salida para aproximadamente doce ocupantes que buscaban llegar hasta el cruce de Baba. El cantón Babahoyo sufre severos embates climáticos, por lo que el pasaje fluvial se ha establecido en el costo de un dólar por persona. Sin embargo, apenas la precaria embarcación había logrado avanzar unos cincuenta metros desde el puente de La Chorrera, perdió sorpresivamente su estabilidad. La fuerza de la corriente y posiblemente el peso irregular ocasionaron que el bote se volcara por completo, arrojando a todos los pasajeros a las frías y turbulentas aguas, desatando el pánico absoluto en cuestión de segundos.
Solidaridad ciudadana y el inicio de la emergencia
El terror se apoderó del lugar cuando las víctimas intentaban desesperadamente mantenerse a flote, agravado por el hecho de que ninguno portaba chalecos salvavidas. En la zona del cantón Babahoyo, los moradores y canoeros que habitualmente prestan su servicio reaccionaron con admirable rapidez al escuchar los gritos de auxilio. Varias personas que presenciaron el siniestro se lanzaron valientemente al afluente para socorrer a los náufragos que luchaban contra la fuerza de la corriente. Gracias a esta inmediata intervención comunitaria, se logró rescatar a un total de ocho personas, quienes fueron sacadas del agua exhaustas y aterradas por la vivencia que casi les cuesta la vida en medio del desastre hídrico.
Pese a los esfuerzos iniciales de la población, el conteo preliminar arrojó un saldo sumamente preocupante, pues varios individuos no emergieron tras el hundimiento. La zozobra en Babahoyo crece al saberse que entre los desaparecidos figura el mismo hombre encargado de maniobrar y dirigir la frágil nave. Las personas que residen cerca del sitio del accidente explicaron que existe una mala práctica donde se suele trasladar a un gran número de usuarios simultáneamente. Este exceso de aforo es considerado por los testigos como un factor determinante que habría influido trágicamente en el percance, evidenciando la falta de control en este tipo de improvisados servicios de transporte acuático.
La intervención de los organismos de socorro
Tras recibir la alerta ciudadana, múltiples unidades del Cuerpo de Bomberos se movilizaron con urgencia hacia el río que atraviesa La Chorrera para asumir las labores de búsqueda. Las autoridades en Babahoyo enfrentan un desafío monumental, pues la emergencia invernal complica drásticamente cualquier maniobra de inmersión y rastreo en la zona. El teniente Rolando Olaya, destacado oficial de la casaca roja, lidera a los elementos que trabajan incansablemente para localizar a los ciudadanos que no lograron salir del agua. La institución bomberil se mantiene firme en su compromiso, desplegando todo su equipo humano y técnico para barrer las orillas y profundidades del río, pese a los obstáculos que impone el mal clima imperante.
El oficial al mando enfatizó que resulta prematuro establecer una cifra exacta de víctimas no localizadas, ya que se desconocen los detalles reales sobre cuántos viajaban a bordo. En declaraciones otorgadas al medio local ND, el portavoz de los rescatistas en Babahoyo detalló que las pésimas condiciones climáticas y las constantes crecientes merman significativamente las esperanzas de hallar con vida a los extraviados. A pesar de este sombrío panorama, el vocero garantizó que los operativos de rastreo continuarán sin descanso. La consigna es agotar hasta el último recurso posible para brindar respuestas a los familiares angustiados que aguardan en las riberas esperando noticias de sus seres queridos perdidos bajo el agua.
Precauciones urgentes ante el temporal
Este lamentable episodio suma una nueva página de dolor a los estragos que la estación invernal sigue causando a la infraestructura y a la sociedad. Desde la central de operaciones en Babahoyo, se ha emitido un sentido llamado a la conciencia pública para evitar más tragedias de esta índole. El personal de auxilio solicita encarecidamente a la ciudadanía que no se exponga a estos peligros si no es estrictamente necesario, recordando que las vías navegables están sumamente inestables. Además, se insta a los operadores de las lanchas a ser extremadamente cuidadosos y responsables, cumpliendo con no exceder la capacidad máxima permitida en cada uno de sus recorridos diarios.
Olaya exhortó firmemente a los padres de familia a no exponer a los menores de edad a estos viajes, donde la falta de seguridades básicas puede ser fatal.