Tatiana Pacheco, de 44 años, es economista y magíster en Desarrollo Territorial de la Prefectura de Manabí. Nació en el recinto San Antonio de la parroquia Bellavista, cantón 24 de Mayo, y realizó parte de su infancia y educación en zona rural. Vivió y estudió en Manta. Trabajó 16 años en el sector privado, principalmente en el grupo Carranza en actividades urbanísticas, y lleva siete años en la Prefectura de Manabí, donde ha ocupado cargos como gerente de Manabí Produce, directora de Fomento Productivo y coordinadora de planificación. Es soltera y madre de dos hijos universitarios de 22 y 18 años.

Tatiana Pacheco, junto a varios emprendedores. El Diario

¿Cómo fueron sus inicios en la función pública después de venir del sector privado?

Fue un reto importante. Venía del sector privado, donde los procesos son más ágiles, y tuve que involucrarme en el aprendizaje de normativas, procedimientos y procesos, y adaptarme a los tiempos de la gestión pública.

¿Qué es lo mejor de trabajar en el Departamento de Fomento Productivo?

Poder impulsar proyectos que generan oportunidades y ver cómo productores y emprendedores mejoran su calidad de vida gracias a su trabajo.

¿Cuál ha sido su aporte más importante en el cargo?

Mi principal aporte ha sido promover proyectos, programas y planes que fortalecen a productores, emprendedores y mujeres rurales, especialmente vinculados a pequeños y medianos negocios, ayudándoles a crecer y a identificar oportunidades.

¿De dónde es y cómo influyeron sus raíces en su trayectoria?

Nací en el recinto San Antonio de la parroquia Bellavista, cantón 24 de Mayo. Mi infancia y escolaridad transcurrieron en una zona rural sin accesibilidad. Esa conexión con el campo y la realidad rural me ha permitido comprender de cerca las necesidades y el potencial de los productores, y ha marcado mi vocación de servicio.

¿En qué consiste el trabajo del Departamento de Fomento Productivo?

La prefectura tiene competencia exclusiva en este ámbito y atiende al sector agropecuario y pesquero artesanal. Actualmente trabajamos con Escuelas del Productor que atienden a aproximadamente 3.500 agricultores en transición agroecológica mediante metodologías de "aprender haciendo", viveros propios, calendarios lunares, reducción de agroquímicos, reforestación y sistemas agroforestales, especialmente en cacao, café y plátano.

Apoyamos a 2.300 pescadores artesanales con capacitaciones, cursos de la OMI y sistemas de navegación para seguridad en alta mar. Con cerca de 1.500 productores ganaderos trabajamos en alimentación, nutrición, sanidad animal e inseminación; la próxima semana iniciaremos inseminación de cerca de 5.000 animales.

A partir de junio comenzaremos Escuelas del Productor con 500 apicultores y dos escuelas caprinas en Membrillal, Jaramijó y parte de Montecristi. En total, más de 8.000 productores trabajan de manera permanente con el departamento en la provincia. También ejecutamos transformación productiva e infraestructura con apoyo de agencias de Naciones Unidas y otras organizaciones. Trabajamos con emprendedores que forman parte de la cadena, incluso si no están directamente vinculados a la producción primaria.

¿Cuál es el presupuesto destinado este año y con quiénes colaboran?

El presupuesto regular está cerca de 4 millones de dólares anuales; este año alcanza cerca de 6 millones por la ampliación de cobertura. No lo hacemos solos. Contamos con cooperaciones del Programa Mundial de Alimentos, Cooperación Técnica Alemana, ARCSA, y convenios con cinco universidades, entre otros.

Tatiana Pacheco. El Diario

¿Qué ocurre una vez que un productor termina la fase de preparación y tiene producto final?

Para productos alimenticios apoyamos la revisión de muestras, pruebas de laboratorio (con convenios que incluyen descuentos del 40%), preparación de marketing, empaque, semaforización, registro sanitario y notificación sanitaria con visitas a plantas, en coordinación con ARCSA. El proceso toma aproximadamente entre 60 y 120 días. Garantizamos espacios comerciales porque, sin mercado, los procesos no prosperan.

¿Cuántos emprendedores y productos han atendido y cuántos permanecen activos?

Hemos atendido cerca de 1.800 productos y aproximadamente 700 emprendedores. Permanecen activos cerca de 500 emprendedores en toda la provincia con producción según su escala, que participan en eventos y crecen progresivamente. Han participado en tres ferias internacionales con cacao, frutas deshidratadas, vinos y snacks.

¿Qué productos se comercializan y en qué espacios?

Los productos incluyen café, cacao y derivados (chocolates, pasta, polvo), licores y destilados (arroz, plátano, flor de jamaica), miel de abejas, snacks de plátano y yuca-camote, escabeches, conservas, salsas como chimichurri, gallina criolla sellada al vacío, panes y harina de almidón, huevos criollos, entre otros. Todos son 100% locales. Se comercializan en las tiendas de la Prefectura en Portoviejo, Tosagua y ahora en una isla en Manta y ferias nacionales e internacionales.

¿Cuántos emprendedores y productos corresponden al distrito Manta, Montecristi y Jaramillo?

En Manta hay café (zona del Aromo y Pacoche), que participó en una cumbre de café sostenible. Contamos con 6 a 7 productores permanentes, además de pescadores artesanales que elaboran hamburguesas de pescado, embutidos y conservas de mariscos. Hay dos maquiladoras de cacao que producen chocolate y barras, conservas, salsas y otros. Anualmente realizamos la feria agroindustrial en Manta, donde surgen nuevos interesados.

¿Cuáles son sus nuevas metas o proyectos?

A través del sector privado, seguir impulsando el desarrollo de la agroindustria mediante procesos asociativos y vínculos de servicio, y potenciar emprendimientos o proyectos propios en este sector, porque allí está gran parte del futuro económico y productivo del territorio. Además, me gustaría vincularme nuevamente a la docencia universitaria, que ejercí algunos años atrás.