El Acuerdo de Comercio Recíproco entre Ecuador y Estados Unidos, firmado la semana pasada, introduce una reducción progresiva de aranceles para carnes importadas, lo que ha generado preocupación en el sector porcícola por su impacto en la competitividad, el empleo y la producción nacional.
Un sector porcícola amplio y articulado
La porcicultura ecuatoriana se sostiene en una estructura amplia. Según datos de la Asociación de Porcicultores del Ecuador (ASPE), el país cuenta con 166.000 productores, de los cuales el 94% son pequeños.
Esta actividad genera una producción anual cercana a 230.000 toneladas de carne de cerdo, con ventas que alcanzan aproximadamente USD 600 millones. Además, representa cerca del 8% del Producto Interno Bruto (PIB) agropecuario.
El consumo interno se ubica en 12 kilogramos por persona al año, lo que refleja un mercado que, hasta ahora, se abastece en su totalidad con producción nacional.
A esto se suma su impacto en el empleo: el sector porcícola genera alrededor de 80.000 plazas directas y más de 200.000 indirectas, vinculadas no solo a la producción, sino también a transporte, comercialización e industria.
La cadena productiva y el costo del maíz
Uno de los elementos clave de la porcicultura es su relación con el maíz. El sector porcícola consume aproximadamente 600.000 toneladas de maíz nacional al año, además de más de un millón de toneladas de balanceados.
Esta dependencia lo conecta directamente con el sector agrícola. Sin embargo, también se convierte en un factor de vulnerabilidad frente a la competencia internacional.
El presidente de ASPE, Paúl Parra, explicó que uno de los principales problemas es el costo del alimento base. Según indicó, en Ecuador el maíz tiene un precio que eleva los costos de producción entre 30% y 40% frente a otros mercados.
"Estados Unidos produce más barato. Si esa carne ingresa al país, vamos a tener un problema serio de productividad y de empleo", señaló.
Parra añadió que el gremio ha trasladado esta preocupación a autoridades del Ministerio de Agricultura y del Ministerio de Producción, sin que sus planteamientos hayan sido incorporados en la negociación del acuerdo.
Apertura comercial y condiciones del acuerdo
El acuerdo comercial establece una reducción arancelaria progresiva de hasta cuatro años para carnes de cerdo, pollo y res provenientes de Estados Unidos.
En una primera etapa se mantendrán los aranceles actuales, pero luego se aplicará una disminución gradual hasta llegar al 0%, lo que permitirá el ingreso de productos importados con menores costos.
También se contempla el ingreso sin arancel de ciertos productos bajo cupos, como cortes específicos de carne fresca o refrigerada.
Desde el Gobierno se ha señalado que el acuerdo permitirá reducir costos mediante la importación de maquinaria, equipos e insumos industriales, lo que podría fortalecer la competitividad en otros sectores.
Advertencias del sector porcícola
Desde el sector porcícola, el análisis es distinto. Parra sostiene que el país no debería abrir su mercado de carne sin corregir previamente sus desventajas estructurales.
Según explicó, la diferencia de costos con Estados Unidos podría generar una competencia desigual que afecte la producción local.
El dirigente también señaló que el sector porcícola se siente excluido del proceso de negociación. "Transmitimos la sensibilidad del sector agropecuario, pero no fuimos escuchados", afirmó.
En esa línea, advirtió que el impacto no sería únicamente productivo, sino también laboral, debido al peso del sector en la generación de empleo.
Lo que señala el análisis técnico
La directora ejecutiva de ASPE, Estefanía Loaiza, en una entrevista a Primicias, indicó que el mayor impacto del acuerdo no estará en los cupos iniciales, sino en la desgravación progresiva de productos.
Explicó que en Ecuador el consumo se concentra principalmente en cortes y productos congelados, segmentos que estarán incluidos en la reducción arancelaria.
Además, señaló que el país actualmente se autoabastece de carne de cerdo, pero existe el riesgo de que, con la apertura, algunas empresas opten por importar producto en lugar de producirlo localmente.
También advirtió sobre un posible efecto en la cadena del maíz, ya que una reducción en la producción de carne implicaría menor demanda de este insumo.
Producción, sanidad y proyección
El sector porcícola destaca que en los últimos años ha fortalecido sus procesos de producción, con mejoras en bioseguridad, trazabilidad y bienestar animal.
Los registros muestran un incremento sostenido en el número de animales vacunados, superando los 3,2 millones, lo que forma parte de una estrategia para garantizar calidad sanitaria.
Además, el sector porcícola impulsa el mensaje "La carne de cerdo es para todos", con el objetivo de promover el consumo interno y destacar el valor nutricional de esta proteína.