Los candidatos a la presidencia de Perú, la derechista Keiko Fujimori (Fuerza Popular) y el izquierdista Roberto Sánchez (Juntos por el Perú), realizan sus actos de cierre de campaña en la ciudad de Lima, con el objetivo de captar el voto de los electores indecisos de cara a la segunda vuelta electoral que se celebrará el próximo domingo.
Los últimos sondeos de opinión pública revelan una paridad técnica persistente, en la cual ninguno de los dos postulantes logra superar el 40 % de la intención de voto directo, ubicándose ambos dentro del margen de error estadístico. Esta situación de empate ha obligado a ambas candidaturas a moderar y reformular sus propuestas originales en un intento por atraer el voto del espectro político contrario.
Modificaciones programáticas y controversia política
El tramo final de la campaña electoral quedó marcado por la presentación de un nuevo plan de gobierno por parte de Roberto Sánchez, psicólogo y exministro del expresidente Pedro Castillo.
El documento modificado prescinde de las propuestas iniciales presentadas en la primera vuelta del 12 de abril, tales como la revisión de los tratados de libre comercio vigentes y la remoción de Julio Velarde como presidente del Banco Central de Reserva del Perú (BCRP). Asimismo, la propuesta original de redactar una nueva Constitución basada en "prioridades nacionales" fue reemplazada por la búsqueda de una "Constitución de consenso" que involucre a todos los sectores sociales.
Estas modificaciones técnicas fueron severamente cuestionadas por Keiko Fujimori, quien calificó públicamente a su adversario como un "Frankenstein político", argumentando que el cambio constante de planes responde a una estrategia puramente electoralista.
No obstante, la líder de Fuerza Popular, quien compite por la presidencia por cuarta ocasión, también alteró el enfoque económico de su discurso tradicional a través del anuncio de nuevas asignaciones de gasto público, que incluyen bonos directos, subsidios estatales, becas estudiantiles y la ejecución de obras de infraestructura.
Cierres de campaña y distribución del electorado
La geografía electoral muestra una marcada división del electorado: Sánchez mantiene una sólida base de apoyo en las regiones del interior del país, particularmente en el sur, como Puno y Ayacucho; en tanto, Fujimori concentra su principal caudal de votos en las zonas urbanas y la provincia de Lima.
Los analistas locales destacan que el debate presidencial del pasado fin de semana no alteró la tendencia de polarización, sino que visibilizó factores de índole socio-cultural. En dicho espacio, Sánchez enfatizó su perfil familiar tradicional como un elemento de identificación hacia las provincias del interior, un sector que históricamente muestra posturas conservadoras en valores culturales.
Esto ocurre en un contexto donde el candidato izquierdista ratifica de forma constante su alineación con Pedro Castillo, cuya administración se caracterizó por mantener posturas rígidas en temas de género y derechos sociales, señala un artículo del diario El Clarín de Argentina.
Factores históricos y el voto en blanco
El desenlace del proceso electoral del próximo domingo dependerá del comportamiento de un segmento de electores indecisos, junto con un porcentaje proyectado de voto en blanco o nulo que ronda el 25 %.
Fujimori enfrenta el desafío del denominado "antifujimorismo", corriente de oposición que fundamenta su rechazo en los antecedentes autocráticos del gobierno de su padre, Alberto Fujimori, quien disolvió el Congreso de la República en abril de 1992.
La candidata defiende dicha gestión argumentando la efectividad de las medidas contra el grupo terrorista Sendero Luminoso y el control de la crisis hiperinflacionaria de finales de la década de 1980. Adicionalmente, la justicia peruana mantiene vigentes investigaciones en su contra relacionadas con presuntos delitos de lavado de activos.
Por el contrario, Roberto Sánchez fundamenta parte de su plataforma electoral en la promesa de liberación del expresidente Pedro Castillo, actualmente recluido tras su intento de disolución del Parlamento.
Sánchez anunció que, en caso de asumir la jefatura del Estado, incorporará al economista Pedro Francke en la gestión ministerial, buscando dar señales de predictibilidad a los mercados financieros y atenuar las críticas dirigidas hacia la viabilidad técnica y administrativa de su eventual plan de gobierno. (10).