El Gobierno británico rechazó este lunes estar en guerra con Irán, después de que la base aérea de Akrotiri, en Chipre, fuera atacada con drones presuntamente iraníes, tras la decisión de Londres de permitir que Estados Unidos utilice bases militares británicas en operaciones contra objetivos iraníes.
Ataque a base en Chipre
El ataque ocurrió poco después de las 22:00 GMT del domingo, cuando drones de fabricación iraní impactaron en el complejo aéreo británico en el sur de Chipre. Según una fuente gubernamental chipriota, los dispositivos habrían sido enviados desde Líbano, posiblemente por Hezbolá. El Ministerio de Defensa británico no confirmó de inmediato esa versión.
Uno de los drones alcanzó la pista de la base aérea sin que se reportaran víctimas. La instalación de Akrotiri es la principal base militar del Reino Unido en la región.
El incidente se produjo después de que el primer ministro Keir Starmer anunciara que aceptó que Estados Unidos utilice bases británicas para atacar sitios de misiles iraníes.
Londres niega participación ofensiva
El secretario de Estado británico para Oriente Medio, Hamish Falconer, declaró a la BBC que "Reino Unido no está en guerra". Starmer reiteró en el Parlamento que su país no participará "en acciones ofensivas en Irán".
El mandatario explicó que la autorización busca impedir ataques iraníes en la región y proteger a socios y aliados, en el marco de la legítima defensa conforme al derecho internacional.
Además, puntualizó que las bases militares británicas "no están siendo utilizadas por bombarderos estadounidenses", aunque confirmó que Washington solicitó acceso a instalaciones como el complejo estratégico de Diego García, en el océano Índico.
Tensiones diplomáticas y contexto
El presidente estadounidense Donald Trump criticó públicamente a Starmer por haber tardado en autorizar el uso de las bases. En declaraciones al diario The Daily Telegraph, expresó su desacuerdo con la postura inicial británica.
La decisión de Londres reavivó referencias a la invasión de Irak en 2003, cuando el entonces gobierno laborista respaldó la intervención estadounidense.
Actualmente, el Reino Unido mantiene preocupación por la seguridad de aproximadamente 300.000 ciudadanos británicos que se encuentran en países del Golfo, según informó la ministra de Interior, Yvette Cooper.
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, que se intensificó durante el fin de semana, continúa generando repercusiones diplomáticas y militares en la región de Medio Oriente.