Hace aproximadamente un año, Ramiro Moreira comenzó a presentar complicaciones en uno de sus riñones. "Me detectaron problemas en uno de los riñones", relató.
Desde entonces, inició controles médicos constantes y cambios en su alimentación. El tratamiento incluyó una dieta estricta y seguimiento especializado luego de un tratamiento fallido de presión arterial.
"Comenzamos con una dieta muy rigurosa y buscamos ayuda médica", explicó, al referirse a las primeras acciones tras el diagnóstico que tuvo su punto de inicio en la pandemia de COVID-19.
Evaluaciones y decisiones familiares
Ante la falta de mejoría, la familia acudió a un nefrólogo en Quito. Allí recibieron orientación sobre las opciones disponibles.
"Nos dijeron que había alternativas como la diálisis o el trasplante", recordó Lesly. Ambas implican procesos distintos y de largo plazo que complicarían las rutinas de grabaciones y viajes que hace Ramiro para sus páginas de redes sociales de Cámara en Acción.
En ese contexto, la familia analizó la posibilidad de la donación. Varios integrantes se ofrecieron como potenciales donantes. La lista incluyó a sus hijos Karen y Jeiko.
"Es una prueba que en realidad a veces no la quiero aceptar", expresó Ramiro Moreira al referirse a la opción de recibir un riñón de su hija Lesly.
Lesly y la decisión de donar
Con el avance de los estudios, varios familiares iniciaron pruebas de compatibilidad.
Tras las evaluaciones médicas, Lesly Moreira fue considerada apta como donante. Su condición de salud permitió continuar con el proceso.
Ella explica que se trata de una decisión informada. "Esto no es una decisión irresponsable, está respaldada por médicos", afirmó. Lesly, quien es madre de una niña, reconoce que sus condiciones físicas mejoraron tras dos años de empezar a alimentarse de manera más saludable y a hacer ejercicio todos los días.
Información médica y percepción pública
Lesly también destacó el desconocimiento sobre la donación de órganos en vida. Muchas personas temen afectar su salud al donar.
"Hay mucho miedo e ignorancia sobre este tema", señaló, al referirse a los mensajes que han recibido durante el proceso que decidieron hacer público en las plataformas de Cámara en Acción por respeto a su audiencia.
Además, explicó que los médicos le han indicado que una persona puede llevar una vida normal con un solo riñón, bajo controles adecuados.
Impacto emocional del proceso
Para Ramiro Moreira, el proceso tiene una dimensión emocional significativa. Aceptar la donación implica enfrentar una situación compleja en lo personal.
"Yo ya he vivido la vida", expresó, al reflexionar sobre el gesto de su hija durante este proceso médico y mientras las lágrimas humedecen sus mejillas.
Por su parte, Lesly considera que esta experiencia también puede servir para informar. "Esta es una oportunidad para darle mejor calidad de vida a mi papá", dijo.
Un mensaje hacia la ciudadanía
La familia decidió compartir su historia públicamente. Su objetivo es generar conciencia sobre la donación de órganos en Ecuador.
"Queremos que la gente sepa que sí se puede donar en vida", manifestó Lesly, al explicar la motivación de hacer visible el proceso.
Según datos de la Lista de Espera Única Nacional (LEUN), gestionada por el INDOT, más de 1.000 personas esperan un trasplante de órganos o tejidos en Ecuador. La mayoría requiere trasplantes renales y de córneas, con tiempos de espera que pueden extenderse por varios años.
Un proceso en espera
Actualmente, el procedimiento de trasplante de Lesly a Ramiro no tiene una fecha definida. Depende de factores como disponibilidad de insumos y espacios hospitalarios en el hospital Carlos Andrade Marín, en Quito.
"Estamos en un compás de espera", explicó Ramiro, al referirse a los tiempos dentro del sistema de salud pública.
Mientras tanto, Ramiro Moreira continúa en tratamiento médico, con controles periódicos y seguimiento constante de su estado de salud.
Expectativas de Ramiro y su hija
Lesly estima que su recuperación tras la cirugía podría tomar cerca de un mes. Luego de ese periodo, espera retomar sus actividades habituales como comunicadora en una entidad pública de Santo Domingo.
"Estoy convencida de que voy a estar bien", afirmó, al referirse al proceso posterior a la intervención.
Por su parte, Ramiro confía en mejorar su calidad de vida. El caso refleja la situación de pacientes que esperan por un trasplante en Ecuador.