Remojar las lentejas antes de prepararlas es una práctica recomendada por especialistas en nutrición porque reduce parte de los compuestos que dificultan la absorción de minerales, acorta el tiempo de cocción y mejora la digestión. Además, este alimento constituye una fuente importante de hierro, proteínas vegetales y ácido fólico, nutrientes relacionados con la prevención de la anemia cuando forman parte de una alimentación equilibrada.

Las lentejas pertenecen al grupo de las legumbres y destacan por su alto contenido de fibra, proteínas, vitaminas del complejo B y minerales como hierro, magnesio, fósforo y potasio. Su consumo frecuente forma parte de las recomendaciones de una dieta saludable.

Aunque algunas variedades de lentejas pueden cocinarse sin remojo, dejarlas en agua entre cuatro y ocho horas o durante toda la noche ayuda a disminuir parte del ácido fítico y otros compuestos antinutricionales, sustancias que pueden interferir con la absorción de minerales como el hierro y el zinc.

Un paso que mejora la cocción y la digestión

El remojo también permite que las lentejas absorban agua antes de la cocción, lo que reduce el tiempo necesario para cocinarlas y favorece una textura más uniforme. Además, contribuye a disminuir algunos oligosacáridos, carbohidratos que pueden provocar gases y molestias digestivas en personas sensibles.

Los especialistas recomiendan desechar el agua del remojo y cocinar las lentejas con agua limpia, una práctica que ayuda a eliminar parte de los compuestos liberados durante ese proceso.

Para mejorar aún más el aprovechamiento del hierro presente en las lentejas, se aconseja acompañarlas con alimentos ricos en vitamina C, como naranja, limón, tomate, pimiento o brócoli, ya que esta vitamina facilita la absorción del hierro de origen vegetal.

Su aporte en la prevención de la anemia

Las lentejas contienen hierro no hemo, un tipo de hierro de origen vegetal que contribuye a cubrir las necesidades nutricionales del organismo. Aunque su absorción es menor que la del hierro presente en alimentos de origen animal, su consumo regular dentro de una dieta variada puede ayudar a prevenir la anemia por deficiencia de hierro, especialmente cuando se combina con alimentos ricos en vitamina C.

Además del hierro, las lentejas aportan ácido fólico, nutriente esencial para la formación de glóbulos rojos, y proteínas vegetales que favorecen una alimentación equilibrada.

Los expertos recuerdan que la prevención y el tratamiento de la anemia requieren una alimentación adecuada y, cuando corresponde, evaluación médica para identificar la causa del déficit de hierro. Incluir lentejas de manera habitual, junto con otros alimentos nutritivos, representa una alternativa saludable para fortalecer la dieta.